viernes, 15 de agosto de 2014

"La Trinchera está en la Argentina" Entrevista a Mercedes Marcó del Pont en el diario Àmbito, por Fermín Koop

MERCEDES MARCÓ DEL PONT, EXPRESIDENTA DEL BANCO CENTRAL

“El ajuste y las altas tasas desaceleraron la economía”

Mercedes Marcó del Pont defiende su gestión al frente del Banco Central y pide que la política monetaria sea anticíclica. Entrevistada en su oficina en el barrio de Once, la economista anticipa una caída más pronunciada en el segundo semestre. En sus palabras subyacen cuestionamientos a la gestión Kicillof-Fábrega.

Por: Fermín Koop


Viernes: Le ofrecieron la Embajada de Francia luego de su salida. ¿Por qué decidió no aceptarla?

Mercedes Marcó del Pont:
Por razones familiares y porque me quiero quedar en la Argentina. Es un momento extraordinario para el país y hacia adelante se juegan muchas cosas en términos de continuidad. La trinchera está en la Argentina.

V.: Durante su gestión afirmó varias veces que la emisión no genera inflación, en el marco de niveles altos que se registraron en esos años. ¿Cómo explica, entonces, esa alta inflación?

M.M. del P.:
En el Banco Central quise romper con la visión ortodoxa de que la emisión es la causa de la inflación. El financiamiento del Central al Tesoro se materializa en recursos que se aplican a inversión pública y jubilaciones, entre otras cosas. Todo eso genera demanda, la cual se la quiere relacionar con la inflación. Pero no es necesariamente así. Hay que pensar la inflación del lado de la oferta a partir de la oligopolización del sector productivo argentino. Hay una asignatura pendiente del sector empresario argentino más concentrado. Tienen que dejar de pensar que van a compensar la baja productividad con devaluaciones.

V.: Sectores industriales encabezados por Héctor Méndez han pedido una nueva devaluación en las últimas semanas. ¿Es correcto el tipo de cambio actual?

M.M. del P.:
Los que plantean un ajuste cambiario están ignorando que hubo una devaluación a principios de año y eso no redundó en una mejora de la competitividad. Los industriales tienen que pensar la competitividad desde otra perspectiva. Es cierto que un tipo de cambio competitivo es importante para que la Argentina se siga industrializando pero el Gobierno lo mantuvo en niveles correctos mediante políticas de intervención.

V.: Luego de la baja registrada esta semana, ¿espera más cambios en las tasas de interés en el corto plazo?

M.M. del P.:
La combinación de ajuste cambiario con una tasa de interés alta tiene responsabilidad en la actual desaceleración económica. Eso se está tratando de compensar con políticas anticíclicas. La tasa de inflación se está desacelerando y la política monetaria debería acompañar a la política fiscal en su rol anticíclico.

V.: Se viene registrando una demanda alta de dólar ahorro junto con un mayor interés por el dólar "Bolsa". ¿Ve a más gente volcada al dólar por el no acuerdo con los fondos buitre?

M.M. del P.:
Son tensiones especulativas. Con poco, el mercado marginal del dólar se mueve rápidamente. La mayor resistencia a liquidar exportaciones y las movidas especulativas en el mercado ilegal del dólar promueven el vuelco al dólar por parte de un segmento minoritario de ahorristas. Hay que estar atentos a todas estas señales.

V.: El blanqueo de capitales a través del CEDIN y el BAADE se mantiene en niveles bastante bajos luego de haber sido prorrogado varias veces. ¿Por qué no terminó de despegar?

M.M. del P.:
Es difícil actuar sobre los fondos que ya se fueron. Soy escéptica acerca de estas grandes posibilidades salvadoras de que los ahorros de los argentinos vuelvan al país. Gran parte de la fuga registrada a lo largo de los años no regresó. Todo depende de las expectativas y del escenario que se plantea en materia de sector externo hacia adelante.

V.: ¿Cómo evalúa la estrategia implementada por el Gobierno en el caso de los fondos buitre?

M. M. del P.:
No solamente coincido sino que también agradezco que esa sea la estrategia. El Gobierno podría haber pagado y sacarse el tema de encima, desde un punto de vista mezquino y oportunista. Eso hubiera reactivado la economía en el corto plazo y dejado los riesgos al próximo Gobierno. Pero no se puede poner en riesgo todo el proceso de reestructuración de deuda por un resultado cortoplacista. Es un tema complejo que no sólo impacta sobre la Argentina sino en toda la discusión sobre la agenda financiera internacional. Hay grandeza y convicción en las políticas de Estado implementadas. Cuando pase el tiempo vamos a tener que agradecer al Gobierno por buscar resolver definitivamente el tema de la deuda.

V.: ¿Ve un riesgo en los procesos de reestructuración de deuda a partir del caso argentino?

