miércoles, 25 de noviembre de 2009

Reforma con inconsistencias

Las internas abiertas no bastan para dar nueva vida a los partidos

Alberto Manuel García Lema Para LA NACION

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Lunes 16 de noviembre de 2009 | Publicado en edición impresa

Si se considera el régimen electoral y de partidos el eje central de la Constitución en acción, porque proporciona la composición y el funcionamiento del sistema de los poderes políticos del Estado, cabe advertir una importante diferencia en los quince años transcurridos desde la reforma constitucional de 1994. En el proceso previo a esa reforma existía un régimen bipartidista atenuado: el justicialismo y el radicalismo concentraban en las elecciones entre el 70 y el 80% de los votos totales, situación muy distinta de la dispersión actual.

Fue paradójico que el proceso de esa reforma constitucional no fortaleciera el régimen bipartidista, pues en las elecciones de 1994 para convencionales constituyentes aquellos partidos perdieron quince puntos y retrocedió su representación conjunta a un 60% del electorado (después se afianzó una tercera fuerza, el Frepaso, decisiva para la conformación de la Alianza, triunfante en 1999). Sin embargo, la aceptación de una composición más pluralista trajo un notorio efecto benéfico para la obra de la Convención Constituyente. Al aprobarse y jurarse por unanimidad la Constitución reformada se dotó de especial legitimidad a nuestras actuales instituciones.

Forma parte de los consensos que alimentaron la Constitución reformada que lo atinente a las reformas electorales y del régimen de partidos no podía ser resultado de la sola intención de un gobierno (no pueden dictarse decretos de necesidad y urgencia en esas materias), sino que se requiere para su sanción la mayoría absoluta de los miembros de ambas cámaras.

El año 2009 dista de mostrar un régimen bipartidista consolidado: existen 38 partidos nacionales y 659 partidos de distritos (que incluyen a aquéllos). Esto refleja una grave anomalía, y para resolverla no parece suficiente elevar en un uno por ciento la base de su reconocimiento. Sería conveniente encarar una reorganización interna de los partidos, privilegiando sus cuerpos legislativos y eligiéndolos por el sistema de representación proporcional, para dar mayor participación a las minorías. Así se contribuiría a resolver la dispersión, que se traduce en la multiplicación de partidos y listas colectoras.

La cuestión atinente a la "organización y el funcionamiento democrático y la representación de sus minorías", garantizada con esas palabras por el artículo 38 de la Constitución, ha sido ignorada en la reforma propuesta, pues las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias -PASO- sólo se prevén para la designación de candidatos a cargos electivos nacionales. Tampoco se aborda la carencia del debate ideológico en el seno de los partidos, pese a que la declaración de principios, programas y bases de acción política es un requisito central para su conformación. Cuesta creer que haya 659 programas y plataformas electorales diferentes compitiendo en el país.

La reforma proyectada desalienta el debate de ideas en los medios masivos de comunicación, al prohibir a las agrupaciones políticas y a sus listas internas contratar en forma privada publicidad en emisoras abiertas de radio y televisión, o por suscripción para las elecciones primarias. Incluso prohíbe a las emisoras proporcionar información o mensajes electorales (art. 25 del proyecto), bajo la sanción de pérdida de sus licencias.

La amplitud que se otorga a la definición de "campaña electoral", que incluye "la consulta de opinión y comunicación, presentación de planes y proyectos y los debates interpartidarios", y la prohibición de su realización hasta 35 días -o 25 días si se realiza por medios masivos de comunicación- anteriores a los comicios (art. 70) pueden afectar el debate de ideas en tales medios fuera de ese tiempo. Mientras tanto, se admite la publicidad de los actos de gobierno (como obras públicas, lanzamiento de planes, proyectos y programas) hasta 15 días de la fecha de las PASO (art. 72).

La falta de tratamiento de la organización interna de los partidos se proyecta en el control de las PASO, por el importante papel que cumplen las juntas electorales elegidas por aquéllos, y aunque existe una apelación limitada de sus decisiones a juzgados de distrito no se prevén recursos de apelación ante la Cámara Nacional Electoral.

Esta cuestión no es menor, porque no sólo esas juntas partidarias controlarán los requisitos que deben cumplir las listas de precandidatos (arts. 19 y 20 del proyecto) y los modelos para sus boletas (art. 28), sino que intervendrán en el escrutinio (art. 33), sin prever la comunicación de los resultados a la justicia electoral ni la apelación ante la Cámara que contempla actualmente la ley de partidos políticos (arts. 31 y 32 de esta última). Puede llegar, incluso, a la proclamación de los candidatos (art. 35 del proyecto).

Por otro lado, si el resultado de las últimas elecciones ha traído aparejado, para los años 2010 y 2011, un Congreso con integración política pluralista, que permitiría un actuar más independiente y favorecería posibles acuerdos parlamentarios sobre políticas de Estado, el proyecto de ley de reforma política parece recorrer un camino contrario, al fortalecer la importancia del Poder Ejecutivo.

En efecto: como las PASO se realizan obligatoriamente en un solo acto para la selección de candidatos a cargos electivos, cuando ello coincide con la nominación del candidato a presidente, según sucederá en 2011, se producirá el conocido efecto de arrastre de la candidatura presidencial respecto de la nominación de diputados y senadores nacionales. Eso desviará la atención sobre los atributos personales de los últimos.

Asimismo, se aumentan las facultades del Ministerio del Interior y la Dirección Nacional Electoral y, correlativamente, se disminuyen funciones de la justicia electoral.

Así, se concentra en el Ejecutivo la distribución exclusiva de las pautas de publicidad en las emisoras de radiodifusión, televisiva y sonora abierta o por suscripción, y se veda esta contratación a las agrupaciones políticas o sus candidatos (art. 43) y se establecen límites de gastos en función de módulos electorales que determinará aquel ministerio (art. 45). Se delega a la DINE la distribución de las pautas electorales, teniendo en cuenta la clase, el tipo de emisora y el área de cobertura, así como el horario dentro del cual debe insertarse el mensaje, con la sola condición de hacerlo de un modo equitativo (art. 50 modificatorio del art. 80 de la ley de financiamiento de los partidos políticos). Resultaría apropiado, para reducir tal amplio margen de discrecionalidad, que las listas pudieran contar con un recurso directo ante la Cámara Nacional Electoral.

Tampoco cabe ignorar la importante función que se asigna ahora al Ministerio del Interior de fijar los límites de los circuitos electorales en cada sección (art. 66), encomendada antes al juez electoral, y que impedía realizar modificaciones sin la propuesta fundada de ese juez (art. 40 del Código Electoral Nacional).

