domingo, 29 de septiembre de 2013

La Garganta Poderosa lanzan hoy la iniciativa de monitoreo de las fuerzas de seguridad junto al CELS.

|Domingo, 29 de septiembre de 2013
LO LANZAN HOY EN UNA “ASAMBLEA PODEROSA” EN EL BARRIO ZAVALETA

Control popular de seguridad

Como consecuencia del caso Kevin y para “no quedarse en el reclamo”, los vecinos nucleados alrededor de la revista La Garganta Poderosa lanzan hoy la iniciativa de monitoreo de las fuerzas de seguridad junto al CELS.

Por Carlos Rodríguez
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Kevin, de nueve años, murió de un tiro en la cabeza durante un enfrentamiento en el barrio.
En un acto convocado para hoy por los vecinos del barrio Zavaleta reunidos en la “asamblea poderosa”, nucleada en torno de la revista barrial La Garganta Poderosa, se anunciará la puesta en marcha de “un modelo de Control Popular sobre las fuerzas de seguridad, sin ningún padrinazgo partidario ni financiero”. La iniciativa, aprobada por los vecinos, surge como respuesta frente al asesinato de Kevin, un chico de 9 años que recibió un balazo de 9 milímetros en la cabeza durante un enfrentamiento entre dos grupos de personas ajenas al barrio. En una declaración a la que tuvo acceso Página/12, los habitantes del barrio porteño señalaron que resolvieron la creación de esta organización vecinal “con toda la impotencia atragantada por el asesinato de Kevin y hartos de esperar inútilmente alguna respuesta real en relación al hostigamiento de Gendarmería y Prefectura”.
 
El cuestionamiento a las fuerzas de seguridad tiene que ver con el irregular allanamiento que se hizo en la redacción de la revista, con posterioridad a la muerte de Kevin, y al hecho cotidiano de lidiar con agentes armados sin identificación –no llevan nombre y apellido en sus uniformes, como pudo comprobar este diario– y a los atropellos que sufren en forma permanente, con requisas y detenciones arbitrarias.
El “control popular” de las fuerzas de seguridad será ejercido por “una comisión de vecinos elegidos por otros vecinos y organizados en turnos rotativos” que “controlará el accionar de los uniformados, con el fin de poder señalar sus irregularidades sistemáticas, en comunicación directa con el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), la fiscalía, la Procuraduría contra la Violencia Institucional (Procuvin) y una red de periodistas comprometidos con la causa”.

Desde una casilla construida “con nuestros propios lomos y ladrillos” frente a la plaza Kevin, “los ‘vecinos sin gorra’ no tendrán como objetivo interpelar a otros habitantes del barrio, ni reemplazar a las fuerzas de seguridad, ni caer en la trampa de las acusaciones entre vecinos, sino exclusivamente registrar a los efectivos que intenten amedrentarnos sin identificación, armarnos causas o rompernos puertas sin órdenes de allanamiento, como así también denunciar los abusos de autoridad que resultan recurrentes sobre los pibes más desprotegidos”.

Afirmaron que tomaron la decisión “a partir de las tremendas evidencias que se desprenden del caso Kevin, en relación con la connivencia de quienes deberían cuidarnos con los que administran los delitos desde afuera de nuestros barrios”. Por esa razón eligieron no quedarse “en los meros reclamos, ni en las investigaciones del episodio aislado, sino vomitar una estrategia comunitaria que nos permita mantenernos a salvo de estos fantasmas con gorra y escopeta, que hasta el día de hoy se pasean por nuestros pasillos con la impunidad que les otorgan el poder y ese chaleco sin nombre”. Recuerdan que todos los agentes de las dos fuerzas deberían llevar sus nombres y apellidos sobre el pecho, adheridos a sus uniformes.