M.M. del P.:
Claro que sí. La Argentina recibió un gran apoyo, no porque nos quieran o les caigamos simpáticos. Tiene que ver con que se dan cuenta de cómo un juez de una jurisdicción, con el apoyo de todo el sistema judicial de Estados Unidos, puede poner en jaque a una nación.

V.: Griesa fue ampliamente cuestionado por su parcialidad a los fondos buitre. ¿Qué le pareció su desempeño a lo largo de la causa?

M.M. del P.:
Griesa siempre se colocó del lado de los intereses de los fondos buitre. Eso quedó absolutamente demostrado en las últimas audiencias. Los abogados de los fondos buitre son quienes realmente lideran la discusión judicial y no él. Tiene un enorme desconocimiento de sus propias decisiones. Yo tuve que lidiar con las consecuencias del entorpecimiento al funcionamiento de la economía argentina por las medidas cautelares de Griesa.

V.: ¿Por qué no funcionó el plan de ADEBA para comprarles la deuda a los buitres?

M.M. del P.:
Nunca se conocieron a fondo las condicionalidades de la propuesta. Se habló de varias alternativas. Si en el medio había un involucramiento de los fondos SEDESA, esto significaba que el Estado era parte de la negociación y se ponía en riesgo la activación de la cláusula RUFO. La decisión del Gobierno es separar la discusión de los privados con el proceso que sigue la Argentina.

V.: Estando en el Banco Central, usted criticó fuertemente a las agencias calificadoras, las cuales hoy han puesto a la Argentina en un default selectivo. ¿Coincide con ese diagnóstico o hay intereses detrás del mismo?

M.M. del P.:
Era algo que se esperaba. Acompaño la definición del Gobierno de que la Argentina cumplió. En el contrato con los bonistas está estipulado que es default si la Argentina no paga o si los fondos no se transferían y eso no pasó. Es un sesgo típico de las agencias calificadoras que sabemos a qué intereses responden. Es cierto que tenemos problemas internos y no hay que negarlos, pero no están relacionados con lo que ocurre en los mercados internacionales.

V.: ¿Cuáles son esos problemas internos que enfrenta la economía?

M.M. del P.:
No descarto que tengamos un segundo semestre como el actual, con problemas en materia de crecimiento de algunas empresas y aumento en los despidos. Hay que valorar la capacidad del Estado para sostener la demanda a través de la inyección de recursos públicos. La Argentina viene mostrando hace varios años una insuficiencia en materia de dólares por problemas en la estructura productiva. Esto iba a ser cubierto con inversiones en áreas estratégicas luego del arreglo con el Club de París y con Repsol. Pero el litigio con los fondos buitre modificó esa perspectiva.

V.: ¿Considera suficiente el nivel actual de reservas del Banco Central para ese contexto económico?

M.M. del P.:
No hay nivel de equilibrio de reservas sino que depende de las condiciones del escenario interno e internacional. El nivel actual es suficiente para seguir administrando cualquier tipo de tensión que se pueda dar en el mercado de cambios. Eso no significa ignorar que la presencia de un desequilibrio del balance de pagos requiere ver con qué mecanismos se va a acceder a financiamiento externo para cubrirlo.

V.: Durante su gestión se registró una marcada caída de las reservas. ¿Se podría haber evitado aplicando otras medidas?

M.M. del P.:
Tuvimos una fuerte caída por varias conductas de los agentes económicos que coincidieron. Eran pulseadas de sectores económicos importantes. Algunos sectores decidieron retener las exportaciones mientras que otros anticiparon importaciones. Se interrumpieron las líneas comerciales con el exterior y las empresas se empezaron a endeudar en el mercado interno porque era más barato. Todo esto en un marco de expectativa por una devaluación. Las decisiones del Gobierno para lograr mayor ahorro externo iban dirigidas a modificar este marco.

V.: ¿Por qué se produce su salida del Banco Central?

M.M. del P.:
La decisión de la Presidente fue centralizar en el Ministerio de Economía todas las decisiones de política económica. Yo venía con discusiones importantes con miembros del equipo económico acerca de la realidad y teníamos distintas miradas sobre las mejores opciones para la economía.

@ferminkoop



BIO



Ciudad de Buenos Aires, 28 de agosto de 1959.




Estudios: Licenciada en Economía (UBA) y Master en Economía Internacional y del Desarrollo (Yale).



Trabajo: Directora de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE). Fue presidenta del Banco Central y del Banco Nación y diputada nacional.



Rutina informativa: Lee todos los diarios argentinos y algunos internacionales como Financial Times, Wall Street Journal y The Guardian, siempre en versión digital.



Leyendo actualmente: El tango de la guardia vieja, de Arturo Pérez Reverte.

jueves, 7 de agosto de 2014

"La Administración fraudulenta de negociaciones internacionales debería ser imprescriptible. Debería ser tratada como un caso de Derechos Humanos". EL MINISTRO DE LA CORTE RAUL ZAFFARONI HABLA DEL ENFRENTAMIENTO CON LOS BUITRES


El penalista de fama internacional y Ministro  de la Corte Suprema de la República Argentina, Eugenio Zaffaroni


“Esto es un escándalo jurídico”

Preocupado por lo que ve como un avance de los poderes económicos sobre las instituciones, critica duramente a sus colegas de EE.UU. y propone que la administración fraudulenta de negociaciones internacionales sea imprescriptible.
No tiene problema en admitir que lo que está pasando en Estados Unidos, donde una “Corte provincial” puede arruinar la vida de millones de personas, le provoca miedo. Y avisa de la bancarrota de un sistema legal muy influenciable por el dinero. Raúl Zaffaroni sabe que lo van a criticar, pero propone que administrar los asuntos públicos haciendo cosas como entregar la jurisdicción al extranjero o armando una arquitectura financiera para beneficiar a otros sea un delito imprescriptible, tratado como un caso de derechos humanos.
–Como jurista y no como ministro de la Corte, ¿qué reflexión le merece la situación que plantean los llamados fondos buitre?
–Veo esto con un poco de miedo. Para decir la verdad, con mucho miedo. Como diría Galeano, todo parece patas arriba. Si trajésemos a alguien que hubiese dormido unas décadas, no podría entender nada. Tengo miedo por el mundo, esa es la verdad. El poder político, el de los Estados, está sobrepasado por el poder económico de oligarquías, de pequeños grupos de personas que manipulan a su gusto los medios de comunicación y el poder económico, que hacen lobby y pagan honorarios a profesionales de altísima especialización en estas maniobras. Lo digo más claramente: siempre ha habido y es inevitable que haya vínculos y acuerdos entre los poderes político y económico, pero ahora el primero tiende a desaparecer o a ser manejado completamente por el segundo transnacionalizado. Este mundo comenzó hace cien años cuando un adolescente con una pistola mató a un príncipe aprovechando el error del chofer, que se metió por la calle equivocada, y eso sirvió de pretexto para que las industrias bélicas destrozasen la opereta de uniformes vistosos y coronas y sacrificasen a decenas de millones de jóvenes y población civil en una guerra de devastación de Europa. Como cantaba Gardel en “Silencio”, se mataron y nació un mundo nuevo, en donde el poder económico, después de un siglo, va ocupando por completo al político.
–¿Se refiere a que la decisión del juez Griesa está condicionada y al margen del gobierno de Estados Unidos?
–Aquí está la cuestión. ¿El gobierno de Estados Unidos es Obama? Se trata de un país cuyo gobierno conserva la separación de poderes de Montesquieu. Tuvo el mérito de hacer hace doscientos años lo que los europeos habían pensado y no habían hecho: la república. Bien. Griesa parece ser un personaje omnipotente, cuando en realidad es un juez casi municipal, de trocha muy angosta. No es un juez federal siquiera, sino algo así como un juez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y salta a la fama mundial como el único ogro de la historia. Esto plantea dos cuestiones diferentes. Primero, el actor principal de todo esto no es Griesa, sino el Poder Judicial norteamericano, en última instancia, su Suprema Corte. Fue la famosa y muchas veces citada Suprema Corte de Estados Unidos la que hizo el despropósito jurídico de patear una cuestión que pone en jaque a un país entero. Ni siquiera tuvo el coraje de darle la razón a Griesa, sino que simplemente, en el equivalente a lo que nosotros en la jerga llamamos “un 280”, dijo “esto no me interesa tratarlo”. ¿Cómo me explica alguien que la famosísima Corte, tan respetuosamente citada porque siempre “queda bien”, haya dicho que no le interesa el destino de una negociación de muchos miles de millones de dólares que compromete a un país y quizá el destino de unos cuantos más? Esto es un escándalo jurídico. Si lo hubiese hecho la Corte argentina nos insultarían en todos los tonos y con razón. Nos dirían que somos una burocracia irresponsable. Y, por cierto, la Suprema Corte norteamericana es parte del gobierno de los Estados Unidos.
–¿Considera que los lobbies han operado sobre la Corte norteamericana?
–No conozco ni puedo afirmar nada al respecto, pero tampoco me extraña nada, porque la Suprema Corte norteamericana no necesita muchos lobbies para incurrir en despropósitos jurídicos. Tengo la suerte de pertenecer a una Corte Suprema que en su historia se ha equivocado muchas veces, pero ni de lejos alcanzó el nivel de aberraciones de la Suprema Corte norteamericana. Por suerte, nuestra Corte nunca declaró constitucional la esclavitud y precipitó una guerra civil, tampoco y mucho más cercanamente declaró la constitucionalidad del apartheid, ni dijo que estaba bien que los negros fuesen en un vagón y los blancos en otro, ni consideró adecuada a derecho la prohibición de matrimonios entre negros y blancos, ni tampoco legitimó –con el voto del famosísimo juez Holmes– la esterilización de discapacitados. Seguramente esa no es la jurisprudencia de esa Corte que suele citarse con reverencia, pero está. Es un tribunal cuya historia tiene más sombras que luces.
–¿Cómo se explica que nos hallemos hoy en esas manos?
–Esa es la segunda parte de la cuestión y respecto de la cual tenemos que pensar en el futuro. Nuestros propios gobiernos cedieron la soberanía nacional, sujetándonos a un tribunal provincial extranjero y a una Suprema Corte que declara no interesarle nada, en favor de unos especuladores con capacidad para pagar abogados y hacer lobbies. Si alguien administra las propiedades de una viuda o de un huérfano y lo hace en su perjuicio, va preso, conforme a nuestro Código Penal, por el delito de administración fraudulenta, la vieja Untreue alemana, que introdujimos en nuestra ley hace unos cincuenta años. Pero si administra toda la economía de la Nación y entrega la jurisdicción, que es expresión consustancial de la soberanía. ¡Ah! Entonces da cátedra y consejos. ¿A qué punto hemos llegado? ¿Le podemos seguir exigiendo a la ciudadanía que crea en el derecho y lo respete? ¿No nos damos cuenta de que estamos socavando la base ética elemental del derecho? Creo que lo primero que debemos hacer con miras al futuro es reformar la ley y declarar imprescriptible la administración fraudulenta en perjuicio de los intereses nacionales en toda negociación internacional que comprometa sustancialmente la economía nacional. Sé que me colgarán cualquier cartel para descalificar esta opinión, pero el mundo penal internacional viene pensando estas cosas desde hace algún tiempo.
–¿Cree que es viable?
–Más que viable, creo que es urgente. En la literatura penal de los últimos años se habla mucho de esto. Cito, por ejemplo, un pequeño gran libro muy reciente de Naucke, que no es ningún improvisado, sino un respetado profesor emérito, que lleva por título Una aproximación al hecho penal político-económico. Naucke dice que hace un siglo, cuando se quiso responsabilizar penalmente al emperador alemán al final de la Primera Guerra, muy respetados juristas dijeron que era una aberración, y hoy nos parece natural la responsabilidad penal de jefes de Estado por delitos de lesa humanidad, más allá de que escapen o no a la Justicia. Señala con razón que nuestro derecho penal se formó con la Ilustración, en contra del poder arbitrario de los estados, pero que hoy el poder arbitrario es económico, y no hay instrumentos penales para contenerlo. El camino a seguir será análogo al que siguieron los delitos contra la humanidad cometidos por los políticos abusando del poder de los estados. Se trata de hechos políticos abusando del poder económico y también pueden causar muchos millones de muertos.
–Sería una innovación completa en el derecho...
–En algún sentido, no tanto. El propio Naucke lo recuerda. Lo que el denomina “hecho penal político-económico” en cuanto a responsabilidad de los particulares, es una cuestión que se abrió con los juicios de Nuremberg. Aunque no todos fueron condenados, se sometió a juicio a quienes se beneficiaron de la mano de obra esclava o a quienes contribuyeron a las masacres, fuera de sus actividades empresariales normales, incluso a los que vendían el gas para matar en los campos de exterminio.
–Pero eso parece ser algo diferente.
–Sí, lo es, pero abrió el camino jurídico. Muchos años más tarde, después de la caída del Muro de Berlín, se acusó a los jerarcas de la República Democrática Alemana, en particular a su presidente, Honecker, no sólo por las muertes en la frontera interalemana, sino también por administración fraudulenta en perjuicio de la propiedad socialista y el quebrantamiento de la confianza, definidos en el propio Código Penal de la Alemania comunista de Honecker, lo que sin duda era una acusación por delito político-económico. Unos años después, en 2010, fue acusado el ex primer ministro de Islandia por equivocadas decisiones financieras de gobierno, porque omitió lo necesario para evitar la crisis, y en este caso ni siquiera por conducta dolosa o intencional, sino que se lo acusó por negligencia. Estas cuestiones están llamando muchísimo la atención de los penalistas de todo el mundo. El mes próximo, el grupo de los llamados “jóvenes penalistas” de la Asociación Internacional se reúne en San Pablo para discutir el problema del abuso del poder económico, y me invitaron a pronunciar la conferencia de apertura. Hace tres meses apareció en Barcelona un libro colectivo sobre el tema, coordinado por Iñaki Rivera Beiras. Me parece que el tema está explotando en el mundo penal.
–¿En el anteproyecto de Código Penal no lo incluyeron?
–No, la nuestra es una comisión austera. Los técnicos no podemos proponer decisiones fundamentales de política criminal internacional. Eso lo debe decidir el poder político. Podemos asistirlos, asesorarlos, pero nos marcamos como límite ordenar y racionalizar un poco lo que hay en las leyes vigentes, agregar cosas indispensables, que se caían por maduras, como los delitos ecológicos, pero este tema exige debate político y decisión responsable de esos poderes.
–¿Propone algo respecto de lo que haya que hacer en la situación actual?
–En primer lugar, no es mi función asesorar al Gobierno y, en segundo término, no es mi materia y, aunque pasé por la política, no me acostumbré a hablar de lo que no sé. Lo que podría decir es por mera intuición jurídica.
–¿Y le dice algo su intuición jurídica?
–Bueno, si me apura, le diría que me indica que habría que explorar la posibilidad de demandar a los fondos buitre. En principio, parece claro y hay pruebas de que no son adquirentes originarios de bonos, sino que los compraron para interferir o desbaratar negociaciones como medio extorsivo. Esto no será delito, pero en sede civil es una conducta dolosa. No hay buena fe en la compra, es una compra con propósito avieso, doloso, malintencionado, en síntesis, inmoral. Cualquier estudiante sabe que la buena fe es el presupuesto jurídico de toda transacción. El daño de esta conducta inmoral se produce en el país. No sé si se podría demandar aquí, en Estados Unidos o en algún otro lado. Le reitero que no es mi materia, pero la intuición me indica que habría que explorar esta posibilidad. Insisto en que esto es mera intuición, pero creo que deberían analizarla los que saben de estas cosas.