Las observaciones efectuadas, a título de ejemplos, señalan la importancia de un estudio exhaustivo de la reforma propuesta. No caben dudas de que muchas previsiones son correctas y persiguen una mayor democratización de la representación política, pero varias inconsistencias conducen a resultados contrarios a sus fines. Los partidos parecen requerir un previo proceso de reorganización interna, no previsto en la ley, que atienda a la reducción del absurdo número de la actual oferta electoral, asegurando mejor el régimen de las minorías. La institucionalización de las PASO sin atender a la estructura de los partidos y al debate de ideas puede incluso agravar la indiferencia ciudadana hacia su suerte.

El autor es conjuez de la Corte Suprema de Justicia y fue procurador del Tesoro de la Nación.

martes, 24 de noviembre de 2009

Disertación de Juan Carlos Romero. Transcripta por M. L. Cardoso Cerusico

CRISIS DE REPRESENTATIVIDAD, LA DIVISIÓN DE PODERES Y LA CUESTIÓN DEL FEDERALISMO

PARA UN MODELO DE PAÍS DE CARA AL SIGLO XXI

Disertación de Juan Carlos Romero

La crisis de representatividad o representación política que hoy padece la Argentina no es un fenómeno aislado. Desde las tres últimas décadas del siglo pasado se ha ido percibiendo, en forma ininterrumpida, un fuerte deterioro entre la sociedad y sus representantes.

A veces nos pasa dentro de nuestros propios partidos, la imposibilidad del debate de distintas ideas. Y con mayor razón en la sociedad argentina tal vez esté faltando esto todavía. Esto no tiene que ver con una restricción, ni con una interdicción, sino que a veces parece que hubiéramos perdido la pasión por defender ideas.

Cierto es que la angustia de la gente, las crisis sucesivas, las dificultades económicas, muchas veces ponen en la primera línea de atención una temática de urgencia que hay que atender, como la cuestión social, la gobernabilidad del país, las dificultades para poder salir de la crisis. Es así que se postergan los temas esenciales de debate para otro momento. A esto contribuye también la premura mediática que hace que la agenda también se construya con la urgencia.

Nadie duda que esas crisis que hoy veo sorteando hayan ido deteriorando la relación política y la representación de las fuerzas políticas y la falta de credibilidad de la gente en sus representantes. Hay un escepticismo en la representación, un descreimiento en el discurso político y también un desinterés en el propio proceso electoral.

Cuando decimos que el problema no es sólo argentino, estamos indicando, curiosamente, que el 80% de los sistemas denominados democráticos, tanto de países desarrollados, como en vías de desarrollo, están siendo fuertemente cuestionados por sus respectivas sociedades.

Si clasificamos en tres grande rubros el Sistema de Representación Política Contemporáneo, podemos inferir que las monarquías, los sistemas parlamentarios y los sistemas presidencialistas han dejado de tener, para la comunidad, elementos centrales de subordinación y correspondencia.

Las monarquías están debilitadas por la evolución natural del pensamiento humano, ya que daba a los monarcas un derecho divino en la génesis de su representación. Este basamento no sólo fue descalificado por el análisis conceptual del desarrollo democrático, sino también por las principales religiones, que despegaron su accionar de la sociedad con las monarquías que las vincularon durante siglos.

Los sistemas parlamentarios, a su vez, tienen en su estructura tres puntos de alta vulnerabilidad en el planteo de la representación:

  1. Los partidos políticos están por arriba del legislador en términos de correspondencia electoral;
  2. Su organización y estructura carecen de dinámica en los tiempos que hoy los electorados demandan;
  3. Hay un fuerte sometimiento de los parlamentarios a los presidentes de turno.

En cuanto a los sistemas presidencialistas, su debilidad es casualmente su mayor exhibición de poder: el excesivo protagonismo en la cosa pública de la gestión o de la función presidencial en general. Podríamos decir en este punto que la División de Poderes en Argentina ha tenido un fuerte retroceso, casualmente por la desmesurada presencia del Poder Ejecutivo Nacional.

Si a esto se agrega que en Argentina todas esas funciones o tareas se concentran en los grandes centros urbanos, tenemos un doble problema ya que las decisiones que se toman pensando en esos lugares parecen buenas para todo el país, y no lo son. Y es allí donde surge esa tirantez en la representación, en la gestión y en el funcionamiento equilibrado que deben tener los poderes.

En el sistema presidencialista, los partidos políticos que se constituyeron como fuerte estructura de poder, también han venido sufriendo profundas dudas por parte de los ciudadanos. Se ha perdido a veces la vinculación entre los paradigmas que esos partidos enarbolaron en sus orígenes con las angustias y los deseos de la gente. Sea cual fuere el escenario en que nos toca vivir, los ciudadanos descreen o tienen profundas dudas del representante político, pues el pacto vinculante social, cultural o territorial ha quedado reducido a expresiones electorales o problemas coyunturales. [1]

No hay que descartar la enorme y abarcadora influencia de los Medios de Comunicación que, antes de producirse la crisis de representación, fueron adquiriendo, en beneficio propio, mayor poder en términos económicos y políticos en desmedro de las instituciones legal y culturalmente establecidas: la Iglesia, el Parlamento, el Presidente y los Partidos Políticos.

Además ha habido un desgaste natural de los partidos centenarios, cuyos principales apotegmas estaban vinculados a sociedades que demandaban otros valores sobre los cuales hoy las sociedades modernas no se corresponden.

La alta fragmentación social produjo pujas sectoriales que generaron nuevas entidades intermedias más próximas al ciudadano, en el punto específico de la necesidad o demanda, dejando de lado a partidos políticos y a sindicatos como referentes históricos en el planteo social, cultural y económico.

Por otro lado, la configuración del Sistema Jurídico e Institucional de la representación política no guarda relación con la cotidianeidad de sus integrantes en la función de nuevos paradigmas, estilos y conductas de la sociedad moderna. La incapacidad política en resolver problemas esenciales del ser humano, fundamentalmente en los países en desarrollo, han originado agudos problemas existenciales como el alcoholismo, la drogadicción y, en algunas sociedades muy avanzadas, los altos índices de suicidios.

En síntesis, a nuevas demandas, nuevos actores sociales, nuevas formas de peticiones colectivas y nuevos sistemas de difusión e información del acontecer de la problemática de los ciudadanos y el poder.

En este nuevo siglo, los gobernantes debemos asumir con sinceridad y realismo que nuestros jóvenes, es decir el futuro próximo, diseñarán un nuevo Pacto Social que permita un nuevo sistema de representación, más cercano al conflicto sectorial y más alejado de la visión filosófica y política de los grandes sistemas de la organización social, que deberán consensuar centralmente en las Políticas Públicas.

En Salta, hace un año, hemos explicitado Políticas Públicas que deberán jerarquizarse con el correr de los años en el rango constitucional de nuestra sociedad.

De este modo los partidos políticos, los representantes políticos y las sociedades convergerán en demandas más puntuales, para lo cual será necesaria una mayor participación ciudadana; dejando a organismo de contralor e instituciones de mayor equilibrio jurídico, científico y social el marco regulador del nuevo Pacto Social.

