domingo, 28 de abril de 2013

REPUBLICANOS ARGENTINOS "A LA CACHETADA"



REPUBLICANISMO A LA ARGENTINA: Puff!!!,


Ahora todos somos "republicanos". Se sabe, con  la mayoría automática de Menem, el “per saltum” de Menem y los diputados truchos para aprobar la privatización de YPF (truchos a quienes conozco personalmente y puedo dar nombres y apellidos). El poder judicial troglodita estuvo siempre: con los golpes militares, defendiendo a las corporaciones y no a la gente.

Conociendo de las detenciones y desapariciones forzadas  “personajes de opereta” como el fiscal Strassera (juez que actuó durante toda la dictadura y tomaba declaraciones a detenidos encadenados) o el actual presidente del Bloque  de Diputados UCR Gil Lavedra, quien fuera secretario de la Corte Suprema de la Dictadura Militar, asesor letrado de Bunge y Born y actualmente abogado defensor de Clarin, se pavonean de republicanos.

Y otros tantos... Tantos de esos abogados que recibieron su título con mínimas exigencias, por mandato del General Mitre, que no ganó ninguna batalla, pero se dedicó a que los Colegios Nacionales y las carreras de Abogacía escupieran abogados garcas formados para defender el “statu quo” y el “establishment” al que él pertenecía (aunque los abogaduchos no, pero “aspiraban”, entonces cumplían con todos los deberes, incluso el de tomar un tono de conchetos en su hablar).

 

Sabían Ustedes señores abogados que en los Estados Unidos de América para ser abogado hay que ser primero licenciado en sociología, ciencias políticas o carreras afines, y luego ingresar a la Escuela de Leyes. Pero no basta; para ejercer, deben después rendir exámenes rigurosísimos en cada Estado? Aquí cualquier abogaducho recibido en la universidad privada de Dolores puede ser nombrado juez y dictar la inconstitucionalidad de cualquier ley. Encima aquí se hacen llamar “doctores” y en los EUA solamente usan el título de “lawyer”. En Francia, sí se puede estudiar abogacía, siempre también con un título de grado en ciencias sociales previo. Pero agarrate Catalina si querés ejercer: los exámenes son impresionantemente difíciles, al punto de que muchos egresados de la Universidad de París, no pueden ejercer ni la abogacía, ni los profesorados, ni la arquitectura, aún con título universitario, porque no aprobaron los exámenes de Estado que los habilitarían para ejercer la profesión.

Personalmente creo que no puede ser que el Poder Judicial paralice todas las acciones de un Parlamento y de un Poder Ejecutivo, con cautelares, como la del Diario La Nacion, por $ 300 millones, que está cajoneada en la Corte Suprema de la Nación, desde hace casi 10 años, solo porque el Supremo Fayt está casado con la hermana de José María Escribano, el secretario del diario La Nación.

Cuando el Dr. Ricardo Alfonsín, decidió introducir en la reforma constitucional del 94 los institutos del Consejo de la Magistratura, la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría General de la Nación, su objetivo fue quitarle  el Poder omnímodo que tenía el Poder Judicial. Poder omnímodo que el Dr. Carlos Menem supo sortear con una Corte Suprema adepta y el instituto del "per saltum" que le permitió eludir cautelares y hacer la tarea de gobierno que lo caracterizó: privatizaciones, afjp, y tal. ¿Qué hubiera pasado si como a este gobierno cualquier abogaducho nombrado juez hubiera gritado "cautelar" a cada iniciativa? Pues hoy YPF, ENTEL, los trenes, seguirían como estaban.

Néstor Kirchner en un alarde de republicanismo nombró a una Corte Suprema con una transparencia única en la Historia argentina. La senadora Cristina Fernández de Kirchner redactó con su pluma más republicana la actual ley que rige al Consejo de la Magistratura: con mayorías agravadas, una gran preponderancia de las minorías. Pero así estamos, peor que nunca, paralizados en una ley votada con mayorías absolutas, como la Ley de Medios, porque las “minorías” del Consejo de la Magistratura, llámense los impresentables Aguad y Cimadevilla, se niegan a desplazar a jueces sobornados y tal.