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domingo, 3 de agosto de 2014

Estimados Miembro del Congreso, Notamos consternado el desarrolo reciente en la corte sobre el caso de Argentina vs. NML Capital, etc. La decisión de la Corte del Distrito Sur - y especialmente la cautelar que actualmente impide a la Argentina de pagar al 93 porciento de sus tenedores extranjeros de bonos- podría causar un innecesario daño económico al sistema financiero internacional, como también a los intereses económicos de los EUA (...) Urgimos a Usteds a actuar ahora para buscar soluciones legislativas que mitigen el impacto dañino de la decisión de la corte"

Economists Call on Congress to Mitigate Fallout from Ruling on Argentine Debt

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July 31, 2014
Decision "could cause unnecessary economic damage to the international financial system"
For Immediate Release: July 31, 2014
Contact: Dan Beeton, 202-239-1460
Washington, D.C.- Over 100 economists, including Nobel laureate Robert Solow, Branko Milanovic and Dani Rodrik called on Congress today to take action to mitigate the harmful fallout from the recent ruling by Judge Griesa of the U.S. District Court for the Southern District of New York that requires Argentina to pay holdout creditors at the same time as the majority of creditors. The letter warns that “The District Court’s decision – and especially its injunction that is currently blocking Argentina from making payments to 93 percent of its foreign bondholders -- could cause unnecessary economic damage to the international financial system, as well as to U.S. economic interests, Argentina, and fifteen years of U.S. bi-partisan debt relief policy.”

“It’s a widely shared opinion among economists that the court’s attempt to force Argentina into a default that nobody – not the debtor nor more than 90 percent of creditors – wants, is wrong and damaging,” said Mark Weisbrot, economist and Co-Director of the Center for Economic and Policy Research, who helped circulate the letter.

The letter warns that Griesa’s decision could “torpedo an existing agreement with those bondholders who chose to negotiate.” It also cautions that, since sovereign governments do not have the option of declaring bankruptcy, “the court’s ruling would severely hamper the ability of creditors and debtors to conclude an orderly restructuring should a sovereign debt crisis occur. This could have a significant negative impact on the functioning of international financial markets, as the International Monetary Fund has repeatedly warned.“

The court’s decision “creates a moral hazard,” the economists write, since investors will be allowed “to obtain full repayment, no matter how risky the initial investment.”

The full letter appears below:

July 31, 2014
Dear Member of Congress,

We note with concern the recent developments in the court case of Argentina vs. NML Capital, etc. The District Court’s decision – and especially its injunction that is currently blocking Argentina from making payments to 93 percent of its foreign bondholders -- could cause unnecessary economic damage to the international financial system, as well as to U.S. economic interests, Argentina, and fifteen years of U.S. bi-partisan debt relief policy. We urge you to act now and seek legislative solutions to mitigate the harmful impact of the court’s ruling.

For various reasons, governments sometimes find themselves in situations where they cannot continue to service their sovereign debt. This was Argentina’s situation at the end of 2001. After years of negotiations, Argentina reached a restructuring agreement with 93 percent of the defaulted bondholders, and has made all agreed-upon payments to them.

The court’s decision that Argentina cannot continue to pay the holders of the restructured bonds unless it first pays the plaintiffs mean that any “holdout” creditor can torpedo an existing agreement with those bondholders who chose to negotiate. While individuals and corporations are granted the protection of bankruptcy law, no such mechanism exists for sovereign governments. As such, the court’s ruling would severely hamper the ability of creditors and debtors to conclude an orderly restructuring should a sovereign debt crisis occur. This could have a significant negative impact on the functioning of international financial markets, as the International Monetary Fund has repeatedly warned.

Those who invested in Argentine bonds were compensated with high interest rates, to mitigate the risk of default. There are inherent risks when investing in sovereign bonds, but the court’s ruling creates a moral hazard, by allowing investors to obtain full repayment, no matter how risky the initial investment.

The plaintiffs in the case purchased Argentine bonds on the secondary market after default, often for less than 20 cents on the dollar. While these actors could have accepted the restructuring and still made a very large profit, they instead have fought a decade-long legal battle, seeking exorbitant profits in excess of 1,000 percent and creating financial uncertainty along the way.

The recent developments will also directly impact the United States and its status as a financial center of the world economy. While much of the developing world’s debt is issued under the jurisdiction of New York law and utilizing New York-based financial institutions, the court’s ruling will make it more likely for sovereign governments to seek alternate locations to issue debt. Britain and Belgium, for example, have already passed legislation aimed at preventing this type of behavior from “holdout” creditors.

In addition, the court has put restrictions on New York banks, preventing them from distributing regularly scheduled interest payments to holders of the restructured bonds. Already, banks have faced lawsuits from investors, creating greater uncertainty for U.S.-based financial institutions.

Argentina has expressed a willingness to negotiate, and has recently reached agreements with the Paris Club as well as claims by international investors.

We hope that you will look for legislative solutions to prevent this court decision, or similar rulings, from causing unnecessary harm.
Sincerely,
Robert Solow, Nobel laureate in Economics, 1987, MIT Professor of Economics, emeritus
Dani Rodrik, Albert O. Hirschman Professor in the school of Social Sciences at the Institute for Advanced Study in Princeton, New Jersey
Branko Milanovic, Luxembourg Income Study Center, the Graduate Center CUNY,  former Lead Economist in the World Bank's research department