Con respecto a la División de Poderes, es innegable reconocer la actual discusión centrada en algún sector de la oposición planteando la posible vulneración de poderes por parte de un poder sobre otro, como lo fue hasta hace pocos días la famosa discusión de los mal llamados “superpoderes”. Digo mal llamados porque los poderes, en el ámbito de la Constitución y las Leyes, pueden ser violados, pueden ser ignorados o pueden ser abdicados teniendo una soberanía sobre los mismos; razón por la cual la calificación superlativa es más una construcción mediática que una realidad jurídica.

Como sabemos, desde hace mucho tiempo vengo sosteniendo en diferentes ámbitos, nacionales y provinciales, la discusión de una nueva Ley de Coparticipación Federal y es justamente el ejemplo que elegí para comentar que más que un exceso de Presidencialismo, en Argentina hay un exceso de centralismo de los recursos que ha vulnerado el concepto de Estado Federal que queremos los argentinos.

Creo que el problema no está ni en la Constitución, ni en el Presidente, ni en las leyes: es un tema esencialmente cultural.

La federalización de Buenos Aires, aclamada por unos y resistida por otros, ha expresado el momento fundacional de un proceso de nuestra historia moderna que, aún hoy, genera opiniones encontradas.

Ya en aquellos años, un profético Leandro N. Alem nos advertía que centralizar en la ciudad todo el gobierno federal provocaría una injusta polarización entre las luces de un progreso para pocos y la oscuridad de una pobreza mayoritaria. “Será un duro golpe a las instituciones democráticas y el sistema federativo en que ellas se desenvuelven, cuando el poder central, por sí solo, tenga más fuerza que todos los Estados federales juntos”, afirmó Alem en un encendido discurso dirigido a las futuras generaciones.

Sus palabras tienen hoy una lamentable vigencia. A pocos años del bicentenario de la Revolución de Mayo, verificamos que aquella decisión, tomada para afianzar la organización del país, sigue expresándose con diferencias que aún nos impiden generar verdaderas condiciones de equilibrio y justicia para todos los argentinos.

Como venimos diciendo, uno de los temas de mayor discusión en los últimos tiempos es el carácter fuertemente presidencialista de nuestro país. Esta discusión es tan estéril como improductiva. El punto es analizar la ausencia del marco institucional que llevó a este exagerado protagonismo político, para lo cual debemos remitirnos al origen histórico de la Nación Argentina. Esa delegación de derechos y prerrogativas que el interior aportó para construir el país, luego, durante décadas, fue vulnerada por un criterio centralista que impidió, sistemáticamente ejercer, no declarar, el federalismo en Argentina.

El federalismo es el punto de equilibrio institucional que los países desarrollados ejercen con plenitud en la Administración del Estado. En la Argentina, la inexistencia de esta práctica permite al Poder Ejecutivo Nacional administrar lo conferido por la Constitución Nacional y todo aquello que el Poder Legislativo le cede, por razones estrictamente coyunturales o políticas; particularmente todo lo concerniente a la disponibilidad de recursos. Para que esto suceda, el Senado aprueba disposiciones que vulneran el concepto de Nación y que pertenecen al ámbito del Administrador Provincial. Este mismo criterio también lo aplica la Cámara de Diputados de la Nación. Esto se comprueba palmariamente en el Sistema de Coparticipación Federal. Hoy, el Presidente, como en el pasado lo hicieron otros, dispone, administra y establece la distribución de fondos de carácter público con absoluta discrecionalidad. Esto, desgraciadamente se afianza en el tiempo. En los últimos años las provincias disponían de alrededor de un 35% y hoy escasamente superan el 20% de estos fondos de carácter público. A su vez, los gobernadores trasladan su responsabilidad política y administrativa al Poder Central. Esto sirve, en muchos casos, para justificar los grandes fracasos administrativos provinciales.

Hay que reconocer que en un sistema federal es tan importante la autonomía política como la autonomía económica. Yo no digo que hay que sacar chapa de inteligente criticando cada cosa que se hace sino poner la inteligencia en la construcción de un modelo que no sea puramente la coyuntura. En Argentina debemos reflexionar no tanto en aquello que parece importante, como el presidencialismo de los superpoderes; hay que ir más profundo: el problema es el conjunto de la sociedad.

Debemos pensar reestablecer un criterio institucional y administrativo que ordene y equilibre las relaciones entre las Provincias y la Nación; ésta debe tener la misión de contribuir a la búsqueda del equilibrio entre las regiones para que los argentinos de cualquier rincón tengan una igualdad de oportunidades. Algunas acciones se intentan hacer en la obra pública. A diferencia de hacer que las obras públicas solamente se financien en las zonas rentables, es reconocible que en el plan de obra pública nacional se han destinado recursos a las zonas periféricas; pero es tanto el desequilibrio que esto debe estar complementado con un pacto, un acuerdo entre Nación y Provincia para que esto se proyecte a diez o quince años como una reparación y como una búsqueda de equilibrio.

A estos temas se los debes sacar de la cuestión presupuestaria para ponerlos en la cuestión institucional y en la cuestión de Estado. Deben ser grandes políticas de Estado. El ejemplo que expuse de la Ley de Coparticipación Federal indica con claridad que, en el fondo, el problema central de la Argentina es la indefinición del país que queremos vivir. La ley de coparticipación debe ser la base para recrear ese país equilibrado, donde también la exigencia sea una responsabilidad local, un compromiso también político de buena gestión y buena administración.

Lejos estamos aún de la elaboración de un proyecto colectivo que nos contenga sobre la base del consenso y la unidad nacional. La construcción de una sociedad que reestablezca expectativas, esperanzas y reconocimientos a la comunidad política no puede instrumentarse desde el doble discurso.

Los representantes son referentes sociales. Forman parte de la comunidad y ellos reflejan, aunque nos cueste admitirlo, lo mejor y lo peor de la sociedad. Todos los argentinos debemos asumir, con responsabilidad, el papel que nos cabe.

Argentina necesita ejemplos públicos y privados que jerarquicen los derechos individuales y colectivos de nuestros hombres y mujeres.

