martes, 30 de agosto de 2011

“Está bien que se espere que lleguen los capitales, pero se necesita un plan B, porque dudo de que los capitales retornen”, dijo Héctor Valle en un Seminario de Aeda, donde se discutió el modelo y los reajustes o no dando por descontado que Cristina Fernández continuará presidiendo el Gobierno Nacional. Valle se mostró despreocupado por lo que ocurra con los superávit gemelos: “Es un ligero desequilibrio fiscal, en comparación con las endeudadas economías de Estados Unidos y Europa”. El economista también identificó como un elemento de riesgo la volatilidad en los precios internacionales de las materias primas, por encima de los aumentos salariales, y exhortó a proteger el mercado interno, entendido éste como “regional”. Por último, defendió el uso de reservas para cumplir con compromisos de deuda.

En el tercer Congreso Anual de Aeda, varios economistas ortodoxos y heterodoxos discutieron el modelo económico del Gobierno y cada uno, desde sus encuadres epistemológicos (la ortodoxia o la heterodoxia) expusieron su pensamiento de lo que habría que hacer a futuro, habida cuenta de que todos dieron por descontado la continuidad de Cristina Fernández al frente del Gobierno Nacional después de las próximas elecciones de octubre. 


Para el economista Eduardo Levy Yeyati, quien forma parte de los equipos técnicos de Ricardo Alfonsín, los mayores problemas son el deterioro de los superávit gemelos, la inflación y la salida de capitales, y la solución pasaría por enviar señales a los mercados para que arriben capitales al país. El economista Eduardo Curia coincidió con algunos de esos aspectos, pero consideró que para responder a ellos se necesita un tipo de cambio más competitivo y prudencia en los pedidos salariales. 


A ellos les refutó el economista Héctor Valle, desarrollista y Presidente de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo Económico (FIDE) tal como se reproduce en el epígrafe que inicia este Post. 


Un resúmen de esa discusión puede leerse aquí

domingo, 28 de agosto de 2011

"La macroeconomía no se autoregula y no conduce al pleno empleo". Así lo manifestó Joseph Stiglitz. El profesor de la Universidad de Columbia forma parte de un reducido grupo entre los 17 galardonados que participaron del encuentro, los que no reclaman públicamente medidas de austeridad sino mayores estímulos fiscales para enfrentar la crisis y reducir el desempleo.

En una entrevista aquí  el premio nobel de Economía Joseph Stiglitz dice que la Argentina hizo las cosas bien, que los salvatajes financieros no han servido para nada en EE.UU. ni en Europa, que lo que se necesita es incentivo fiscal para aumentar el empleo.


Estas declaraciones las hizo a Página 12, en el marco de la reunión de economistas premios nóbel en Lideau. La síntesis de las posturas más destacadas puede leerse aquí

martes, 23 de agosto de 2011

POPULISMO DE MERCADO A LA CHILENA: Universidades privadas, Balanza Comercial Positiva producido en más de la mitad por una Empresa del Estado que extrae cobre: esa es la verdad de la milanesa chilena. En esta entrevista al hijo del ex presidente Lagos, el legislador Lagos Webber que integra el Bloque de la Concertación, dice defender un cambio de modelo educacional, habida cuenta de la demanda de Educación Universitaria Gratuita. Pero como a muchos progresistas chilenos, no deja de caérsele un fallido cuando dice “yo creo en la economía de mercado, el Estado debe ser subsidiario de la economía privada”. Diciendo esto último, vocifera sin siquiera darse cuenta, la razón constitucional por la que la Educación en Chile se considera un bien privado regulado por el Mercado. A este principio los chilenos lo han llamado “libertad de educación” lo que quiere decir, llanamente, que el Estado no debe intervenir, porque la Educación es un bien económico para la Constitución Pinochetista. El Estado, entonces, sólo debe “subsidiar”. Cabe acotar, que en la Argentina, el enorme crecimiento del PBI, así como el enorme crecimiento del Comercio Exterior, ha estado centrado en la actividad privada. No hay en Argentina una Empresa Estatal que aporte significativamente al comercio exterior y/o a la Balanza comercial. Sin embargo, a nosotros, los chilenos nos consideran “populistas” porque tenemos universidades públicas, gratuitas y laicas.

Lagos Weber explica el apoyo a los estudiantes chilenos y critica a la Concertación

“No quiero vivir en un país cínico”

En diálogo con Página/12, el senador por Valparaíso opina sobre qué hizo mal la Concertación y analiza el conflicto educativo antes del paro convocado por la Central de Trabajadores para mañana.

Por Martín Granovsky
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Su nombre está ligado a la política chilena por genética y por elección. Hijo del ex presidente Ricardo Lagos y ministro secretario general de Gobierno con Michelle Bachelet, entre 2006 y 2010, Ricardo Lagos Weber es senador por Valparaíso y dirigente del Partido por la Democracia, el PPD que integra la Concertación junto a socialistas, democristianos y radicales. De 49 años, Lagos Weber terminó la secundaria en la Argentina, un curso por debajo de Andrés Calamaro. Es hincha del Wanderers pero en la entrevista telefónica pide que conste que “Maradona es el más grande”.

–Cuando empezó el conflicto los dirigentes estudiantiles más jóvenes –los secundarios, no los universitarios– reconocían que su pelea los excedía. Que había algo mucho más grande en juego. ¿Coincide?

–El conflicto tiene un tema puntual: el estudiantil y el educativo en general. Qué quiere cada uno con la educación en Chile. En el trasfondo está el sistema político chileno. La institucionalidad con que contamos es estrecha para que la ciudadanía se sienta representada. Nunca pudimos cambiar porque no tuvimos la mayoría parlamentaria.

–¿Cuando dice “nunca pudimos” habla de la Concertación?

–Sí. Pero quiero ser bien honesto con lo que le digo. Tampoco presionamos a la derecha con fuerza. Y al interior de la Concertación no todos miraban el sistema educativo con malos ojos. Hoy Chile vive un despertar ciudadano. Antes de las marchas por la educación hubo dos marchas contra el proyecto de Hidro Aysén.

–El proyecto de crear represas hidroeléctricas.

–Sí. Agrego el conflicto mapuche, con una huelga de hambre de casi 60 días. Frente a Hidro Aysén, los mapuches y la educación, el gobierno de Sebastián Piñera optó por defender sus banderas de lucha ideológica. Esquivó el tema y llamó a un debate sobre la educación. Pero yo no necesito que el presidente me invite a un debate. Necesito que diga, porque gobierna, si quiere lucro en la educación superior, un nivel en el que está prohibido. El presidente anunció una supervisión. Es un avance que comenzó con Michelle Bachelet. Pero, ¿el gobierno y la derecha chilenas están en condiciones de aceptar un cambio en el modelo educacional? Hasta ahora decidieron clavar sus banderas y demostrar que no están dispuestos a transar. Si no, resultaría inexplicable que hayan prohibido la marcha más grandes de los estudiantes, la que llegó a 140 mil personas y derivó en un caceroleo masivo de protesta.

–En la Argentina es difícil de entender el tema del lucro en la educación. ¿El movimiento estudiantil quiere anular la educación privada?

–No. Propone que ni un peso del Estado vaya a escuelas que persigan fines de lucro, o sea que generen excedentes destinados al bolsillo del dueño y no a la reinversión en el proyecto educativo. Cuando hablo de nuestra responsabilidad durante tantos años, digo que en Chile no había consenso en contra de esto ni en la Concertación. Los 19 senadores de la Concertación propusimos un proyecto junto con el senador independiente de izquierda Alejandro Navarro y dos independientes de derecha. Pero insisto en que si no hay nueva institucionalidad no habrá solución en el tema de fondo. El gobierno va a promover más becas, la renegociación de créditos para los que no pagaron, la rebaja de las tasas de interés. Quiere aplacar con el bolsillo. No queremos descubrir el agua caliente: sólo hablar de un nuevo sistema educativo que la derecha rechaza.

–¿Qué resultará?

–No sé. ¿Habrá un aterrizaje razonable para los estudiantes? No sé si van a volver a creer en la clase política.

–Volvamos a la institucionalidad que usted planteó. ¿Cómo es el sistema electoral en Chile?

–Binominal por cada circunscripción. Favorece a dos bloques políticos grandes. Genera solamente empate. Se gana 55 contra 45. Y la mayoría no se traduce en mayoría parlamentaria. Para muchos temas hacen falta mayorías calificadas. Agrego algo más. Antes estaban los senadores biónicos, como los ex presidentes que cuando dejaban el cargo pasaban a ser senadores sin haber sido elegidos. Se eliminaron en 2005, cuando Ricardo Lagos era presidente. Paradójicamente, a esa altura los nombrábamos nosotros, la Concertación. Nos hubiera convenido seguir con el sistema. Pero fuimos consecuentes con lo que habíamos prometido.

–¿También en la Cámara de Diputados se eligen legisladores con un sistema binominal que da empate?

–Sí. Siempre habíamos ganado nosotros. A veces, por mayoría, hasta sacábamos los dos diputados de una región.

–¿Para qué cosas se necesita mayoría calificada?

–Para cambiar la Constitución, para que la enseñanza pública sea gratuita, para subir los impuestos, para cambiar el sistema previsional. ¿Cuál es el resultado? La obligación de negociar.

–¿Y está mal negociar?

–Lo que es malo es el empate permanente. De 1990, cuando comenzó la Concertación, a 2005, cuando fue electa Bachelet, todos los presidentes chilenos gobernaron empatados en el Parlamento, a lo cual se sumaban los senadores designados. Por eso en Chile no apareció un Partido Verde, ni un partido regionalista, ni un Partido de los Trabajadores como en Brasil. El Partido Comunista tiene tres diputados por primera vez porque en la Concertación les dimos el espacio. Si no, nunca hubiera tenido representación parlamentaria. Pero además estamos imposibilitados de hacer plebiscitos o consultas ciudadanas. Y no tenemos primarias legales. A la Constitución la fuimos emparchando pero es ilegítima en su origen. No soy el más izquierdista de Chile.

–Fue negociador de acuerdos de libre comercio.

–Creo en la economía de mercado pero también quiero un Estado que juegue. Según la Constitución vigente, el Estado es subsidiario. No puede proveer bienes y servicios. Todo esto dentro de un régimen unitario, una forma exacerbadamente presidencialista y un centralismo que nos ahoga. Cuando digo que no tenemos por qué inventar el agua caliente me refiero a esto: el Estado debe garantizar la educación. ¿Es mucho?

–¿No dice eso la Constitución?

–No. No establece la educación pública como opción preferente y no establece la gratuidad. Contempla un sistema mixto sin prioridades. Y la verdad es que sólo la educación pública es la que va a permitir a los chilenos más modestos acceder a un nivel educacional que no tendrán jamás. Hay que terminar con la segmentación de Chile. Terminar con el lucro. Dar al menos cierta igualdad. Los países a los que les va bien tienen educación pública. Incluso los Estados Unidos.

–¿La Concertación se sometió a la trampa de la mayoría calificada que fijaba la Constitución de Augusto Pinochet?

–Nunca tuvimos la fuerza para cambiarla. Fuimos sacándole pedacitos. Mi autocrítica sobre mis gobiernos, los de la Concertación, incluido el de mi viejo, no es por lo que no se hizo. Es porque nuestros presidentes y nuestra presidenta no tuvieron la fuerza para que cuando promulgamos leyes como la de Salud, la de Previsión Social, la de Jornada Escolar completa, que mejoraron el régimen anterior pero no lo cambiaron, dijeran cosas como ésta: “Queridos chilenos, les quiero contar que la derecha me exigió pasar plata a los privados a cambio de los subsidios que yo quería dar en salud. La derecha no me dejó y quiero que mis compatriotas lo tengan claro, porque yo quería un régimen más justo”. Ni Frei ni Lagos ni Bachelet denunciaron que habían sido sometidos a un chantaje. Bachelet hizo algo muy importante, que fue garantizar una pensión básica solidaria de 150 dólares por persona, pero también quiso modificar el sistema de Administración de Fondos de Pensión. La derecha no la dejó. “Olvídese de meter mano a las AFP”, le dijo. Entonces, a los jóvenes les queda en la memoria que los gobiernos nunca dieron una lucha real para introducir mayores cambios a lo educacional, la salud y la educación.

–¿Y lo dieron?

–Parcialmente. No tuvieron la capacidad de decir “este logro es bueno pero me falta porque no me lo dieron y me chantajearon”.

–Pero fueron 20 años...

–Es que también la Concertación tenía sectores a los que les resultaba cómodo el sistema político binominal. “Si no me mando una tremenda cagada yo me reelijo”, podía pensar alguno. Claro, hay que ver cuál fue el resultado de esa comodidad. En Chile, para votar en elecciones hay que inscribirse voluntariamente. Bueno, tres millones y medio de jóvenes no están inscriptos. La inscripción voluntaria fue mayor en las comunas ricas y acomodadas como Providencia, Las Condes, Santiago y Vitacura. El hijo de los ricos sabe que el voto hace la diferencia. Esa es la paga.

–Y el otro no.

–No, o menos. Y el sistema político lo va dejando afuera. Y yo prefiero la incertidumbre de los nuevos jóvenes a vivir en un país cínico en el que cada vez los dirigentes representamos a menos en la política. La falta de representatividad es real. El que ganó una beca genera opinión buena onda. Al que no le funcionó el Transantiago genera mala vibra. Es la vida cotidiana. Aunque ninguno de los dos se inscriba para votar, igual generan opinión. Prefiero que todos ellos estén en la política. Para eso está la política, ¿no? Para procesar las diferencias. Cuando la política no ocupa esa función, todo se puede ir al tacho. Estoy preocupado. Hay falta de conducción. El gobierno no se deja ayudar. Este gobierno tiene 26 por ciento de aprobación y 53 por ciento de rechazo. Aunque con reformas, le aprobamos todos los proyectos de ley. Piñera dijo que sentía que en 20 días había hecho más que en 20 años. Pero gobernar no es glamour. Es tomar decisiones. Este gobierno no toma decisiones.

–Algunos argentinos santifican lo que definen como “el consenso”. Usted parece criticarlo.

–Cuando hay legítimas y razonables diferencias, pueden resolverse mediante el acuerdo y el consenso. Pero, ¿qué sucede cuando la diferencia es grande? ¿Cuando, para mí, es “la” diferencia? Eso sólo se puede dirimir por mayoría y minoría. No hay vueltas. No tengo problema en llegar a acuerdos sobre la guarnición del bife. Pero, ¿y si lo que discuto es qué bife quiero? La derecha apuesta a mantener su bandera de dureza. Sostiene que las manifestaciones estudiantiles son una ola. Dicen que esa ola se irá y volverá la calma.

–¿Está de acuerdo?

–No. La ola puede irse, sí. Eso nadie puede saberlo. Pero igual el nivel de las aguas quedará más arriba. Y vendrá otra ola. Y el agua más arriba. Y otra más. Hay que evitar no el conflicto sino una crisis profunda. Por eso debe llamarse a un plebiscito. Las encuestas del Centro de Estudios Públicos, ligado a sectores empresariales, dicen que el 80 por ciento no quiere lucro en la educación. Dentro de la Concertación el Partido por la Democracia, el Partido Socialista y el Partido Radical se pronunciaron por el plebiscito. La Democracia Cristiana todavía no. No tengo problemas con la democracia representativa, pero a la Concertación le pasaron la cuenta y hay que registrarlo. Se cansaron de nosotros, de prácticas poco sanas, y eso frente a la propuesta audaz hecha por un tipo inteligente y trabajador como Piñera.

–Antes habló de que en Chile no hay primarias vinculantes. Pero la Concertación también dejó de hacer primarias no vinculantes y Marco Enríquez-Ominami quedó afuera.

–Sí fallamos. La primera primaria fue en el ’93 entre Lagos y Frei. La segunda, en el ’99, fue abierta. Votó un millón y medio de personas. Entre Bachelet y Soledad Alvear incorporamos debates regionales. Soledad Alvear igual se bajó antes. La última vez, en 2009, fue lo peor. Cambiamos las reglas para excluir a Marco. El dijo, con razón, sin leguleyada: “Me excluyeron y no hay renovación de la política. La Concertación está acabada porque son los mismos viejos de siempre”. Frei, ex presidente, fue candidato. No ofrecía futuro en comparación con un Piñera que no había sido presidente. Marco vio que no había tiraje en la chimenea y se fue.

–¿Hoy están enfrentados?

–Por mi lado busco un entendimiento. No tengo vocación de minoría sino de mayoría. Y para transformar. La Concertación tiene que juntarse con gente sin falso orgullo. La Concertación cambió a Chile en muchos aspectos pero hoy tenemos que crecer. ¿Por qué no puedo llegar a un entendimiento con el PC? No sólo estoy dispuesto. Estoy ávido por hacerlo. Y la DC tiene que concentrarse en crecer en el centro. Si cada uno no hace lo suyo seguiremos achicándonos. El embajador de Chile en Buenos Aires, Adolfo Zaldívar, fue ministro de la Concertación. Y se nos fueron Marco...

–Jorge Arrate, que también fue ministro y se candidateó en las últimas elecciones junto con el PC.

–...y muchos otros. Nos alejamos de la ciudadanía. Hay que poner sobre la mesa los temas que producen diferencias dentro y fuera de la Concertación. Si hacemos la política del mínimo común denominador nos achicaremos más. Mejor discutamos. Discutamos más.
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sábado, 20 de agosto de 2011

POPULISMO INDUSTRIAL ARGENTINO: un modelo todavia trunco pero que llevó a la Argentina a los mejores índices de distribución del ingreso en toda Latinoamérica.


 Es sabido que parte del estancamiento argentino fue producto de que las divisas para el comercio internacional siempre provinieron de la exportación de granos, y en menor medida de otros productos primarios. Nunca se llegó a producir las suficientes divisas de la exportación industrial. 

Esto fue advertido tempranamente cuando la hegemonía Británica fue desplazada por la hegemonía Estadounidense por lo líderes del linaje de la formación de la Nación, mal llamados conservadores, como en la década del 30 en la Presidencia  del General Justo, quien con su ministro de hacienda, el socialista independiente  Federico Pinedo diseñaron el primer Plan de Industrialización que tuvo la argentina. Plan que aprobado por los llamados “conservadores” en el Senado, fue rechazado por radicales y socialistas en Diputados. 

Ese plan fue el que llevó a cabo el General Perón. Es decir que con el primero populismo comienza la industrialización en Argentina. 

Lo cierto es que aunque hoy en día estemos Lejos del terremoto de los países del Norte, economistas critican que en estos años de crecimiento no haya habido un cambio estructural en materia industrial que permitiera dejar de depender de las ventas de productos primarios.

Teniendo en cuenta estas premisas es que el Banco Central de la República Argentina realizó una subasta  entre distintas entidades y adjudicó 834, 4 millones de pesos que serán destinados a financiar inversiones en el sector industrial.

Por su parte, mientras la Crisis Internacional está golpeando las puertas del Brasil, el ministro de Economía argentino, Amado Boudou, destacó que la respuesta del Gobierno frente a la tensión internacional será profundizar  el proceso de industrialización que el gobierno nacional viene llevando adelante, y a la vez los distintos países de la Unasur comenzaron a diseñar distintas herramientas para enfrentar la crisis en forma conjunta. Los instrumentos van desde la creación de un fondo Latinoamericano de reservas hasta la promoción del comercio intrarregional en monedas locales. 

POPULISMO ARGENTINO: la mirada de un economista: “La forma de intervención del kirchnerismo en la economía, una forma de intervención emergente de la crisis del 2001, que tuvo que combinar el corto plazo con el largo plazo, provoca irritación en los sectores conservadores que la califican como populista en forma despectiva, cuando es virtud”. Alfredo ZAIAT.


De esta nota de Alfredo Zaiat que recomiendo enfáticamente leer a los de aquí, a los del Norte y a los de nuestro Este, es decir, a mis amigos que viven en los Estados Unidos de América o en Europa, quiero destacar algunas líneas del razonamiento usando “servilmente las palabras del autor”:
  • El análisis económico convive con la tensión entre el corto y el largo plazo.
  • Las áreas de gestión destacan el estado de situación inmediato.
  • Los profesionales del saber económico posan la mirada en el punto lejano.
  • John Maynard Keynes ilustró: “El largo plazo es una guía confusa para la coyuntura. En el largo plazo estamos todos muertos”. Los economistas se plantean una tarea demasiado fácil y demasiado inútil, si en cada tormenta lo único que nos dicen es que cuando pasa el temporal el océano está otra vez tranquilo”. Afirman así que las fuerzas del mercado terminarán solucionando todos los inconvenientes y sólo ofrecen esperar ese “largo plazo”.
  • La preocupación de Keynes era que llegar al “largo plazo” lleva mucho tiempo y en ese mientras tanto los padecimientos recaen sobre una mayoría vulnerable. Por eso, Joan Robinson, discípula de Keynes, agregó que “en el largo plazo estamos todos muertos… pero no todos al mismo tiempo”.
  • En la tensión entre el corto plazo y el largo plazo la discusión pasa por si el largo plazo es una suceción de medidas en continuado de corto que predeterminan ese objetivo en el tiempo lejano, o si se trata de una meta a la que se aspira y se disponen medidas para alcanzarlas.
  • Pueden ser ambos procesos a la vez y la debilidad en el abordaje de esa tensión es considerar que la correcta es una u otra estrategia de manera excluyente.
  • El gobierno kirchnerista nació en 2003 como emergente de la crisis política, social y económica de 2001. Surgió de un descalabro de proporciones y, por lo tanto, la intervención en la emergencia es una marca de origen aún vigente.
  • Por ello, su experiencia de gestión en el espacio de la economía adquirió características de administración adaptativa.
  • Frente a las crisis y diversos desafíos que irrumpieron en la escena local y que se siguen presentando, la orientación de las políticas para encararlos fue la más audaz:
    • La renegociación de la deuda en default.
    • La ruptura con el FMI.
    • La política de estatizaciones.
    • El  fin de las AFJP.
    • La resolución 125 de derechos de exportación móviles.
    • La asignación Universal por Hijo.
    • La utilización de las reservas para pagar deuda.
    • La estrategia defensiva del empleo.
    • El fomento de la actividad productiva y comercial interna frente a la crisis internacional.
  • Todas estas medidas fueron estrategias adaptativas que intervinieron en el corto plazo involucrando en forma decisiva la construcción del largo.
  • Esta forma de intervención provoca irritación en los sectores conservadores que la califican de “populista” en forma despectiva, cuando es virtud.

viernes, 19 de agosto de 2011

LA CUESTIÓN "POPULAR" EN LA HISTORIA ARGENTINA Y EN REFERENCIA AL RESULTADO DE LAS ELECCIONES "PRIMARIAS" RECIENTEMENTE LLEVADAS A CABO EN ESTE PAÍS, por Horacio González

En éste artículo del sociólogo Horacio González, actual Director de la Biblioteca Nacional Argentina, el autor traza la historia de la concepción de "El Pueblo" en la Historia argentina. Desde las primordiales diferencias en la concepción entre Mariano Moreno y Esteban Echeverría, pasando por las más ilustradas disputas de nuestra historia protagonizadas por Sarmiento y Alberdi, por Peron y el peronismo, hasta llegar a esta nueva concepción de "lo popular" en Argentina, que Ernesto Laclau diseña en su libro "La Razón Populista" y que puede condensarse en esta párrafo brillante de Horacio González: (...) "La formidable votación ob tenida por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner obliga a repensar todo este inmenso caudal de hechos històricos pasados y recientes. Mejor que las divergentes interpretaciones de la razón de esta señalada montaña de votos, es ver este generoso montículo electoral como el síntoma de un cambio de los armazones de la polìtica popular, recreando las apelaciones con acentuaciones autonimistas y buscando punto de religamiento entre las vocaciones nacional-populares y las de la ilustración popular. No la 'comunión de todos los santos', como decía el recordado David Viñas, sino los puntos comunes de inflexión de quienes saben que debe haber confrontación de ideas en el seno del pueblo (y ellas constituyen en ultima instancia a los pueblos, como bien lo señala la obra de Ernesto Laclau), pero que esa confrontación obedece a lúcidos préstamos mutuos e intercambios paradojales". (...)

miércoles, 17 de agosto de 2011

LA FÁBRICA DE MENTIRAS EN LA ARGENTINA: ¿La promueve el Gobierno o la Oposición?