Andrew Allimadi, United Nations, Department of Economics and Social Affairs
Gar Alperovitz, University of Maryland
Eileen Applebaum, Center for Economic and Policy Research
Mariano Arana, Universidad Nacional de General Sarmiento
Leonardo Asta, Università degli Studi di Padova
Venkatesh Athreya, Bharathidasan University
Dean Baker, Center for Economic and Policy Research
William Barclay, Chicago Political Economy Group
Jairo Alonso Bautista, Universidad Santo Tomas
Gunseli Berik, University of Utah
Alexandra Bernasek, Colorado State University
Cyrus Bina, University of Minnesota (Morris Campus)
Josh Bivens, Economic Policy Institute
Peter Bohmer, The Evergreen State College
Korkut Boratav, Turkish Social Science Association
Elissa Braunstein, Colorado State University
Jorge BUZAGLO, University of Goteburg
Jim Campen, Americans for Fairness in Lending
Carlos A. Carrasco, University of the Basque Country
Sergio Cesaratto, University of Siena
Kyung-Sup Chang, Seoul National University
Kimberly Christensen, SUNY/Purchase College
Michael Cohen, New School for Social Research
Brendan Cushing - Daniels, Gettysburg College
Omar Dahi, Hampshire College
Carlo D'Ippoliti, University of Rome
Peter Dorman, Evergreen State College
Amitava Dutt, University of Notre Dame
Dirk Ehnts, University of Oldenburg
Gerald Epstein, University of Massachusetts, Amherst
Susan Ettner, University of California, Los Angeles
Jeffrey Faux, Economic Policy Institute
Massoud Fazeli, Hofstra University
Andrew Fischer, International Institute of Social Studies
Jeffrey Frankel, Harvard Kennedy School
Roberto Frenkel, CEDES Argentina
Kevin Gallagher, Boston University
Chris Georges, Hamilton College
Reza Ghorashi, Richard Stockton College
Jayati Ghosh, JNU New Delhi and Ideas
David Gold, New School University
Neva Goodwin, Tufts University
María Florencia Granato, Corporación Andina de Fomento
Martin Hart-Landsberg, Lewis and Clark
Conrad Herold, Hofstra University
P. Sai-wing Ho, University of Denver
Andreas Hoth
Gustavo Indart, University of Toronto
Joseph Joyce, Wellesley College
J K Kapler, University of Massachusetts Boston
Martin Khor, South Centre
Gabriele Koehler
Andrew Kohen, James Madison University
Nikoi Kote-Nikoi
Pramila Krishnan, University of Cambridge
David Legge, La Trobe University
Henry Levin, Columbia University
Mah hui Lim, South Centre
Rodrigo Lopez-Pablos
Robert Lynch, Washington College
Arthur MacEwan, University of Massachusetts Boston
Jeff Madrick, The Century Foundation
Cheryl Maranto, Marquette University
Ann Markusen, University of Minnesota
Julie Mattahei, Wellesley College
Kathleen McAfee, San Fransisco State University
Elaine McCrate, University of Vermont
Hannah McKinney, Kalamazoo College
Thomas Michl, Colgate University
William Milberg, New School for Social Research
Larry Mishel, Economic Policy Institute
Mritiunjoy Mohanty, Indian Institute of Management
Nicolás Moncaut
Tracy Mott, University of Denver
Michael Murray, Bates College
Luiz M Niemeyer, Pontifical Catholic University of São Paulo
Machiko Nissanke, SOAS University of London
Manfred Nitsch, Free University of Berlin
Jose Antonio Ocampo, Columbia University
Carlos Oya, University of London
Marco Palacios, El Colegio de México
Antonella Palumbo, Roma Tre University
Dimitri B. Papadimitriou, Levy Economics Institute of Bard College
Mark Paul, University of Massachusetts Amherst
Lorenzo Pellegrini, International Institute of Social Studies
Lucia Pittaluga Fonseca, Universidad de la República (Uruguay)
Renee Prendergast, Queen's University- Belfast
Mark Price, Keystone Research Center
Alicia Puyana, Facultad Latinoamercana de Ciencias Sociales
Charles Revier, Colorado State University
Joseph Ricciardi, Babson College
Malcolm Robinson, Thomas More College
Leopoldo Rodriguez, Portland State University
John Roemer, Yale University
David Rosnick, Center for Economic and Policy Research
Antonio Savoia, University of Manchester
John Schmitt, Center for Economic and Policy Research
Stepphanie Seguino, University of Vermont
Anwar Shaikh, New School for Social Research
Kannan Srinivasan
James Stanfield
Eduardo Strachman
William K. Tabb, Queens College
Ezequiel Tacsir, United Nations University
Philipp Temme, Free University of Berlin
Frank Thompson, University of Michigan
Chris Tilly, University of California, Los Angeles
Mario Tonveronachi, University of Siena
Lawal Tosin
Chiwuike Uba, African Heritage Institution
Bunu Goso Umara
Leanne Ussher, Queens College, CUNY
Rolph van der Hoeven, International Institute of Social Studies
Irene van Staveren, International Institute of Social Studies
Matías Vernengo, Bucknell University
David Weiman, Barnard College
Mark Weisbrot, Center for Economic and Policy Research
Thomas Weisskopf, University of Michigan
John Willoughby, American University
Yavuz Yasar, University of Denver
A. Erinc Yeldan, Yasar University
Erhan Yildirim, Cukurova University
Ben Zipperer, University of Massachusetts, Amherst

Vicepresidenta de la Fundación Barenboim-Said y miembro fundadora del Comité Americano-Arabe contra la Discriminación (ADC), Cortas de Said reivindica la obra de su marido, especialmente su libro Orientalismo, en el que trabaja la mirada sobre Oriente desde del mundo occidental." Al final, sólo habrá un único Estado. Eso es lo que parece ahora. La tierra es limitada y está divida en pequeños enclaves. No hay continuidad para un Estado palestino”, afirmó con amargura.

MARIAM CORTAS, VIUDA DEL ESCRITOR EDWARD SAID

“Sólo habrá un Estado”