Juan Carlos Romero

Salta, 2006


[1] Puede ser útil aquí recordar la noción de convención individualista que Raffaelle Romanelli describe en su notable artículo Sistemas Electorales y Estructuras sociales, que podríamos sintetizar del siguiente modo:

a) la representación política no puede contemplarse como un mecanismo más o menos eficiente de representación del orden social; ,sino como un instrumento de construcción de la ciudadanía política; puesto que el objetivo de la instauración del sistema representativo fue reducir a normas comunes la lucha política en sociedades atravesadas por profundos desequilibrios sociales (es decir, las sociedades europeas del XVIII, paradigmáticamente la italiana, o la alemana, en sus intentos de constituirse en Estados-Nación uniendo regiones diversas, económicamente asimétricas, que ni siquiera hablaban el mismo idioma).

b) de ello se desprende que las leyes electorales no se proponen reflejar la realidad social reproduciendo sus divisiones, sino que tienen la finalidad de negar esa división dando vida a algo completamente diverso, precisamente, la llamada “representación política”

La nueva representación política ignora las antiguas formas de representación de tipo corporativo y por lo tanto niega legitimidad política a las formas no individual-igualitaria y no nacional-unitaria. Este esfuerzo de nacionalización asociado a la construcción de la representación política, conforma una desterritorialización que afecta la construcción del electorado, de la relación entre electores y candidatos y, sobre todo, del nexo entre el proceso electoral político y los poderes territoriales existentes. Esta negación de los poderes intermedios no implica que se excluya este tipo de representación no política, pero sí que el derecho a voto sea reconocido sólo a los individuos en cuanto iguales y no a los grupos sociales.

A este conjunto de principios, que inspiran los electoralismos representativos, Romanelli los denomina convención individualista, convención ésta que debe ser conciliada con las identidades sociales y poderes efectivos que no son ni individuales, ni igualitarios, ni fijados geométricamente al territorio; sino enraizados en estructuras de poder no igualitarias, territorialmente definidas, tradicionales.

Lo novedoso de este artículo de Romanelli es que para el autor, este carácter corporativo de la sociedad investida de representación política es característica de toda sociedad y no sólo de la sociedad del antiguo régimen.

Ello produce una permanente tensión entre la política y la sociedad. Esa tensión en sistemas como el norteamericano se resuelve con la legalidad de los lobbies y un profundo federalismo. En la estructura política italiana con el consejo económico social. (Nota agregada por quien transcribe)

viernes, 20 de noviembre de 2009

LAS 10 RAZONES PARA APOYAR LA LEY DE REFORMA POLITICA

ueves 19 de noviembre de 2009

Abal Medina: Las diez razones para apoyar la Ley de Reforma Política

Capital Federal (Agencia Paco Urondo, publicado en Liderazgo Cristina) El Secretario de la Gestión Pública, Juan Abal Medina, destacó el salto de calidad institucional que implica el proyecto de ley presentado por la Presidenta. En una columna de opinión resalta 10 razones para apoyar la propuesta oficial. En las democracias contemporáneas, los partidos políticos son los instrumentos fundamentales de canalización y representación de los intereses sociales. Por eso, para que las democracias de partidos funcionen adecuadamente, es necesario que haya democracia en y entre los partidos. Este proyecto de ley avanza en esa dirección, y por eso enumeramos 10 razones para apoyar su aprobación: 1. Establece la realización de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. La utilización de mecanismos de selección de candidatos que incluyan la participación de la ciudadanía está creciendo en el mundo. Además del caso paradigmático de los Estados Unidos de América, países de la región como Costa Rica, Uruguay y Colombia han incorporado este requisito en su legislación electoral. Incluso en Europa, donde los partidos tradicionalmente seleccionaban a los candidatos mediante los órganos de gobierno partidarios, actualmente se están difundiendo métodos más abiertos, como lo prueban experiencias recientes en Francia, Italia y el Reino Unido. En Uruguay rige un esquema como el propuesto desde 1997, y los partidos son indudablemente más fuertes e institucionalizados que antes. También la Provincia de Santa Fe constituye una valiosa experiencia de aplicación de un sistema similar. 2. La implementación de este sistema impide que quienes sean derrotados en una primaria compitan en la elección general, evitando la proliferación de sellos electorales que se crean para cada comicio y carecen de inserción efectiva en la sociedad. Así, se fortalece a los partidos como herramientas de participación popular en los asuntos públicos, en desmedro de “partidos flash” meramente personalistas. Partidos sólidos, con un robusto anclaje social, contribuyen a una competencia política más estable, que permita a los ciudadanos conocer sus programas de gobierno, emitir un voto informado y controlar más adecuadamente el desempeño de sus representantes. 3. Con el mismo objetivo de garantizar que los partidos políticos cuenten con una representatividad real en la sociedad, se elevan los requisitos para la constitución de un partido (acreditando la afiliación de al menos el 5‰ del electorado), se fortalecen los mecanismos de control sobre dichos niveles de afiliación y se eleva el piso mínimo a alcanzar para mantener la personería (3% del padrón en 2 elecciones sucesivas). En la mayoría de los países existen restricciones similares que impiden la atomización del sistema de partidos, incluyendo en algunos casos elevados umbrales electorales o incluso la fijación de un número mínimo de bancas para conformar un bloque legislativo. La experiencia comparada muestra que la fragmentación excesiva del sistema partidario es perjudicial para la democracia, y por eso este proyecto pretender corregir tal debilidad de nuestro sistema actual, que presenta más de 680 partidos con personería jurídica. 4. Para democratizar efectivamente la competencia electoral, el Estado garantizará a todos los partidos espacios de publicidad en medios audiovisuales, de forma equitativa y proporcional. Junto a esto, se prohíbe la contratación privada de estos espacios, que actualmente consume casi el 90% de los recursos destinados a las campañas electorales. De este modo, la competencia electoral se vuelve más transparente y equitativa, garantizando la difusión de todas las propuestas y su acceso por parte de la ciudadanía. Un esquema como el propuesto rige en Francia, Reino Unido, España, Portugal, México, Brasil y (con pequeñas diferencias) Chile y Colombia, entre otros países. 5. Se prohíben las contribuciones a los partidos por parte de personas de existencia ideal, permitiéndose solamente las de personas físicas. Se entiende que todo ciudadano tiene derecho a apoyar al partido que lo desee, pero las corporaciones en sí mismas no cuentan con ese derecho. Así, se evita cualquier posible influencia de éstas en los actos de gobierno de los partidos políticos, preservando el principio básico de la democracia de la igualdad política de todos los ciudadanos. A la vez, el proyecto establece que se otorguen en forma más equitativa los fondos públicos para los partidos políticos, pasando a distribuirse el 50% en forma igualitaria y el 50% de acuerdo a los resultados de la última elección. Nuevamente, el objetivo es democratizar la competencia electoral. 6. Se regula la publicación de encuestas y estudios de opinión, para que la ciudadanía conozca quién ha contratado y bajo qué metodología ha sido elaborado cada estudio difundido en los medios de comunicación. Junto a esto, se crea un Registro de Empresas de Encuestas y Sondeos de Opinión, que permitirá transparentar el funcionamiento y difusión de estos estudios. Estas disposiciones siguen normativas similares establecidas en países como Brasil, Ecuador, Portugal y Bélgica. El objetivo es que las encuestas no sean utilizadas como un instrumento de manipulación al elector, sino de información y análisis electoral. 7. Se impide a los partidos la presentación de candidatos a ocupar cargos públicos a personas con auto de procesamiento por delitos de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos. Se busca garantizar la convicción democrática de quienes aspiran a representar a la ciudadanía. Nuestra democracia debe decir Nunca Más a los ejecutores del terrorismo de Estado y la represión ilegal. 8. Se unifican los padrones masculino y femenino, terminando con una división anacrónica y prácticamente única en el mundo, y dando un nuevo paso en promover la igualdad de género en la República Argentina. 9. Cubriendo un vacío de la legislación vigente, se regula la constitución de alianzas, confederaciones y fusiones, estableciendo un criterio homogéneo para todos los distritos del país. Se trata de ordenar y hacer más previsible el funcionamiento de nuestro régimen de partidos, tanto para la ciudadanía como para los propios actores políticos. 10. Se incorporan nuevas tecnologías en distintas etapas del procedimiento, a fin de modernizar y agilizar el proceso electoral. En la era digital, es necesario adoptar mecanismos que fortalezcan la celeridad y confiabilidad con que se organizan los comicios, y para ello se crea el Registro Nacional de Electores en soporte magnético. Esto permitirá actualizar la información de los padrones en forma permanente y reducir tiempos y costos del proceso eleccionario. Por las razones expuestas, el proyecto de Ley de Democratización de la Representación Política, Equidad y Transparencia electoral constituye un salto de calidad institucional que fortalecerá a los partidos políticos, reducirá la brecha entre representantes y representados y mejorará el funcionamiento de la democracia argentina. (Agencia Paco Urondo)

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viernes, 6 de noviembre de 2009

El Orden es progresista porque en las relaciones de fuerza pura pierden los que no pueden comprar su protección

Política y seguridad

El gobierno no puede seguir estando ausente de uno de los principales temas de la agenda pública. Las declaraciones chicaneras de Aníbal Fernández luego de cada episodio conflictivo miden bien entre los fans de los anibalismos pero no aportan nada a la solución de un problema que al que no puede bajársele el precio encarándolo desde su peor arista: la de la “sensación de inseguridad” y su reverberación mediática.

La utilización de violencia en y para la comisión de robos es uno de los problemas fundamentales de la Argentina contemporánea. El objeto del repudio social es la violencia sufrida por las personas y sus bienes y no el delito considerado genéricamente. Y no debe sorprender que así sea. Primero porque cualquier ser humano le teme a la violencia directa por sobre cualquier otra cosa y segundo porque la conexión entre delitos de “guante blanco” como el lavado de dinero y los delitos violentos no es ni tiene por qué ser transparente para la opinión pública en general.

A nivel de las instituciones políticas lamentablemente el problema de la inseguridad está planteado de dos modos por lo menos incompletos: el que define hace centro en las fuerzas de seguridad (en su versión manodurezca más burda o en su versión ligera que consiste en la “policialización” -saín dixit- de la política de seguridad) y el que hace centro en la cuestión legal-judicial. Ambas miradas dejan fuera de pantalla cuestiones fundamentales como la política penitenciaria y naufragan a la hora de pensar qué hacer con la responsabilidad penal juvenil.

Sin embargo, el principal problema del conjunto de perspectivas es que desconectan el problema de la violencia delictiva de la voluntad y la acción política. Los llamamientos a la acción “concreta” de las fuerzas de seguridad, los legisladores o el poder judicial son expresión invertida de una aproximación en realidad abstracta al problema: aquella que pretende el cumplimiento homogéneo y automático de un determinado orden. Un orden que no está explicitado pero cuyo principal contenido tácito es la no utilización de la violencia en la comisión de delitos. (La premisa se extiende también a la violencia no delictiva implementada por parte de actores no institucionalizados formalmente -como los movimientos sociales, sindicatos, etc- pero ese es otro tema). Sin embargo, este orden no puede implementarse ni homogénea ni automaticamente porque su objeto no está constituido por un conjunto de regularidades (mal que les pese a los neolombrosianos que identifican pobreza con delincuencia, etc) sino por varios entramados de relaciones sociales (algunos conectados entre sí y otros no) cuyo desarrollo está dotado de una voluntad.

Son estos entramados los que hay que destruir. Pero para ello hace falta una voluntad que logre conducir al sistema legal y burocrático hacia objetivos concretos. Es en la acción contra las redes que empiezan, atraviesan o terminan en la violencia delictiva que se hará evidente la contiguidad entre ciertos delitos no violentos y la violencia delictiva. Sólamente el despliegue de la acción política puede oponer a la voluntad de que domina las relaciones delictivas la voluntad de un orden que las excluya netamente. Un orden esta vez sí concreto por cuanto producto de una voluntad y acción colectiva como es la estatal. Pero por sobre todo un orden que además de contenido tenga un sentido político. Y ese sentido no es otro que la protección de los débiles. El orden es progresista porque en las relaciones de fuerza pura pierden los que no pueden comprar su protección. El orden es progresista. El orden. Hay que construirlo dándole voluntad política a los aparatos del Estado.

Alejandro: Entonces, soy esencialmente alguien al que le cuesta encontrar estas palabras. Soy también el resultado -bueno, malo, regular- de muchos (¿demasiados?) años de educación pública. Estudié Ciencia Política. Lo de ciencia está claramente de más. Y la política... no creo que pueda estudiarse. Hay que hacerla. Eso me gusta. También diría que me gusta viajar, pero pienso en el tren de cada mañana y no estoy tan convencido. Me gustaría ser la superficie del triángulo que se forma cuando se trazan las líneas que unen dilettante, con militante, con docente/investigador. Eso estaría bien. El problema, como siempre, es el financiamiento. Once varas de lienzo = una levita.

33 Comentarios a “Política y seguridad”

  1. Lamentablemente no hay muchos números publicados, que permitirían ver si realmente ha habido un crecimiento en el aumento del delito violento o no. Yo particularmente creo que no. Como mucha gente tiene un descrédito total con el Gobierno, a mí me pasa algo similar pero con la prensa. Ya no les creo nada, entonces dudo de todo. Eso nos permitiría saber si lo que se está haciendo sirve o no. Todo esto lo comento, porque yo creo que se están haciendo cosas para solucionar este tema, más que con ningún otro gobierno: medidas para favorecer el empleo, ingreso universal, planes de cooperativas, tratar de reducir las inequidades económicas (aunque no se logre del todo). Pero son cosas que llevan tiempo.

    Igualmente quería poner este dato, que si bien es de Télam y entrevistando un funcionario, siempre hay que escuchar las dos campanas (porque hoy en día es así, el periodismo no es más independiente, es simplemente otra campana): http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=166824&id=323404&dis=1&sec=1

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  2. Es importante poder proponer un discurso alternativo al del periodismo. El problema es que acá no hay leyes que puedan revertir una situación difícil, como en otros temas. Porque la instrumentación ENCIMA depende de la policía…

    espero que los comentarios me abran un poco el panorama porque tengo una opinión muy básica respecto de este tema…

    Calcúlenle que un 15% de los alumnos de la nocturna de adultos en que laburo están apurados por recibirse para hacerse canas. Un bajón, pero se les viene una edad en que si no abrochan un laburo mas o menos fijo, o se hacen chorros, o canas. Los que se harán chorros no me lo han comentado ni creo que lo hagan (?) La proporción de sexos, mitad y mitad…

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    No me parece tan mal lo de los adultos jovenes que quieren ser policias.

    Prefiero uno que entre para conseguir un salario, estabilidad y cobertura social antes que el que lo hace porque le gustan las armas, se cree poderoso o tiene espiritu capseanao.

    Es mas sano y permeable a ideas democraticas, un empledo publico mas.

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    capseano, queria decir campseano (x camps)

    yo no lo tengo muy claro. En un punto sí, porque por lo menos (me desconozco escribiendo esto!!) piensan un futuro, se pueden pensar hacia adelante (cosa que el que sale a robar-matar no siempre sucede) Pero, sabemos también que los más pobres que van a la policía son los perejiles que hacen un laburo de m., mal pago y le toca hacer tareas sucias. Pero aclaro: esto lo escribo a las apuradas y esperando que alguien plantee nuevos enfoques, que vayan más allá de “hay que educar” porque si bien, creo que es lo único infalible (junto con “hay que dar asistencia básica, comida, etc”), no escucho muchas opiniones “de este lado” sobre el tema violencia que agreguen conceptos al “hay que educar”

    tampoco lo tengo tan claro. Tiendo a pensar que si alguien se hace policia solo para tener un trabajo seguro, no va poner mucho el cuerpo en un empleo en que se necesita una pizca de vocación y mucho de servicio a la comunidad.

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  3. Los medios de prensa “independientes” , por sexto día consecutivo informan que el futbolista Cáceres ha sido herido de bala y esta en grave estado, supongo que lo seguirán haciendo hasta que aparezca otro herido famoso. Si hubiera habido otro incidente policial de resonancia, Cáceres hubiera entrado en la olvido. esos son los hechos, A mi criterio, Aníbal Fernández no se equivoca cuando declara como declara, es la única forma de ir desgastando el clima de terror que los cultores del estilo carriotista, que son mucho y poderosos, quieren instalar en la sociedad. El problema esta en que, el tema es serio, pero quienes se encargan de difundirlo no lo son, Como salimos de esa trampa. Sumándonos a las ampulosas y estrambóticas propuestas de ellos o seguimos trabajando como corresponde (salvo en la Ciudad de Buenos Aires) y cada tanto alguien tiene que salir a pincharles el globo y eso Aníbal lo hace muy bien

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    Me hacen gracia quienes han descubierto, ahora que se sienten ideológicamente comprometidos con el gobierno (vaya uno a saber por qué, porque este gobierno tiene menos ideología que escrúpulos), que la prensa no es independiente. Son los mismos que cuando gobernaba Menem, se trataban las operaciones de Clarín todas las mañanas con el desayuno. Les recuerdo que la imagen que tenemos hoy de Menem es la que construyeron esos mismos medios que ahora, tardíamente, descubren como interesados. No lo digo para reivindicar a Menem -a quien no tengo problema en reivindicar en muchas cosas- sino para desnudar la hipocresía del neoprogresismo. Se te nota la hilacha, Héctor.

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    Marciano, a vos se te nota en el nombre. La imagen de Menem se la construyo el solito, a pulso, el beso al Alte. Rojas no es una interpretacion de la prensa, es un hecho que habla por si solo.

    Supongo que como excluis a la CABA ,estás muy conforme con lo que se hace en la Pcia al respecto.

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    Alguna vez alguien me tendrá que explicar el problema del abrazo al Almirante Rojas.

  4. Hace años, cuando Mitterand en Francia había terminado la luna de miel con la opinión pública y aplicaba una política económica muy parecida a la que preconizaba la oposición, esa oposición de derecha encontró con la ¨sensación de inseguridad¨ un argumento contundente. Con cada nuevo crímen los medios opositores pedían la renuncia del ministro de Interior. Una vez que gobernó finalmente la derecha los crímenes siguieron ocurriendo aunque nadie pedía la renuncia del nuevo ministro ya que no se hablaba de ¨sensación de inseguridad¨ sino de ¨violencia racial¨ organizada por hijos de inmigrantes. Violencia generada por años de desidia de gobierno socialista…

    La ¨sensación de inseguridad¨ es también un relato construído. Vivo en Buenos Aires y aunque me la paso aterrado por los robos, estadísticamente tengo más chances de morir en un accidente de auto a que me afanen y sin embargo la seguridad vial no es ni remotamente una preocupación ciudadana o un tópico de los medios. Se también que no alcanza con eso, que algo que se transformó en la primer preocupación de la clase media debe tener una respuesta desde la política. También estoy de acuerdo en que es un error de los progresistas dejar de la seguridad como un tópico de derecha. No tengo una solución al enigma aunque creo que reformas como la de Arslanian y Saín van en el buen sentido (creo que el trabajo que hizo Saín con la Aeroportuaria es razonable). Imagino que el cambio de paradigma cada 3 años atenta contra toda eficacia (de la Maldita Policía pasamos a Arslanian, después a Meta Bala Ruckauf y el sicótico de Rico, de ahi de vuelta a Arslanian y después Horas culo Stornelli). Ni hablar tampoco de la creación de una nueva fuerza con lo peor de la anterior, como en el caso de la Metropolitana.

    Complicado.

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    Escriba

    ¡Muy bueno, Rinconete!!

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    Gracias Escriba!

    Durante esa crisis de violencia, la Asamblea Nacional invitó a Mitterand a hablar, aunque el presidente francés no participa de las sesiones, pensaron que dada la situación, correspondía. Después de oir varios discuros pidiendo represión, Miterrand se acercó al micrófono y dijo “Seré breve. Ante esta ola de violencia propongo duplicar el presupuesto de educación. Muchas gracias”. Y se sentó. No sé si se duplicó o no, pero como respuesta a quienes pedían mano dura fué formidable.

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  5. Este es el tema donde la divergencia entre el punto de vista del “progresismo” y de la gente diverge más. Y por “gente” me refiero a todo el mundo, desde el cartonero o el obrero de la construcción, hasta el comerciante o jubilado. Es dificil descubrir la solución, si es que la hay, pero insistir públicamente que cuando haya más igualdad y menos pobres esto no va a pasar más, no es lo que el 99% de la gente piensa.

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    Mariano T

    Como somos Compañeros Generacionales (;-P), o sea que tenemos la misma edad aproximada, podemos comparar los últimos 40 desde nuestra memoria personal. En los 60 y 70 se tenía la percepción que éramos más “seguros” que USA o Brasil; a pesar de los fragotes de Colorados y Azules, los conflictos político-sindicales, la Guerrilla y la Contrainsurgencia. Si bien es cierto, que en los últimos 20 años, esa violencia institucional desapareció; se siente que aumento la inseguridad azarosa. Nos parecemos más a esos países que mirábamos por arriba del hombro; Brasil, Méjico o la misma USA. Aunque, objetivamente, aun no tenemos sus niveles de muertos por día y habitante. Una de las diferencias, es que cuando éramos chicos, solo Crónica le daba línea editorial al tema de la inseguridad delincuencial. Hoy TODOS tratan el tema. Si cruzamos la data entre Placas Rojas, y La Nación y Clarín, la intencionalidad es indiscutible. Épocas muy pesadas, según Crónica, como 89/91 o 2003/05; el tema apareció intermitente en los otros diarios; porque estaban mas procurados haciendo lobby por otros temas. Ahora bien, eso no le quita gravedad a la Seguridad personal, y el Papel que esta cumpliendo el Poder Judicial. Fíjate que la crítica YA no se dirige a los Ejecutivos o la Policía; solo hay que recordar el Jaguel y la quema de la comisaría. Sino a sus Señorías, y sus “habilitaciones”; en Lanus ya quisieron colgar a un fiscal. En los barrios saben de memoria como es la mecánica para salir antes, y quienes son los responsables. En cualquier momento le prenden fuego a un Tribunal, y ahí vamos a tener que hamacarnos todos. Como me dijo un idóneo en el tema; ¿Cómo te crees que el Gordo Valor o el Negro Sombra les pagan a los Burlando, Pierri, Estinfale, o Cúneo Libarona? No es casual que el último estuviera relacionado con la disputa de los Colombi en Corrientes. Un abrazo

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    Manolo: Muy modesto y generoso lo suyo de “compañeros generacionales”. Parte del respeto que le tengo es por esa diferencia generacional que usted pudorosamente borra de un plumazo. En realidad no tengo memoria de los 60. Lo de Crónica es claramente el enfoque popular sobre el tema. El ladrón-asesino es un chacal o una hiena, como siempre dijo Crónica. Eso es lo que piensa la gente trabajadora, que no derrama una lágrima por ninguno de ellos. Lo que es nuevo es el fenómeno del pibe-chorro que viene de una familia trabajadora y honesta(no hijo y nieto de chorros como antes). Y acá tenemos un tema de proximidad y de droga. Por eso yo creo que el tema no tiene que encararse desde el punto de vista económico, sino desde el punto de vista de llenarles el tiempo a los adolescentes.

  6. Primo Louis

    Alguna vez dijiste, Ale, que el progresismo no tiene discurso sobre la seguridad y esto es muy cierto. Creo que una buena forma de entrarle es pensar no en “fuerzas de seguridad” sino en “organismos de orden”. Digo, el orden es mucho más que la seguridad policial. La polícia es marginalidad, su forma de intervención y de relación con los ciudadanos es pensarse “por afuera” de la sociedad misma (a veces por arriba).

    Y es que son objetivos diferentes. Digo orden contra seguridad para poder favorecer la inclusión de otros temas en la agenda que sean responsabilidad de la fuerza y sacar otros.

    Si el orden es el objetivo, el medio es la construcción de confianza. Si la seguridad es el objetivo, el medio es el miedo y el uso de una violencia mayor. El primero requiere de una lógica territorial, el segundo de hacer visibles algunas cosas (la condena) e invisibles otras (el poder).

    Si nos interesa el orden es mucho más importante que la policía tenga una estrategia territorial y una forma de intervención más cercana a la de la medicina comunitaria o las organizaciones barriales a que tengan entrenamiento en el uso de armas. Tampoco debería ser una dependencia administrativa que da fe de nada. hoy con este modelo no se explica porque es el policia el que me firma el papelito que da fe que vivo en una determinada dirección y no en otra.

    El rol del comisario debe ser otro, no sólo tiene que “conocer a los vecinos”: tiene que construir redes de confianza.

    El tema complicado es el de la norma, la legalidad y la confianza. ¿es más importante construir vínculos con los vecinos que sostengan un orden acordado conjuntamente o reprimir la ilegalidad en un hurto? La diferencia está entre un cana que esposa a un pibe de 14 años por robarse una cartera y uno que va a la casa y consigue que le devuelvan las cosas y que la madre le de un tirón de orejas al pibe. Ahí está la oposición entre seguridad y orden.

    En esta lógica uno podría imaginar una articulación entre “comisarias barriales” ocupadas del orden, y fuerzas de seguridad, más organizadas para delitos mayores y uso de violencia. Separa el crimen del pichuleo.

    Ahora si el modelo de la polícia es sigue siendo el del ejercito, entonces sacar intentar brindar seguridad es siempre, pero siempre, reprimir. No hay vuelta que darle.

    Saludos

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  7. Una sola me dejo en claro los comentarios: La nueva ley de medios también bajará el delito ¿Entendí mal?

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  8. es que ver a la policia como un remedio a la inseguridad es un error, es mas, me atrevo a decir que la policia genera mas inseguridad, por otra parte invito a la reflexión, inseguridad es no saber que le vas a da de comer a tus pibes hoy a la noche (también) y son ese concepto “ampliado” de inseguridad, la clase media tiene que entender que no hay forma de tener seguridad física cuando parte de la sociedad tiene NBI como siempre, la clave es :SOLIDARIDAD

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    disculpen los errores de ortografía

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    este tipo de discurso Martin, constitutye el error mas grave de la izquierda que no puede tratar el tema.

    TODOS sabemos que los ratis con unos botones y en muchos casos hijos de puta y que el reclamo recae siempre prejuiciosamente sobre los pobres,etc.