Respecto de ésta publicación rencorosa del economista antikirchnerista ex columnista del desaparecido diario de Lanata Crítica de la Argentina quiero transcribir el artículo  a que hace referencia el cual desglosa  la idea atribuida a Goebbels de que una mentira repetida por los medios de comunicación se convierte en verdad para la audiencia, no por fuerza de la mentira sino por fuerza de la repetición.

 En particular, el artículo señala la banalización in extremis del término "nazi" en la política argentina cuando alguien calificó de "nazi" al programa 678, (un programa oficialista  que se transmite desde la TV PÚBLICA y cuyo formato consiste en un muestrario  del antioficialismo de la prensa y los medios audiovisuales opositores, que luego es analizado por un panel e invitados ad hoc). El programa se ha transformado en un ícono del kirchnerismo, denostado por la oposición, y adorado por cientos de miles que aprendieron a leer entre líneas la ideología y la bajada de línea, construida incluso con mentiras,  de los pasquines del Establishment: LA NACIÓN y CLARÍN (y el de todos los medios audiovisuales vinculados a estos diarios).

Olivera sigue siendo una muestra patética de lo que es la oposición en Argentina: incapaz de reconocer valores y ni siquiera el análisis de un académico de la filosofía verdaderamente interesante.

Una muestra de cómo los opositores al Gobierno de Cristina Fernández, construyen también por repetición, la idea de "autoritarismo" y la idea de "crispación"  del oficialismo puede leerse en  los "comments" rabiosamente gorilas y opositores del post de Olivera (que se queja de que el gobierno le quita trabajo porque ha impugnado las estadísticas que éste economista realiza sin ningún rigor junto a otros economistas desplazados del INDEC).

El artículo de marras es el que sigue:

La frasecita de Goebbels y la fábrica de mentiras

“La banalización del apelativo ‘nazi’ no es un privilegio de la incultura argentina”, señala el autor, que parte de las expresiones de tres conocidos periodistas –“Es Goebbels puro, repetir, repetir una mentira hasta que se torna verdad”– para contar el origen de la frase y tomarla como ejemplo de “una patología de la circulación de discursos”.

Por Iván Almeida *
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Semanas atrás, tres periodistas argentinos de considerable trayectoria respondieron con términos de inusual gravedad a las repetidas acusaciones de un conocido panel de la TV pública. Uno se sirvió de expresiones como “basuras nazis” y “foro nazi-fascista”. Otro calificó el programa de “goebbeliano y perverso”. El tercero fue más explícito: “Es Goebbels puro. Repetir, repetir una mentira hasta que se torna verdad. Es el Manual Uno de Goebbels Uno”. Nombrar a los protagonistas o decidir si las acusaciones del panel eran o no falsas sale del propósito de esta nota, que intenta abordar el caso como una patología de la circulación de discursos.
La banalización del apelativo “nazi” no es un privilegio de la incultura argentina, ni tampoco de la derecha política. En EE.UU., los mismos términos fueron recientemente empleados tanto por demócratas (Steve Cohen) como republicanos (Sarah Palin), con el agravante de recurrir no sólo a Goebbels, sino también al Holocausto y hasta al “libelo de sangre”.
Las referencias a Goebbels apuntan siempre hacia una frasecita con múltiples variantes. La más vulgarizada tendría la forma de una consigna que se le atribuye: “Mientan, mientan (o calumnien, calumnien) que algo quedará”. En la fórmula “repetir una mentira” el acento no está puesto en “mentira” sino en “repetir”. Uno puede mentir sobre su adversario sin merecer el apelativo de “nazi”. En cambio, todo aquel que repite una supuesta mentira cae automáticamente en el nazismo. A esa conclusión se llega a través de un encadenamiento de, al menos, tres presuposiciones infundadas: 1) que Goebbels dijo la frase que se le atribuye; 2) que toda palabra de Goebbels, por anodina que sea, pertenece al nacionalsocialismo, 3) que todo aquel que, adrede o no, cumple algo que dijo Goebbels, es nazi y justifica el Holocausto. La falacia de las premisas b y c salta a la vista. Queda por demostrar la falsedad de la primera.
Negar la autenticidad de la frase no significa justificar a Goebbels, que, como ministro de la propaganda nazi, fue sin duda un mentiroso a repetición. Pero eso no constituye una característica específicamente nazi ni una prueba de que sea él el autor de la mencionada consigna. Así, George Orwell escribía, refiriéndose a la política del imperio británico: “El lenguaje político –y esto es verdadero, con variaciones, para todos los partidos políticos, desde los conservadores hasta los anarquistas– tiene como objetivo hacer que las mentiras suenen verdaderas...” (“Politics and the English Language”).
Una minuciosa compulsa de los documentos pertinentes muestra que: a) nunca la referencia a Goebbels va justificada bibliográficamente; b) si se excluyen los 29 tomos de los diarios, descubiertos cuando ya la frase circulaba por el mundo, en ninguno de sus escritos canónicos Goebbels aparece haciendo suya esa frase; c) no hay rastros de tal frase en los principales estudios y biografías sobre Goebbels.
Pero sigue siendo imposible “demostrar” en forma definitiva la no-existencia de un hecho histórico. Por eso, los párrafos que siguen abordarán otros argumentos, lógicos o empíricos, que sirven para descartar la plausibilidad misma de que Goebbels haya sido el autor de esa frase fuera de sus textos canónicos. Estos argumento son: 1) el contenido de la frase es contradictorio con el hecho de su enunciación; 2) Goebbels dijo lo contrario de lo que se le atribuye; 3) la frase fue acuñada muchos siglos antes de Goebbels, lo cual vuelve arbitrario el exclusivo recurso a su nombre; 4) Goebbels atribuye esa consigna a sus adversarios; 5) es posible rastrear el origen de la atribución apócrifa.
1 Si Goebbels hubiera dado la consigna que se le atribuye, habría caído en lo que los lógicos llaman la “paradoja del mentiroso”, que se resume en la frase “lo que estoy diciendo es falso”. Un ministro de propaganda que diera públicas instrucciones de mentir estaría saboteando el contenido mismo de la consigna. Si se acepta que la propaganda consiste en decir mentiras que parezcan verdades, la orden de mentir funciona sólo si nunca es enunciada, de otra forma la mentira aparece como mentira y se anula la consigna.
2 Lo plausible es que un mentiroso profesional necesite, al contrario, apoyarse en una clara reivindicación de la verdad. Así lo hizo Goebbels en el Congreso de Nuremberg de 1934: “La buena propaganda no necesita mentir, en realidad no puede mentir. No tiene razón para temer a la verdad. (...) Una propaganda que miente prueba que su causa es mala y a largo plazo no puede triunfar”.
3 La expresión “Calumniad, calumniad, que algo quedará”, circulaba todavía en los años ’50, atribuida alternativamente a Voltaire y a Beaumarchais. El imperativo verbal no era interpretado entonces como un dictamen, sino como la cristalización de una sabiduría refranera. Sin embargo, ambas atribuciones son apócrifas. Los primeros rastros de la frase remontan de hecho al siglo I d.C. En el capítulo 4º del libro I de sus Obras Morales, Plutarco la atribuye a Medion de Larisa, un ambiguo personaje que cinco siglos antes había sido consejero de Alejandro Magno: “Ordenaba a sus secuaces que sembraran confiadamente la calumnia, que mordieran con ella, diciéndoles que cuando la gente hubiera curado su llaga, siempre quedaría la cicatriz”. La frase reaparece en el siglo XVII, ya decantada como un conocido proverbio. Así lo atestigua Roger Bacon en su obra latina De la dignidad y el desarrollo de la ciencia. Hablando de la “jactancia”, dice que se le puede aplicar “lo que se suele decir” de la calumnia: “Como suele decirse de la calumnia: calumnien con audacia, siempre algo queda” (VIII: 2). Un siglo más tarde, Rousseau pone en boca de un “famoso delator” la consigna siguiente: “Por más grosera que sea una mentira, señores, no teman, no dejen de calumniar. Aun después de que el acusado la haya desmentido, ya se habrá hecho la llaga, y aunque sanase, siempre quedará la cicatriz” (Epístolas I:1). Finalmente, en el siglo XIX, Casimir Delavigne, en Les enfants d’Edouard, reformula como una simple constatación la frase que había atravesado toda nuestra era: “Mientras más increíble es una calumnia, más memoria tienen los tontos para recordarla” (acto I, v. 299-300).
4 Queda claro que Goebbels no fue el inventor de la frase. Al contrario, la recibe de la tradición y se sirve de ella para describir la “estúpida” maniobra del enemigo. En su artículo “De la fábrica de mentiras de Churchill” (12/1/1941) escribe: “... una vez proferida una mentira, (Churchill) sigue repitiéndola sin que nada ni nadie se lo pueda impedir, hasta que al final acaba él mismo creyéndola”. Y más adelante: “El esencial secreto del liderazgo inglés no debe buscarse tanto en una inteligencia particularmente afilada sino, mucho más, en una estúpida y bochornosa tozudez. Los ingleses se rigen por el siguiente principio: ‘cuando mientes, miente en grande y sobre todo persevera en la mentira’. Y así siguen mintiendo, aun a riesgo de volverse ridículos”. Conceptos similares había vertido Hitler, trece años antes, en los capítulos 6 y 10 de Mein Kampf.
5 La arbitrariedad, la ignorancia histórica y la insensatez lógica con la que se tiende hoy a recurrir al nazismo como modo de injuria evocan, por su irracional expansión, la imagen de una epidemia, de la que conviene rastrear los primeros brotes. En 1968, los Archivos Nacionales de Washington desclasifican un informe confidencial que el Office of Strategic Services había solicitado en 1943 al psicoanalista de Harvard Walter Ch. Langer. En la página 51 de su informe, Langer propone un resumen personal (no una cita) de los principios de la propaganda nazi: “Sus reglas principales eran: (...) concéntrense en un enemigo por vez y acúsenlo de cada cosa que anda mal: la gente va a creer más rápido una gran mentira que una pequeña; y si la repiten con suficiente frecuencia, tarde o temprano la gente la va a creer”. Esta última supuesta consigna retoma casi literalmente los conceptos esgrimidos por Goebbels para describir la propaganda enemiga. Sin duda los lectores del informe asumieron el resumen de Langer como un epítome feliz de lo que debía saberse sobre la propaganda nazi. De allí a la atribución literal de esas palabras a Goebbels el puente no es difícil de imaginar. Luego vino la desclasificación del documento y el consecuente reguero de deformaciones y rumores. Todo eso fue infinitamente amplificado con la llegada de Internet. El término inglés con el que se señala, en la jerga de la comunicación electrónica, la cadena de engaños, es hoax. Es lo que Goebbels llamaría “la fábrica de mentiras”. El hoax funciona precisamente gracias al doble principio que enuncia el informe de Langer: a) la gente cree más rápido una gran mentira que una pequeña, b) una mentira repetida insistentemente acaba siendo creída.
Es admirable la irónica performatividad con la que se ha difundido la apócrifa frasecita, que hace que quienes la repiten la están cumpliendo, y siguen repitiendo hasta el cansancio una mentira en la que ellos mismos, ingenuamente, acabaron creyendo.
* Doctor en Filosofía. Profesor jubilado de la Universidad de Aarhus, Dinamarca.
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lunes, 15 de agosto de 2011

CFK también ganó en Buenos Aires



Un distrito que no fue excepción

La Presidenta se impuso con el voto de uno de cada tres porteños. Salió segundo Eduardo Duhalde. En Diputados triunfó también el kirchnerismo.

Por Santiago Rodríguez
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Roberto Feletti, primer candidato a diputado del FpV en la ciudad, festejó junto a Amado Boudou.
La Ciudad de Buenos Aires no fue esta vez una excepción: Cristina Fernández de Kirchner fue ayer la más votada por los porteños y se convirtió así en la candidata mejor posicionada en el distrito para las presidenciales del próximo 23 de octubre. Los otros dos escalones del podio los ocuparon Eduardo Duhalde y Hermes Binner. A Ricardo Alfonsín ni siquiera le alcanzó para participar de la pelea: terminó quinto –detrás, incluso, de Adolfo Rodríguez Saá–, aunque le queda el consuelo de haber derrotado a Elisa Carrió, que sólo consiguió superar la barrera de los dos dígitos en Recoleta. Alcira Argumedo, de Proyecto Sur, no llegó ni al dos por ciento. La primaria para Diputados también la ganó el Frente para la Victoria, pero le permitió al PRO exhibir cuán afiladas estuvieron las tijeras de sus votantes: sin un candidato presidencial en quien apoyarse, la lista macrista encabezada por Federico Pinedo se ubicó en el segundo lugar.
Los porteños definieron ayer qué candidatos a presidente y a diputados participarán de las nacionales de octubre. Con Cristina Kirchner a la cabeza de la lista Celeste y Blanca K, el kirchnerismo hizo la mejor elección de su historia en la ciudad de Buenos Aires. CFK arañó el 30 por ciento. Con ese caudal no sólo superó su propia marca de casi el 24 por ciento de la presidencial del 2007, sino que triplicó los votos del oficialismo en las legislativas del 2009.
A Duhalde lo votó casi el 22 por ciento de los porteños y a Binner poco más del 14. El candidato del Frente Amplio Progresista mejoró en un par de puntos el desempeño de Fernando “Pino” Solanas, a quien apoyó en la reciente elección a jefe de Gobierno. Al romper con la coalición liderada por el socialista santafesino, el cineasta selló el destino de Proyecto Sur: Argumedo apenas consiguió el 1,62 por ciento de los votos, 23 puntos menos de los que el mismo Solanas obtuvo como candidato a diputado hace sólo dos años. Jorge Altamira, en cambio, celebró con el 4,1 por ciento.
Alfonsín estuvo lejos, muy lejos, de devolverles a los radicales la gloria que alguna vez tuvieron en la Capital Federal: superó por unas décimas el listón del 10 por ciento de los votos y eso no le alcanzó siquiera para ganarle a Rodríguez Saá. El puntano sacó algo más de 11 puntos y se quedó con el cuarto puesto.
Lo de Carrió es parecido a lo de Solanas. Hace cuatro años la líder de la Coalición Cívica tocó el cielo con las manos al ganarle la presidencial en el distrito con casi el 38 por ciento de los votos, pero de ahí en más todo fue cuesta abajo: hace dos años se postuló a diputada y casi se queda con las manos vacías; ayer apenas superó el 6 por ciento.
La primaria volvió a mostrar, como hace un mes en los comicios en los que Mauricio Macri obtuvo su reelección, una ciudad dividida. CFK ganó en todas las comunas porteñas, salvo las del norte. En la 2 (Recoleta) Duhalde se llevó más del 30 por ciento y casi la duplicó en votos. Aunque la diferencia fue un tanto menor, lo mismo ocurrió en la 14 (Palermo) y en la 13 (Núñez, Belgrano y Colegiales).
Esos fueron justamente los barrios donde Macri le sacó mayor ventaja el mes pasado a Daniel Filmus. La menor brecha, entonces, se registró en la Comuna 8, que incluye a Soldati, Lugano y Villa Riachuelo. Y allí CFK hizo su mejor elección: llegó casi al 45 por ciento de los votos.
El FpV casi no tuvo corte de boleta. La lista de Diputados encabezada por Roberto Feletti tuvo sólo un par de puntos menos que los de CFK.
No ocurrió lo mismo con la duhalista Alianza Frente Popular, cuyo nómina para la Cámara baja sacó 12 puntos menos que a presidente. El mayor beneficiario de ese corte fue Pinedo, que a falta de un candidato presidencial en el cual recostarse y a quien Macri abandonó para irse de vacaciones a Europa, hizo campaña tijera en mano y se alzó con poco más del 15 por ciento de los sufragios.
En tercer lugar, delante de la lista Duhalde, quedó la de Binner. El quinto puesto fue para la de Rodríguez Saá –dentro de su espacio competían cuatro boletas y se impuso la de Carlos Campolongo– y el sexto para la de Carrió. Los radicales salieron séptimos y a Solanas le quedó un consuelo: Proyecto Sur superó el piso para participar en octubre y podrá, al menos, presentar candidatos a diputados por la Capital Federal.
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El kirchnersimo se impuso en la lucha por las bancas en el Congreso

En Formosa, gobernada por Gildo Insfrán, también arrasó el kirchnerismo: las listas de senadores y diputados del Frente para Las listas de senadores y diputados del Frente para la Victoria ganaron en los principales distritos del país



El kirchnerismo arrasó en las elecciones primarias obligatorias que se celebraron ayer en todo el país. No sólo triunfó Cristina Kirchner, la postulante presidencial del Frente para la Victoria, sino también se impusieron en la mayoría de las provincias los candidatos de las listas de diputados y senadores de la Casa Rosada que competían por un pasaje a los comicios del 23 de octubre.
Los ciudadanos que se acercaron ayer a las urnas tuvieron la posibilidad de votar por sus candidatos a diputados, mientras que en ocho provincias se votó también para el Senado: Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz.
Las listas a legisladores del kirchnerismo se impusieron en casi todas las provincias del país. El respaldo a la Presidenta fue abrumador y los representantes del arco opositor quedaron muy lejos de los números alcanzados por los candidatos del Frente para la Victoria.
En Buenos Aires, el distrito electoral más importante del país, el kirchnerismo obtuvo una cómoda victoria en las listas de senadores y diputados, y ratificó su hegemonía en la provincia.
EL VOTO PORTEÑO
Uno de los distritos que despertaba más dudas en cuanto a sus tendencias en el cuarto oscuro era la ciudad de Buenos Aires, donde el líder de Pro, Mauricio Macri, obtuvo la reelección con más del 60% de los votos en el ballottage frente al kirchnerismo. Federico Pinedo, el jefe de bloque de Pro en la Cámara baja que termina su mandato a fin de año, encabezó la lista de ese partido en la Capital, que incorporará doce representantes en la Cámara de Diputados.
El diputado se posicionó segundo con el 16% de los votos, cuando se lleva escrutada el 99, 36 % de las mesas.
La mayor cantidad de votos la recibió la lista del kirchnerismo, cuyo primer candidato es el viceministro de Economía, Roberto Feletti, y que tiene en tercer lugar al secretario general de La Cámpora, Andrés "El Cuervo" Larroque. Consiguieron 27 % de los votos.
Debajo quedaron las listas del Frente Amplio Progresista (encabezada por Claudio Lozano) y Unión Popular (con el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, en primer lugar), en ese orden, que quedaron en la franja de entre el 10 y el 11%.
Otro dato que dejó la Capital es la división de los votos entre las listas auspiciadas por los dirigentes de la alianza Unión para el Desarrollo Social (UDESO). Ricardo Alfonsín postuló al ex fiscal anticorrupción Manuel Garrido, que obtuvo cerca del 5% de los votos, mientras que Francisco de Narváez, candidato a gobernador de Buenos Aires, avalaba una lista encabezada por el ex fiscal Pablo Lanusse y la periodista Fanny Mandelbaum, que consiguió poco menos del 4%.
En la categoría de precandidatos presidenciales, la fórmula que postula la reelección de Cristina Kirchner, fue la más votada en la Capital, con 30 %. Con números y posiciones bastante diferentes a los resultados nacionales, le siguieron Eduardo Duhalde (22 %), Hermes Binner (14 %), Alberto Rodríguez Saá (11 %) y Ricardo Alfonsín (10 %).
TRIUNFO K EN BUENOS AIRES, UN DISTRITO CLAVE
Con el 92 % de las mesas escrutadas, la lista de candidatos a diputados nacionales del Frente para la Victoria se impuso en Buenos Aires, el distrito más importante del país, con el 53% de los votos. En segundo lugar, se ubicaron los postulantes por la Unión para el Desarrollo Social (Udeso) con el 12% de los sufragios. Debajo quedaron las listas del Frente Popular y el Frente Amplio Progresista.
Además, el kirchnerismo se impuso ampliamente en las candidaturas a senadores, que encabezó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Los postulantes a la Cámara alta alcanzaron la victoria con el 54,15 % de los votos, mientras que la lista del Frente Popular obtuvo el 13, 2 %.
En la provincia de Buenos Aires se ponen en juego tres bancas en el Senado y 35 en la Cámara baja.
En Formosa, gobernada por Gildo Insfrán, también arrasó el kirchnerismo: las listas de senadores y diputados del Frente para Victoria logron un cómodo triunfo, mientras que los candidatos de la Unión Cívica Radical se posicionaron en el segundo lugar.
Asimismo, la victoria del oficialismo en San Juan fue contundente. Los aspirantes del kirchnerismo se impusieron con amplio margen en la votación a candidato presidencial, a gobernador, y las listas de senadores y diputados.
Desde el Sur, también llegaron buenas noticias para el oficialismo, ya que la Presidenta se impuso con comodidad y ratificó su hegemonía en el distrito. Además, los representantes del kirchnerismo local que aspiran por un lugar en el Senado y en Diputados sacaron una amplia ventaja respecto de las listas de la Unión Cívica Radical.
En medio de una crisis social profunda, los ciudadanos de Jujuy se acercaron a las urnas y se encontraron con el actual gobernador, Walter Barrionuevo, como candidato a senador en la lista del Frente para la Victoria, junto a la hermana del candidato a gobernador de ese frente, Eduardo Fellner, Liliana.
Además del abrumador triunfo de Cristina entre los postulantes presidenciales, las listas de senadores y diputados del Frente para la Victoria también se ubicaron en el primer puesto.
En La Rioja, el ex presidente Carlos Menem, que termina este año su mandato en el Senado, volvió a presentarse como candidato con la intención de renovar su banca en octubre.. Esta vez, en una lista autónoma, aunque hizo manifiesto su apoyo a la presidenta Cristina Kirchner.
El riojano superó el 30 %, quedó en el segundo puesto y aspira así a renovar su banca en los comicios de octubre.
En Misiones, los aspirantes a legisladores kirchneristas que competían por el pasaje a las elecciones de octubre sufrieron una derrota, aunque la jefa del Estado resultó la más votada en su categoría con el 63, 78 % de los votos. El Frente Renovador de Concordia se impuso en ambos rubros, mientras que los representantes de la Casa Rosada se ubicaron en el segundo puesto.
En el bastión de los hermanos Rodríguez Saá, la Presidenta tampoco pudo imponer a sus candidatos locales. En San Luis, las listas de diputados y senadores nacionales de Compromiso Federal superon a los representantes del Frente para la Victoria.
EL RESTO DEL PAÍS
En las elecciones de octubre, Santa Fe renovará diez bancas en Diputados. De los que dejan el Congreso, de los cuales tres son kirchneristas, dos socialistas y la otra mitad, de distintos partidos de la oposición.
Con más de la mitad de las mesas escrutadas, el Frente para la Victoria consiguió 37,55%, mientras que el socialismo sigue atrás, con 31,48%. Dentro del radicalismo, que se ubicó tercero, Luis Pezz (de la Lista Roja y Blanca Coalición Progresista) ganó las internas frente a la lista del Movimiento por la Democracia Social.
En Catamarca, donde se ponían en juego dos bancas de diputados nacionales, el Frente para la Victoria se impuso con el 62 % de los sufragios, mientras que la lista del actual intendente de Valle Viejo, Gustavo Jalile, del Frente Cívico y Social alcanzaba el segundo puesto.
Luego de las elecciones a gobernador en la provincia de Córdoba, el kirchnerismo llegaba a las primarias distanciado del mandatario Juan Schiaretti, y su flamante candidato, José Manuel de la Sota. Sin embargo, la lista de candidatos a diputados nacionales por el Frente para la Victoria ganó con el 29, 58 % de los votos. Debajo se ubicaban los representantes de la Unión Cívica Radical, del Frente Amplio Progresista, y de Compromiso Federal. En tanto, la lista de diputados de De la Sota quedó en el sexto puesto..

Aplastante diferencia nacional de Cristina Kirchner y de ella y Scioli en la provincia. Por Martín Granovsky



El amplio margen dibujó una elección anticipada

Por la asistencia mayoritaria y por la diferencia enorme de votos (Cristina obtuvo más sufragios que la suma de todos sus opositores juntos), las primarias fueron mucho más que una encuesta.

Por Martín Granovsky
Cristina Fernández de Kirchner obtuvo ayer una diferencia tan amplia y las fuerzas de oposición quedaron tan fragmentadas que será difícil considerar las primarias simplemente como una gran encuesta. Fueron una elección anticipada que, salvo una hecatombe en el medio, hoy parece irreversible de aquí al 23 de octubre. El alto nivel de asistencia, superior al 70 por ciento, como el de un comicio presidencial de los más participativos, les da aún más fuerza a los resultados.
Al revés de lo ocurrido en la elección de la Capital Federal, donde dos candidatos obtuvieron en primera vuelta más del 70 por ciento de los votos, ayer no hubo polarización. Al contrario de las realizadas en Santa Fe, donde Antonio Bonfatti ganó por poco más del tres por ciento, la fórmula CFK-Amado Boudou obtuvo a nivel nacional casi lo mismo que la suma del segundo, el tercero, el cuarto y el quinto (Alberto Rodríguez Saá). La diferencia entre primero y segundo fue mayor que la de José Manuel de la Sota sobre Luis Juez. Más aún: Cristina ganó ayer en la Capital (Mauricio Macri no dijo a quién votaría), en Córdoba (el Partido Justicialista cordobés recomendó votar por Cristina, por Rodríguez Saá o por Eduardo Duhalde) y en Santa Fe, nada menos que el territorio de Hermes Binner.
De paso, otra vez quedó probado que los grandes medios de comunicación influyen igual o más que un partido político o un grupo económico tradicional, pero no determinan un resultado. Ya había ocurrido lo mismo en las elecciones de Brasil, Perú, Bolivia y Uruguay.
Con resultados positivos en todo el país salvo en San Luis, la diferencia de más de 40 puntos en la provincia de Buenos Aires a favor del oficialismo terminó de inclinar la balanza nacional, fue clave en convertir la encuesta en elección anticipada y consagró un tándem. Así como la primera figura, Cristina Kirchner, se apoya en el voto bonaerense y la popularidad de la segunda figura, Daniel Scioli, el gobernador bonaerense depende del peso de la Presidenta. Este fue y será el marco de las tensiones de aquí al 2015. En todo caso, como suele ocurrir en democracia, la pelea será por cambiar las proporciones y nadie cortará la rama de manera autodestructiva.
Tanto Cristina como Scioli cultivaron ayer su perfil, que reforzarán de aquí al 23.
En el Hotel Intercontinental, el mismo lugar donde en el 2009 el kirchnerismo sufrió el golpe de la derrota legislativa en la provincia de Buenos Aires, cuando Francisco de Narváez mordió los votos peronistas del segundo cordón del conurbano, la Presidenta invocó a Néstor Kirchner y, esta vez con su hija Florencia al lado, felicitó a los votantes “sin distinciones” mientras buscaba dejar en claro estos puntos:
- Las primarias son “una forma de ampliar la democracia y profundizar el cambio”.
- La asistencia similar a la de una elección regular revela, dijo, “un grado de madurez importante de la sociedad argentina”.
- Saludó a “todas las otras fuerzas políticas, en todos los partidos, en todas las provincias, porque también contribuyeron a la ampliación de la democracia”.
- “No esperen de mí en esta noche maravillosa ninguna palabra que agravie, que menoscabe”, advirtió.
- “Por la ley de medios y la reforma política todos los partidos pudieron acceder democráticamente por primera vez desde 1983 a los medios audiovisuales”, dijo. “Hasta esta elección sólo podían acceder a la gran difusión publicitaria los que tenían el dinero para hacerlo.”
- “Es central construir la autonomía de la política respecto del poder económico.”
- “No sólo la democracia política, sino también la democracia económica son grandes constructoras de igualdad.”
- “No hay nada que agradecer, porque no es una concesión graciosa sino una obligación.”
- “Pido más humildad que nunca. Más trabajo que nunca. Como dijo Amado (Boudou) en el Coliseo, también para lo que queda por hacer. Por eso quiero hacer una convocatoria a los argentinos y todas las fuerzas políticas. El mundo es un tembladeral. La dirigencia debe tener la sapiencia de seguir construyendo los instrumentos que permitieron sobrellevar con éxito el desastre del 2008, la crisis del 2009 y estar plantados en la situación de hoy. Imitemos hacia adentro lo que están haciendo los países de la Unasur. Con distintas ideas coincidieron en unirse para adoptar medidas que eviten dilapidar o destruir lo que construimos en estos años.”
- “El mundo está difícil, pero si logramos no discutir sobre las cosas que ya se han resuelto y si escuchamos lo que dice la sociedad a través de las urnas vamos a lograr equivocarnos un poco menos.”
- “En definitiva es un gran triunfo del amor y yo los quiero mucho a todos ustedes y el compromiso es trabajar cada vez más por todas las cosas que nos faltan”, cerró antes de que sonaran “Dar es dar”, de Fito Páez, y la Marcha Peronista.
Scioli apeló a las ondas de amor y paz con el Coro Kennedy entre la alegría del color naranja. Luego, como si fuera un peronista de toda la vida, armó el ritual de su discurso de triunfo. Cerca, su mujer, Karina Rabolini. Y flanqueándolo, el candidato a vicegobernador, Gabriel Mariotto, y el encargado de la descentralización Santiago Montoya, el único recaudador de impuestos popular de la Argentina. A Mariotto lo nombró en una parte del discurso, improvisado en primera persona del plural. A Cristina le prometió colaboración. Y agradeció a Néstor Kirchner, que lo llevó en la fórmula en el 2003 y lo impulsó a Buenos Aires en 2007, cuando Scioli ya estaba preparado para competir con Macri por la candidatura a jefe de Gobierno.
La táctica de Ricardo Alfonsín, quizá fuera de perfil por su alianza con De Narváez, aunque nadie sabe si no hubiera sacado aún menos votos sin esa alianza, fue sólo decir que la campaña recién empieza y que el 23 de octubre está ahí delante.
De Narváez, el candidato a gobernador bonaerense de Alfonsín, corrió por el mismo lado. Incluso propuso un debate de todos los candidatos en la Universidad Nacional de La Plata y subrayó que los dos más votados habían sido Scioli y él. A la hora en que habló, los votos escrutados en la provincia arrojaban 30 puntos en favor de Scioli para gobernador. Con esa diferencia no parece que un debate (o el debate del debate) puedan compensar la diferencia de ayer.
La meta de Eduardo Duhalde, está visto, es destronar a Ricardo Alfonsín.
“Lo vi a Ricardo Alfonsín exultante, pero vamos a ver cuando termine la elección, porque el argentino va a votar casi de manera masiva al que entre segundo”, dijo. Así estuvo por suceder en el 2003, cuando las encuestas daban ganador a Kirchner por el 70 por ciento en una segunda vuelta contra Carlos Menem. Pero Menem había sacado una ventaja del dos por ciento, no un margen largamente superior a los 30 puntos.
“A los bunkers de los partidos políticos les suelen llegar las buenas noticias”, dijo Duhalde a los periodistas. “Y yo espero que las buenas noticias lleguen cuando ustedes estén durmiendo, a las dos o tres de la mañana. En la provincia ha hecho una muy buena elección el oficialismo y lo felicito. Creo que vamos a estar en segunda vuelta a partir de octubre.” Después agregó: “Soy del peronismo de Juan Perón y de Eva Perón, que no cree en las agresiones y cree que es una revolución en sí misma la hermandad de los argentinos”. Y mencionó, sin dar datos, que había visto flamear “banderas que nada tienen que ver con la nacionalidad y de organizaciones que han sido subversivas”. Estos días, ese tipo de discurso sólo se escucha en Sudamérica en el Ministerio de Educación y el Instituto del Libro de Chile.
Binner, a quien jaqueó en Santa Fe Miguel Del Sel el 24 de julio y derrotó ayer Cristina, logró construir una fuerza de centroizquierda que bordeó el 10 por ciento de los votos a nivel nacional. Su estrategia se reveló exitosa al no aliarse con Alfonsín, algunos de cuyos votantes potenciales tal vez hayan aportado sufragios a Binner, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, y al no ceder en la negociación con Fernando “Pino” Solanas, de actuación muy pobre por el resultado de su candidata Alcira Argumedo.
Adrián Pérez apareció solo, sin Elisa Carrió al lado, para reconocer sin vueltas el pobre resultado de una Coalición Cívica que apenas pasó el 3 por ciento.
Jorge Altamira consiguió superar el piso mínimo y podrá competir en octubre.
Tres años después de la crisis de 2008 y dos después de la derrota bonaerense de 2009, una Cristina que en 2010 no sería candidata, porque el postulante oficialista era hasta su muerte, el 27 de octubre, Néstor Kirchner, quedó revalidada con una cifra aun superior al 45 por ciento que le permitió acceder a la presidencia en primera vuelta en 2007.
Su desafío ahora, hasta el 23 de octubre, es mantener la cifra de ayer o, de mínima, no bajar del registro del 2007. Eso si es que la de ayer fue, nomás, una elección adelantada.
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martes, 9 de agosto de 2011

Los commodities no escaparon al vendaval financiero, a excepción del oro, que se constituyó en el activo de refugio por excelencia. Los futuros y las operaciones físicas del metal registraron ayer nuevos máximos históricos al operarse en 1720 la onza en Estados Unidos. Los contratos más negociados, como el de diciembre, sumaron durante la rueda una diferencia de 61,40 dólares. En Londres la onza de oro al contado cerró en 1693 dólares.

La cotización del oro canalizó buena parte de la liquidez internacional que escapaba de las acciones y de las materias primas, alimentarias y energéticas, ante la presunción de un nuevo período de recesión mundial. El petróleo es uno de los commodities más castigados en las últimas semanas. Ayer perdió en Estados Unidos 1,59 dólar, a 79,52 por barril de WTI. El Brent perdió en Londres 1,18 dólar, a 105,56, luego de que el viernes pasado perdiera seis dólares.




MAS INFORMACIÓN AQUÌ

LONDRES EN LLAMAS. El catalizador de los disturbios fue la muerte de Mark Duggan, un hombre de 29 años de Tottenham quien fue baleado por la policía durante un intento de arrestarlo el 5 de agosto. Pero el histórico telón de fondo es tenso: Brixton fue el escenario de dos noches infames de disturbios en 1981 (La de 1981 también se desató por la confrontación entre un policía y un civil). La Policía Metropolitana, en una historia oficial, recuerda aquellos disturbios así: 299 police were injured, and at least 65 civilians. 61 private vehicles and 56 police vehicles were damaged or destroyed. 28 premises were burned and another 117 damaged and looted. 82 arrests were made. Molotov cocktails were thrown for the first time on mainland Britain. There had been no such event in England in living memory.


El lunes, el Primer Ministro, David Cameron, estaba de vacaciones en una villa en Toscana (Ahora, él ya retornó y ha convocado también al Parlamento).  El Ministro de Hacienda, George Osborne, estaba de vacaciones en Los Ángles. El Alcalde de Londres, Boris Johnson, estaba de vacaciones en alguna parte. La ministra del interior, Teresa May, estuvo de vacaciones, hasta ayer. (las cortò ràpidamente para volver al Reino Unido). En la mañana del lunes, Nick Clegg, vice-primer ministro, volvió de unas vacaciones en España, para enterarse de que alrededor de doscientas personas habìan sido arrestadas, y treinta y cinco policías heridos, en disturbios en el barrio londinense de Tottenham la noche del sàbado, y la noche del domingo, en Enfield, Walthamstow, y Brixton. Si Usted quisiera codearse en Londres, ya nervioso luego del escándalo de hackeo de telèfonos y la consiguiente restructuración en Scotland Yard, en dirección anárquica, Usted no podría elegir un mejor momento para hacerlo que ahora.
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viernes, 5 de agosto de 2011

“La educación universitaria más cara del mundo”

MARCEL CLAUDE, ECONOMISTA Y PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE


Por Adrián Pérez
“El movimiento estudiantil es el más sólido en la posdictadura.”
La salvaje represión a los estudiantes que se manifiestan contra la educación chilena encuentra sus raíces en el modelo económico planteado por Sebastián Piñera. Marcel Claude, economista y profesor de la Universidad de Chile en la Escuela de Economía asegura, en diálogo con Página/12, que este año el gobierno les va a entregar 35 mil millones de dólares a las compañías multinacionales que explotan cobre. Esa cifra representa tres veces el presupuesto para educación, doce veces el presupuesto en vivienda y siete veces el que se destina para salud. “Chile tiene la educación universitaria más cara del mundo, con un costo que representa el 72 por ciento del PBI per cápita”, asegura el especialista en desarrollo económico que lleva más de 40 conferencias dictadas en todo el país debatiendo con estudiantes y docentes sobre la crisis educativa.
–¿Cuáles son las claves para entender este conflicto?
–Toda la educación chilena está ordenada en torno de la lógica del lucro, ése es su eje central. El Banco Mundial señaló que cuando un estudiante se gradúa y sale al mercado laboral carga con un endeudamiento equivalente al 174 por ciento de su sueldo anual. Eso es una locura. Aunque un estudiante trabaje un año completo, todo el ingreso que gana tendrá que dejarlo en el banco. Se estima que cada estudiante se gradúa con una deuda promedio de 40 mil dólares.
–Una de las críticas más fuertes de los estudiantes ha sido que este modelo aumenta las desigualdades sociales.
–Los ricos estudian en las mejores universidades y los pobres en las peores condiciones, lo que incrementa las desigualdades con las que nacen. El 40 por ciento de los estudiantes que no termina la universidad queda endeudado y sin título. De los que terminan, el 60 por ciento no trabaja de lo que estudió. Esas son las cifras crudas y duras de la educación chilena.
–¿Qué alternativas existen ante este paradigma neoliberal?
–Tiene que constituirse un sistema público donde la educación sea un derecho asegurado por el Estado. Chile tiene los recursos para hacerlo.
–¿Cómo analiza el presente del movimiento estudiantil?
–Este movimiento es mucho más sólido que en cualquier otro momento de la historia posdictadura. Recorriendo el país pude observar que existe conciencia y un excelente nivel de reflexión política en todos los estudiantes. Eso despierta la esperanza real de construir un movimiento que vaya más allá de sus demandas. Los estudiantes han planteado la posibilidad de renacionalizar los recursos marinos, mineros y pesqueros. El 60 por ciento de los chilenos vive con un ingreso promedio inferior a un país como Angola. Ante este contexto, la gente toma conciencia de la situación y está despertando.
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