Por Patricio Porta
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Israel quiere darle una lección a Hamas, pero sólo está castigando a la población palestina. Mariam Cortas de Said (foto) es categórica a la hora de hablar sobre los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza. La reconocida activista y viuda del escritor palestino-estadounidense Edward Said criticó con dureza la indiferencia de Estados Unidos y algunos países árabes frente a la operación Borde Protector llevada adelante por Israel. “El mundo no puede permitir que esto siga ocurriendo. Estoy muy enojada con Estados Unidos por apoyar esta situación, que sólo afecta a civiles y a niños, principalmente. Esto es contrario a cualquier ley, a cualquier país civilizado”, dijo a Página/12. En su cuarta visita a la Argentina será distinguida con el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Tres de Febrero, junto al director de orquesta Daniel Barenboim y a su marido –en un reconocimiento posmortem–. Ambos fueron los creadores de la Orquesta East-Western Divan.
El proyecto que busca acercar a israelíes y palestinos nació gracias a la iniciativa de estos dos amigos en Weimar en 1999, cuando la ciudad alemana ostentaba el título de Capital Europea de la Cultura. Por falta de presupuesto, la orquesta se mudó por un tiempo a Estados Unidos hasta establecerse definitivamente en Sevilla en 2002. “Luego se creó la Fundación Barenboim-Said, que recibió el dinero necesario para continuar con el taller y hacer las giras. Eso nos permitió expresar el mensaje por todo el mundo. Es un proyecto muy exitoso, pero alcanzar nuestro objetivo es difícil. No es nada fácil con lo que pasa constantemente en Medio Oriente”, admitió Cortas de Said.
Libanesa de nacimiento, Cortas de Said conoce muy bien la dinámica de la región y no es optimista ante una posible tregua entre Hamas e Israel. “Es una masacre terrible. El problema es que hay una desproporción enorme entre el ejército israelí, que tiene un equipamiento moderno, y una organización que trata de resistir una ocupación y un bloqueo. Quieren terminar con Hamas, pero no lo van a lograr. Cuando estás en una prisión a cielo abierto sometido a un bloqueo por nueve años no vas a rendirte, porque no tenés nada que perder. Vas a continuar la lucha. Ahora Hamas lanza estos estúpidos cohetes. No creo en las soluciones militares”, sostuvo, y agregó que el modo de terminar con el conflicto es mediante una resistencia pacífica.
En tanto, consideró que la estrategia de “dos Estados para dos pueblos” es inviable y reconoció que, dados los hechos, es más realista pensar en un modelo similar al de la Sudáfrica del posapartheid. “No creo que vaya a existir un Estado palestino. Los hechos lo demuestran. La política de asentamientos en Cisjordania no va a ser revertida. Al final, sólo habrá un único Estado. Eso es lo que parece ahora. La tierra es limitada y está divida en pequeños enclaves. No hay continuidad para un Estado palestino”, afirmó con amargura.
Cortas de Said también destacó la complicidad de Estados Unidos, Arabia Saudita y Egipto con la política belicista de Israel. “Nuestros mayores problemas vienen de países como Arabia Saudita. Tienen dinero e influencia y lo único que les importa es sobrevivir. Ellos juegan con la religión y crean situaciones problemáticas. Los sauditas y los aliados de Estados Unidos van a hacer lo que ellos pacten. Sólo hablan y envían alimentos a la población de Gaza, lo cual es insultante. Egipto, por su parte, está fuera de juego. Con todos los problemas que tiene, no quieren lidiar con lo que pasa en Gaza. Y al hacer eso, están empeorando la situación”, aseguró en relación con el cierre del paso fronterizo de Rafah.
Al mismo tiempo, cuestionó la eficacia de Naciones Unidas para intervenir en el conflicto. “La ONU es una organización muy limitada. Ahora que la han atacado tanto y que la población está alzando su voz, la voz de Naciones Unidas se escucha un poco más fuerte. Pero Estados Unidos no deja que la ONU funcione correctamente. Si algo no le gusta, lo veta. Entonces, la ONU es poco efectiva”, sentenció Cortas de Said. “Por un rato el mundo condenará a Israel y en poco tiempo la gente se olvidará. Luego crearán nueva propaganda. Cuando uno lee los diarios en Estados Unidos nos damos cuenta que la gente está a favor de este ataque”, agregó.
Con su marido compartió el compromiso con la causa palestina. Después de casados, se instalaron en Nueva York, donde comenzaron a trabajar con distintas organizaciones árabes. En 2002, un año antes de su muerte, Edward Said apoyó la creación de una nueva fuerza política capaz de quebrar la hegemonía de Hamas y Al Fatah. “Al Mubadara –Iniciativa Nacional Palestina– fue un partido fundando por Mustafa Bargouthi, quien está aún en Palestina y es miembro del Parlamento. El comenzó con este movimiento. Mi marido y el doctor Abdul-Shafi lo apoyaron en esto. Es un partido progresista y secular que no está afiliado con ninguno de los movimientos existentes. No tiene nada que ver con un movimiento de liberación nacional, es simplemente un partido político que demanda justicia y el fin de la ocupación. Un partido para ayudar a Palestina”, explicó.
Vicepresidenta de la Fundación Barenboim-Said y miembro fundadora del Comité Americano-Arabe contra la Discriminación (ADC), Cortas de Said reivindica la obra de su marido, especialmente su libro Orientalismo, en el que trabaja la mirada sobre Oriente desde del mundo occidental. “El orientalismo ha adoptado una forma diferente. Ahora existe la islamofobia. Se describe a los musulmanes de modo denigrante. Se crea una cierta imagen de Oriente y los orientales comienzan a creérsela y a incorporarla. El enfrentamiento actual entre sunnitas y chiítas es una forma de orientalismo. La religión es siempre una carga en todas partes del mundo. Si se quiere construir una nación no se puede privilegiar a un grupo por sobre el resto. Las naciones –concluyó– no deberían basarse en la religión.”
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