    ¿y entonces? que hacemos? que le decimos a la sociedad ENTERA? nada? su reclamo esta fuera de lugar?

    la frasecita tipica de “inseguridad es no saber que le vas a dar de comer a tu pibe” es una pelotudez total, un slogan ridiculo como “derechos humanos de los delincuentes”, pero al reves. Eso no es inseguridad, es pobreza, punto. Que es lo que le sucedio al flaco que le chorearon la farmacia ayer? y al que le clavaron un tiro para afanarle el estereo? eso no es inseguridad? como van a reaccionar los tipos que sufrieron un delito y escuchan eso? como un chantaje absurdo. los ricos y los pobres, todos.

    el problema es mas complejo que “los pibes que quedaron fuera del sistema por culpa del neoliberalismo salen a afanar y solo con politica social se puede arreglar”

    Si, Martincho Pero el discurso reaccionario sobre la seguridad no es patrimonio exclusivo de la clase media. Mucha gente pobre que estuvo a ESTO de salir a chorear, dice “hay que matarlos, etc”. También tienen un discurso jodido en otros temas -$180 p.e.- pero estamos hablando de seguridad…

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    Pablo, es cierto que la clase baja también es bastante reaccionaria, pero hay que incluir, incluir, Pepe, me parece que como sociedad tenemos que asumir que delitos hay y seguirá habiendo, así como hay enfermedades y sequias, la forma de paliarlas es con solidaridad, incluyendo, ayudando, conteniendo, y eso de que le digo a las víctimas, es típico de la moral católica, a las victimas hay que ayudarlas, ahora si las víctimas quieren bala y venganza, conmigo no cuenten, es decir, si el reclamo es meta bala, digo que a la sociedad le digamos que su reclamo no tiene lugar, solo es mi opinión.- saludos

  9. Tomada hijo de puta, firmá, deja de laburar para los burocratas de la UTA de Fernandez y de mandar patoteros. Los compañeros del subte la van a bancar hasta el final, por un nuevo sindicalismo, antiburocrático y antipatronal. Fuera la “santa alianza” entre patrones – ministerio de trabajo – burocracia sindical!!! Fuera la maniobra de la “burguesía nacional y progresita” como Roggio (dueño de metrovias) amigo del gobierno!!! Democracia sindical y lucha!!!

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    Ufff con el trotzkysmo de trinchera!

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  10. ¿Y que me dicen de los estadounidenses que matan por matar,ni siquiera para robar?…Acabo de escribir una nota para una revista local titulada”La segura inseguridad”y se que es un tema complejo,que preocupa desde hace tiempo y no es solo argentino.Me duele especialmente cuando los jivenes se agreden entre si,y en general la”violencia gratuita”.El titulo que propuse responde filosoficamente a la depresion que se vive al no encontrar un sentido,un ideal ni un futuro a la existencia,psicologicamente al hecho de canalizar la agresion en violencia destructiva,politicamente al no resolver el control de un mercado consumista y excluyente.

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  11. Alejandro, no entendí nada de lo que escribiste a partir del tercer párrafo. No me considero ni tonto ni perezoso pero, honestamente, leo frases muy vistosas pero sin mucho aparente sentido. Hay un problema real o percibido de inseguridad. Los partidarios del gobierno sostienen que es todo un invento de los medios; hoy en Reconquista y Corrientes hubo un intento de asalto. Con esto último quiero decir que a metros de mi trabajo y en pleno centro de la capital de éste país hubo un episodio de inseguridad. Esto no lo ví en la tele, tampoco lo leí en un diario. Esto fue presenciado por cientos de personas. Episodios de este tipo se repiten a diario en todo el país: todos tenemos familiares o conocidos que sufrieron algún tipo de violencia… salvo aquellos que – como yo -, la sufrieron en carne propia. El problema existe y es real. Frente a ello ¿Podes explicar en forma clara y con frases sencillas cual es la solución que propones? Porque, de nuevo con respeto, no logro entenderte.

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  12. Hoy un colifa liquidó a trece tipos en Texas e hirió a otros treintayuno. Está en tapa del NYT y de todos los medios de USA. Midamos cuantos días ordeñan los diarios americanos esta masacre y comparemos con los nacionales exprimiendo lo del pobre Cáceres.

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  13. Me parecieron interesantes los aportes de Manolo y Rinconete, especialmente el primer párrafo de Rinconete porque siento que a eso tendemos, lamentablemente, y que es irreversible.

    Y si el oficialismo pretende agarrar por ese lado, va a perder lo mas importante que tiene: sus principios. Porque para convencer un grupo de “ciudadanos” caprichosos hay que meter bala, reprimir protestas, no dar asignaciones a pibes pobres y transferir la mayor cantidad de recursos a meter gendarmería y ratis en la calle, así lagente que está demasiado nerviosa viendo TN en casa se siente mas segura. Me cago en la agenda de esa “gente”, no son los laburantes como dice Mariano, esa gente son los que escucho día por medio decir “con estos zurdos en el gobierno”, “los negros que cortan la calle”… dejame de joder. En Japón hay dos muertos por homicidio por día, y es uno de los países mas seguros del mundo. Acá tenemos 20 muertos por día por accidente y 6 por homicidio, y los boludos van a 90 km por hora en una calle, escuchando a Chiche Gelblung decir lo jodida que es la vida con tanto negro armado en la calle.

    Lo siento, pero con toda cris-pasión digo que ésto es una gilada muchachos, Argentina es uno de los países con menos nivel de inseguridad de la región, está equiparada con los niveles por habitante de Estados Unidos y fué el kirchnerismo el que bajó los índices de homicidio por habitante al mínimo en 20 años fácil. No se puede cuándo tenés a Clarín metiendo el 10% de la información relacionada con hechos delictivos, Argentina es el segundo país en orden de porcentaje que le dedican los medios a la “inseguridad” de América Latina entera, y debe estar entre los cinco mas seguros (lejos).

    Si lagente te repite “Brasil es un ejemplo” cuándo tiran abajo un helicóptero los narcotraficantes, para después decir que el principal problema del país es la inseguridad, contra eso no se puede. Lo lamento, hay que admitir que no se puede. Para resolver un problema es necesario tenerlo identificado, y el problema hoy es que odian al gobierno, es Cristina y es Néstor, a esa gente no la cambiás ni con 200 canas por esquina, y la verdad que militarizar el país no me cabe tampoco, para eso que venga Macri directamente y se haga cargo el de la boludez colectiva. Pero si el gobierno se sube al caballito de la movida de criminalizar a los pobres, va a hacer cagadas, ya me revolvió el estómago escucharlo a Néstor hablar de la edad de imputabilidad.

    Por cierto, hay datos, no serán lo mas actualizado y sarasa, pero los hay. Algunos: http://latinoamericanoargentina.blogspot.com/2009/11/todos-no-somos-como-lechuguita-roa.html http://elchoripanylacoca.blogspot.com/2009/11/investigacion-como-influyen-los-medios.html

    Saludos.

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  14. Medio extremista y algo simplista, pero en mi opinion la inseguridad se revierte principalmete generando fuentes de trabajo y mejorando el nivel educativo con metas claras de desarrollo a mediano plazo (bien comunicadas, diferenciando que hay receptores de informacion de distinta idiosincracia) y que no es excluyente,pero se debe poner en el molde a los monopolios de comunicacion de la manera que sea (lo siento, pero los medios como generadores de cultura son parte del problema: apuestan al caos). Podes poner policia con algun plan estrategico, pero no en cada esquina de cada barrio, es al pedo: aterra mas a todos. Rio es un big brother y miren como esta. Si la gente se cree que estamos en kosovo, hacerles notar que hay una problematica, pero si se quieren paranoiquear es problema de ellos. que se hagan cargo que le siguen el juego a los medios.

    Saludos

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