En su declaración, los vecinos afirmaron que intentarán “afrontar el miedo y las prácticas ilegales a las que permanentemente estamos sometidos los vecinos de las villas por parte de la corrupción uniformada” y a la vez institucionalizar “un método de participación ciudadana capaz de mejorar la seguridad en los barrios humildes, donde las muertes por violencia institucional ya ni siquiera hacen eco en los medios, ni en la política, ni en la Justicia”. Al mismo tiempo buscan aportar una “mirada barrial a los expedientes judiciales que suelen ser una mera transcripción de las versiones policiales”.

La presentación del modelo de “control popular sin gorra” se hará hoy, a partir de las 14, con la presencia de representantes de las escuelas de la comuna porteña, del CELS, la Procuvin, organismos sociales y de derechos humanos. También se realizará un festival en homenaje a la familia de Kevin. Los vecinos recalcaron que ésta es la única forma que encontraron de irse a dormir “con la tranquilidad de que no perderemos ningún otro pibe por la acción o inacción de las fuerzas”.

Ante la grave situación que están viviendo hicieron “cargo al Estado de su responsabilidad sobre la seguridad de todos no-sotros, incluidos los vecinos y vecinas que oficiarán como reguladores de las instituciones que, por sí solas, no han querido o no han sabido regularse, para garantizar nuestros derechos”. Concluyeron diciendo que “con o sin ayuda, la fuerza de Kevin nos bastará para cambiar esta realidad: hay una comunidad al servicio de la comunidad”. Los que quieran participar pueden concentrarse, desde minutos antes de las 14, en la esquina de Amancio Alcorta y Perito Moreno, para luego marchar hacia el barrio Zavaleta.

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Que el dinero del narcotráfico no se lava en los países que producen la materia prima sino en los países centrales, y que para combatirlo es preciso terminar con esa asimetría y con la mano de obra barata de los países emergentes y subdesarrollados. Que no hay guerras justas, que sólo la paz es justa y que la paz y la seguridad no son conceptos militares, sino políticos.

DILMA Y CRISTINA Y SUS ASOMBROSOS MENSAJES EN NACIONES UNIDAS

En buena compañía

Los mensajes de Dilma y Cristina en Naciones Unidas, la suspensión sin fecha de la visita de Estado a la que Obama había invitado a la presidente de Brasil señalan un nuevo carácter en las relaciones de Estados Unidos con el bloque regional del sur. La Argentina está hoy mejor acompañada que en 2011 cuando el incidente con el avión estadounidense. Hasta economistas ortodoxos valoran la renegociación argentina. El Estado pagará la fiesta campestre del Grupo Clarín y La Nación.

Por Horacio Verbitsky
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A diferencia de la Argentina, que mantuvo la neutralidad hasta el penúltimo año de la Segunda Guerra Mundial, Brasil fue un decidido partidario de los aliados e incluso envió 25.000 soldados a luchar en Europa. Esa Fuerza Expedicionaria, de la que Clarice Lispector formó parte como enfermera, participó a órdenes de los Estados Unidos en la liberación de Italia. Esto tuvo consecuencias de distinto tipo en las relaciones posteriores. Mientras la Argentina padeció un bloqueo comercial que restringió la importación de los bienes de capital necesarios para la industria y un embargo de suministros bélicos, Brasil se benefició de la asistencia militar, el comercio y las inversiones estadounidenses, incluso para el desarrollo de su industria pesada. Ya avanzada la Guerra Fría, Brasil fue ungido como apoderado estadounidense en la región, lo cual se reflejó en el distinto trato que tuvieron las respectivas dictaduras. También hubo efectos protocolares que simbolizaron esa relación, desde que el ex canciller brasileño Oswaldo Aranha fue designado para inaugurar la primera sesión de la Asamblea General de la flamante Organización de los Naciones Unidas en 1948. Esto originó una tradición que se mantiene hasta el presente. Fue el presidente Richard Nixon quien dos décadas después dijo que hacia donde se inclinara Brasil iría América Latina, una boutade que, para bien o para mal, se demostraría de una absoluta exactitud. Esa prehistoria de la relación hace imposible exagerar la importancia de la presentación en el podio de las Naciones Unidas de la presidente Dilma Rousseff, con un discurso de una intensidad crítica hacia Estados Unidos de la que no hay precedentes ni siquiera en los primeros años del Estado Novo de Getulio Vargas, cuando Brasil privilegiaba los lazos con la Alemania nazi. También delinea el contexto imprescindible para analizar la situación argentina en el mismo escenario, cosa que no sucede en el vacío de la abstracción por el que divagan los analistas locales.

Explicaciones y disculpas

Por cierto, el marco ha cambiado por completo. Hoy Brasil emerge como una potencia media con un rol significativo en los esquemas de poder mundial, por lo que hay cosas que ya no está dispuesto a tolerar. Luego de una consulta con Lula, Dilma anunció que suspendería la visita de Estado a Washington, donde la esperaba Barack Obama. No es una decisión menor. Aunque parezcan sutilezas diplomáticas, se trataba de la única visita de Estado que Obama tenía prevista en todo el año y la primera de un presidente brasileño en dos décadas, lo cual pondera la gravedad de su postergación sin fecha. La presidente brasileña ni siquiera asistió a la recepción ofrecida por Obama a todos los jefes de Estado asistentes a la Asamblea de la ONU, cosa que tampoco hizo Cristina. Desde su refugio en la embajada ecuatoriana en Londres, Julian Assange criticó a Dilma por rehusar la concesión de asilo a Edward Snowden, el analista de Inteligencia que hizo público el sistema global de espionaje estadounidense, lo cual alude también a su propia situación de paria enclaustrado. Cierto, no es simpático que estos hombres, igual que Bradley/Chelsea Manning, sean perseguidos por su contribución a la transparencia y a un mejor conocimiento de los métodos que la hiperpotencia aplica para sostener su hegemonía global. Si no fuera por este componente personal de la cuestión, Assange comprendería que al rechazar por insuficientes las explicaciones de Obama y clavar su protesta en el corazón de la gran manzana, Dilma ha rendido el mejor homenaje posible a Snowden, a diferencia de las reacciones europeas, que se agotan en un afectado cacareo de disgusto, para volver a consentir más temprano que tarde las prácticas objetadas.
Brasil sigue reclamando explicaciones y disculpas por parte de Estados Unidos y no se conforma con la promesa de Obama de que practicará una completa revisión de los métodos que se emplean para recolectar información. Las palabras de la presidente Rou-sseff en las Naciones Unidas no dejan lugar a equívocos. Estados Unidos violó la soberanía de Brasil, transgredió el derecho internacional e hizo algo inadmisible entre países amigos. Angela Merkel dijo en Berlín que la tarea de inteligencia es vital para la seguridad de los ciudadanos (acaso porque el espionaje estadounidense sobre los alemanes se realiza con la cooperación de los servicios de ese país), aunque no explicó cómo explicaría esto la colocación de micrófonos en las oficinas de la Unión Europea en Nueva York, Bruselas y Wa-shington. En cambio, Dilma rechazó que la intercepción de comunicaciones pudiera justificarse por la denominada guerra contra el terrorismo, que se concentró en las oficinas del gobierno de Brasil y en las de la empresa petrolera Petrobrás, cuyas reservas de crudo y de gas estaban en el centro de la atención de los espías. Llegó a decir que al afectar el derecho a la privacidad, Estados Unidos había menoscabado las libertades de expresión y de opinión, sin las cuales “no hay democracia”. No es común que alguien denuncie a Estados Unidos en estos términos jurídicos y no ideológicos, de violar los derechos humanos y las libertades civiles. Nunca un líder internacional aliado de Estados Unidos había desnudado en forma tan contundente los usos espurios de las políticas de seguridad justificadas en los atentados de septiembre de 2001. Para encontrar al menos un tono semejante hay que remontarse a los tiempos de Charles De Gaulle en Francia. Antes de que Dilma y Cristina volaran a Nueva York, sus respectivos ministros de Relaciones Exteriores habían acordado en Buenos Aires emprender una tarea conjunta inimaginable en otros tiempos: coordinar posiciones y realizar acciones conjuntas contra el espionaje de los Estados Unidos en la región y desarrollar herramientas propias de defensa cibernética. Sería forzado llamarle a esto hipótesis de guerra, pero en todo caso no es el tipo de práctica al que ambas naciones hayan recurrido en el pasado en relación con Washington. Del abordaje argentino al avión militar estadounidense que en febrero de 2011 intentó ingresar en forma clandestina al país armas, equipos de comunicaciones encriptadas y drogas, a esta coordinación defensiva con Brasil se ha recorrido un trecho significativo. Nadie podría decir ahora que la Argentina esté aislada en la región o en el mundo.

Una agenda propia

La presidente argentina también desarrolló en las Naciones Unidas una agenda propia, adversa a los planteos (pero sobre todo a las prácticas) estadounidenses. CFK habló tarde en la primera jornada de la Asamblea y a diferencia de otras veces en que llevaba un mensaje preparado, se dedicó a comentar planteos de quienes la precedieron, entre ellos por cierto Obama. Con críticas a la hipocresía y el doble estandar de las potencias centrales y exaltando el multilateralismo, Cristina reiteró:

- la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad, donde los vencedores de la Segunda Guerra Mundial conservan un anacrónico poder de veto y propuso el sistema de decisiones por consenso que utilizan los organismos regionales americanos.

- la responsabilidad de las grandes potencias que abastecieron al gobierno de Siria y a los grupos rebeldes de las armas convencionales que provocaron el 99,99 por ciento de las 150 mil muertes de los últimos dos años.

- la irrelevancia de la presencia de armas químicas o de destrucción masiva como justificación para un ataque contra el país que las posea, o que se diga que las posee, ya que carece de toda racionalidad evitar muertes provocando más muertes.

- la equivalente gravedad de las terribles intervenciones bélicas de Estados Unidos, con armas nucleares contra Japón o con bombas de fósforo y napalm en Vietnam, y el regreso de sus soldados muertos en bolsas de plástico, con palabras de compasión para el sufrimiento de cada uno de esos pueblos.

- que no hay guerras justas, que sólo la paz es justa y que la paz y la seguridad no son conceptos militares, sino políticos.

- que mientras la Argentina circunscribe su desarrollo nuclear a fines pacíficos y se apega a los principios del derecho internacional, el Reino Unido militariza el Atlántico Sur con sus submarinos nucleares e incumple con el mandato de Naciones Unidas de dialogar sobre la descolonización de las islas Malvinas.

- que la Argentina no sólo condena a los dictadores de otros países sino que ha juzgado a los propios y se ha sometido al tribunal penal internacional, lo mismo que al Sistema Interamericano de Protección de los Derechos Humanos, mientras que Estados Unidos que invoca los derechos humanos como argumento para sus intervenciones en terceros países, no ha ratificado ni la Convención Americana ni el Estatuto de Roma.

- que no abundaron los discursos internacionales de condena a las dictaduras genocidas, cuando éstas imperaban en el Cono Sur americano durante la Guerra Fría.

- que Israel sólo vivirá con seguridad dentro de sus fronteras cuando también exista el Estado palestino.

- que la especulación financiera que desde 2008 hace sentir sus consecuencias sobre Estados Unidos y Europa, similares a las que la Argentina padeció hace una década, trata de impedir que pueda cumplirse lo pactado en las renegociaciones de 2005 y 2010 y presiona para un nuevo default argentino, salvo que por 40 millones de dólares invertidos en títulos argentinos después del default se les paguen ahora 1.700 millones, con una ganancia del 1.300 por ciento en cinco años. Agregó que si una sentencia judicial validara esta economía casino, no habría empresarios dispuestos a invertir en la producción, a innovar y a crear empleos.

- lo que se intenta es escarmentar a un país que rechazó las recetas del Fondo Monetario Internacional y pese a ello pudo pagarles a sus acreedores, crecer y generar empleo, y que redujo la carga del endeudamiento externo del 160 al 45 por ciento del PBI, gran parte dentro del propio sector público y menos del 9 por ciento en divisas.

- la necesidad de una regulación global de los mercados y una ley internacional de quiebras que impida en reestructuraciones futuras que una mínima fracción a acreedores pueda vetar acuerdos suscriptos por amplia mayoría, que en el caso argentino llega al 93 por ciento.

- que el dinero del narcotráfico no se lava en los países que producen la materia prima sino en los países centrales, y que para combatirlo es preciso terminar con esa asimetría y con la mano de obra barata de los países emergentes y subdesarrollados.

El mismo día en que las grandes potencias se sentaban por primera vez a negociar con Irán, Cristina defendió el memorando de entendimiento firmado para que el juez argentino pueda indagar en Teherán a los iraníes acusados por el atentado contra la sede comunitaria judía de Buenos Aires. Pero al mismo tiempo urgió a Irán a cumplir con el compromiso asumido, cosa que nueve meses después de la firma aún no ha hecho, y a fijar fecha para la creación de la comisión internacional supervisora y para el viaje del juez argentino a su capital, tema del encuentro de ayer de ambos cancilleres, sobre el que se informa en otra página de esta edición.

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domingo, 22 de septiembre de 2013

Los intercambios que no necesitan de la moneda: ¿una superaciación del capitalismo?

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“Bring What You Want, Take What You Want”

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In the face of an intense wave of consumerism, some people in Argentina are beginning to discover the advantages of sharing goods and services, instead of buying them.
Nothing is for sale at this street market in Plaza Italia, in the Palermo district of Buenos Aires. Credit: Juan Moseinco/IPS
Nothing is for sale at this street market in Plaza Italia, in the Palermo district of Buenos Aires. Credit: Juan Moseinco/IPS
BUENOS AIRES, Sep 8 2013 (IPS) - Disillusioned with an economy that promotes individualism and ruthless consumption, thousands of people in Argentina are giving things away in street markets, organising car pools with strangers or offering free accommodation to travellers from abroad.
These are early trends in this South American country, but they are expanding, based on Web 2.0 platforms. Users share a concern for the environment and a rejection of consumerism. But they also have a desire to strengthen a sense of community and trust.
“We need much less than we consume. The basis of our street markets is detachment, the need to free ourselves from the concept of private ownership,” said Ariel Rodríguez, the creator of La Gratiferia (The Free Market) which operates under the slogan: “Bring what you want (or nothing), take what you want (or nothing).”
Launched in 2010, the first market was in Rodríguez’s home, in the Buenos Aires district of Liniers. Rodríguez offered friends and neighbours books, CDs, clothes, furniture and other goods that he had accumulated and didn’t need. He offered food and beverages as well.
In time, people began to follow his lead. He recalls that the 13th market “went out on the street and exploded” with dissemination on social networks. “This breaks with traditional mindsets,” Rodríguez said. Visitors are initially incredulous, in doubt about whether or not they can really take things without leaving something else in exchange.

People can come to a gratiferia with the stuff they wish to get rid of, and they do not have to worry about whether someone will take it. The idea is that someone will be interested in extending items’ useful life, instead of buying new goods.
“It’s a reorganisation of material objects that also generates an interesting kind of socialisation, by creating a sense of community,” Rodríguez said.
Gratiferias have spread to cities in some of the provinces, as well as to Chile, Mexico and other countries, he said.
This free give-and-take, according to Rodríguez, did not arise during a situation of crisis, like the bartering systems that were so popular during the 2001-2002 economic and social meltdown. “This is an attempt to respond to a much longer crisis in our relationship with material goods,” he said.
The practice has caught on in other areas. At the University of Buenos Aires engineering department, a group of students is offering lecture notes and study materials at a free fair this month.
“The idea is in the spirit of the gratiferias, and it should be a wider movement involving other departments, but for the moment we are trying to establish it in engineering,” Santiago Trejo, one of the students organising the fair, told Tierramérica*.
These are original forms of “collaborative consumption”, an expression coined in the United States to describe mechanisms for sharing or exchanging electrical appliances, books, clothes, shoes, instruments, furniture, bicycles and even cars.
In 2011, Time magazine named collaborative consumption one of the 10 ideas capable of changing the world.
Similar ideas have emerged among people who regard travel as not just going to another part of the world, but having a human and social experience with people who live in a different country.
“When I went to Europe I stayed at hostels, and when I came home I realised I hadn’t much idea of how people lived in those countries, or what they thought of ours,” 24-year-old Aranzazú Dobantón, who is working and studying film, told Tierramérica.
Four years ago, she uploaded her profile on Couchsurfing, an international platform that puts people willing to host foreign visitors in touch with would-be travellers. The exchange involves no money: just sharing a roof, and the experience.
The local group has 5,000 registered users.
“So far I have hosted about 15 people from different parts of the world, many of them from Denmark, and also from Mexico, the Philippines, France, and a Turkish person who lived in Germany,” Dobantón said.
As the hostess, she sets the conditions. She and the potential guest correspond by e-mail, and once the visitor is in Buenos Aires they meet first in a public place.
“The visitors are very willing. Sometimes I cook for them, sometimes they prepare the food. They realise it’s not easy to look after guests when I’m working. But they are ordinary people, with the same concerns that I have, although the reality of where they live is different,” she said.
The visitors later write on the website about how they felt staying at her home, and these comments encourage other people to make the same trip – or not. Dobantón, in turn, can use the network to stay at someone’s home when she wants to travel. So far she has only tried out the system in neighbouring Uruguay.
Collaborative consumption is growing so big in the United States that the brokerage and financial services firm ConvergEx wrote an article claiming it could have “catastrophic” ripple effects on the economy.
Carpooling has grown the most in Argentina. With the aim of saving money and cutting down on pollution and traffic congestion, a number of platforms exist to connect people willing to share a car, the journey and the expenses.
“Vayamos juntos” and “En Camello” are two of the Argentine networks where interested parties publish their offer or requirements for point-to-point journeys. Some just want to share rides from home to work, while others wish to travel from one province to another, or go to a concert or football match.
In other countries, like Mexico, there are different forms of shared transport, such as multi-user cars which provide access to a vehicle when needed for an hourly rate, or a monthly or annual subscription. As with public bicycles, cars are picked up in one parking lot and left in another.
In Argentina, each of the options already has thousands of registered users.
This story was originally published by Latin American newspapers that are part of the Tierramérica network.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Preguntas de la CSJN al Grupo Clarín

  • ¿Por qué la actora sostiene que se afecta la libertad de expresión?
  • De mantenerse la conformación actual del Grupo Clarin en lo que respecta a la titularidad de licencias en el campo audiovisual ¿Cree Usted que se cumplen los fines previstos por la ley 26.522 en cuanto a garantizar la pluralidad y diversidad de voces y opiniones?
  • ¿Por qué sostiene que los límites de cuota de mercado y multiplicidad delicencias que establece la ley 26.522, comprometen el derecho del Grupo Clarín a expresarse libremente?
  • La situación del Grupo Clarín cambió sustancialmente a partir de la aprobación de la fusión de Cablevisión y Multicanal así como con la suspensión de la vigencia de licencias por diez años (deccreto 527/05). ¿Antes de eso estaba afectada la sustentabilidad del grupo y, como consecuencia, la libertad de expresión?
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