 

Señores abogados, aquí, en Argentina, las mayorías legislativas son “votadas” voto a voto. No como en los regímenes parlamentarios que basta con ganar con el 30% de los votos para obtener el 80% de los escaños parlamentarios y así no obstruir la tarea del ejecutivo. Es una gran deferencia en el sistema argentino darle un lugar destacado a las minorías que obtuvieron menos del 30% de los votos, con una diferencia de casi 25% con el ganador, y encima ese 30% fragmentado en mil minorías peleadas entre sí (si me equivoco me corrigen, pero más o menos es así).

 

 

El “equilibrio de poderes” debe ser eso, “equilibrio”. Porque si el Poder Judicial siempre tiene la última palabra en contra del voto popular, entonces ¿para qué votamos? Volvamos a las Dictaduras militares, señores abogados, total ustedes seguirán trabajando, a pesar de que las libertades y derechos personales sean cercenados, se destruya nuevamente el aparato productivo y el Barrio de Belgrano se llene de torres de “alta gama” (como se dice hoy) para familias de militares.

 

¿Sabían, señores abogados, de dónde tomó el Dr. Raúl Alfonsín la idea del Consejo de la Magistratura? Pues básicamente de Italia y de Francia. Investiguen, busquen, comparen, averigüen, señores,  antes de decir “esta reforma es inconstitucional”. El espíritu alfonsinista fue el de “democratizar” la Justicia, y no, como dice su pobre e indigno clon, Ricardo Alfonsín, “republicanizar”.

 

En este proyecto argentino en discusión, sólo hay un representante del Poder Ejecutivo. Los Consejos de la Magistratura de Francia e Italia, lo integran el mismo presidente del Ejecutivo, y en Francia también el vicepresidente. Pero además, quien designa y remueve a los jueces en esos países es nada menos que el Ministro de Justicia, que depende del Poder Ejecutivo. (Tal vez me equivoque en algún dato, estoy escribiendo de memoria y con furia. Soy un simple licenciado en Historia. (Ojalá algún día se cree, en Argentina,  la Escuela de Leyes como posgrado de las carreras de ciencias sociales y humanidades. Entonces sí me meteré en el tema).

 

Como el periodista Mario Wainfeld tiene más pergaminos en el tema: abogado recibido en la UBA, Magíster en Ciencias Políticas recibido en la Universidad del Salvador. Profesor universitario de posgrado en esta universidad,  transcribo un fragmento de su nota de hoy, como corolario de mis dichos.

 

Saludos cordiales,

 

Mario Cardoso

HISTORIA MODERNA

UNQuilmes - ARGENTINA

 

 

Republicanos intermitentes: El cambio en las reformas mantuvo a la Corte en el control de la caja judicial. Es un dato relevante porque, en la mirada del cronista, es el único aspecto clavadamente inconstitucional del proyecto en cuestión.

El artículo 114, inciso 3, de la Carta Magna establece, sin dejar margen a dudas, que corresponde al Consejo: “Administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración de Justicia”.

Cierto es que la Corte ejerce esa facultad desde hace años, sin que haya tronado el escarmiento ni hayan protestado jueces, legisladores, académicos o ONG inflamados de republicanismo. La costumbre aceptada, empero, no deroga la norma.

El argumento utilizado por la Corte (unánimemente) es la gobernabilidad. Aducen que el Consejo es un organismo colegiado (sotto voce añaden, con igual razón, que su “funcionamiento” es fatal), lo que conspira contra la ejecutividad de la labor. Llegaron a hablar de paralización de “la Justicia”.

Contraponer gobernabilidad versus legalidad es un razonamiento pragmático, acaso más parental al peronismo que al remilgado Poder Judicial. También viene al caso recordar que el Congreso, que es colegiado y conflictivo, administra sus recursos.

Lo ostensible es que hay un doble standard en la cultura política doméstica, respecto de las inconstitucionalidades. Las que aluden al campo propio se resignan en nombre de la eficiencia o de la costumbre. Las otras suscitan oleadas de indignación y clamores apocalípticos.

Algo similar acontece con los reclamos de transparencia, fair play y visibilidad con que tanto se interpela a otros poderes del Estado. Por lo visto, la “Justicia independiente”, empezando por su primera figura, juega entre bambalinas con cartas marcadas cuando viene a cuento.


http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-218910-2013-04-28.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada