sábado, 9 de junio de 2012

LOS CACEROLEROS ARGENTINOS. O más bien los “camisas pardas” de clase media que salen a “decir no” –esto es, sin ninguna “demanda” hacia el gobierno de la que ellos llaman “yegua hija de colectivero”, es decir, la Presidenta de la Nación, cuyo padre fue colectivero. En síntesis, cuando sólo hay “no” y ninguna “demanda concreta”, estamos frente a un mero ejercicio destituyente, que no busca “representación política” , sino un líder autoritario para el GRAN NO

En el Post de María Esperanza CASULLO (doctora y profesora en Cs. Políticas UBA) : Las cacerolas se representan solas, que recomiendo enfàticamente leer de una vez, y luego tomándose el trabajo de leer los links que ella pone en el artículo a otros artículos del mismo blog colectivo ARTEPOLÍTICA y finalmente leer los Comments.

Uno muy sintético y a la vez descriptivo del imaginario de estos caceroleros "vestidos de camisas pardas" es el siguiente que además de sus virtudes descriptivas e históricas es muy gracioso:


No puedo dejar de contar esto: Precisamente en Santa Fe y Callao, en 1989, buscando una locación para filmar, subimos a un piso de un edificio antiguo y elegante (de esos que tienen ascensor “enrrejillado”). La dueña, sumamente alta, flaca y pelo casi blanco de tan rubio, me hizo pensar en las valkirias. Necesitábamos un estudio elegante (el personaje de la ficción era un profesional con consultorio). Entonces nos hizo pasar al de su marido:
La pared tras el escritorio —entera— estaba cubierta con un inmenso tapiz con la svástica. Todas las demás paredes, atestadas de pistolas Luger, cascos alemanes de la 2ª guerra y demás lindos “souvenirs” de la misma. Había también muchas fotos enmarcadas, de oficiales nazis, algunos MUY conocidos, todos posando muy sonrientes. “El marido debe ser alguno de esos” —pensé, y enseguida—: “Todo esto debe haber llegado en submarino”.
Cuando el director, la productora y yo bajamos en el ascensor, la valkiria debe haber oído desde arriba el enorme suspiro unánime de alivio…
Ya caminando por Santa Fe, agradeciendo el aire fresco, pensé “¿Cuántas veces habré pasado yo por esta esquina —miles, seguro— sin imaginarme algo así?”
Y eso que, como ya dije, “conozco el paño”, el lugar y su gente, pero…
El imbécil que crea que lo invento… bueno, pues eso.


2 comentarios:

  1. Cuanta pelotudez! Opinionando, nunca te preguntaste quién dejó entrar a los nazis en nuestro país?? Te lo respondo así, sencillito, tu querido PERÓN

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    1. ¡Ejem! Estimado anónimo. Yo no soy peronista, cité el comment que "Opinador" hizo en otro Blog, Artepolìtica, a raíz de un Post de la doctora María Esperanza Casullo "Las cacerolas se representan solas". Podés clickear en el título y allí te linkea al Post de María Esperanzo. Sólo allí podrás contestarle a "Opinador"
      Pero yo lo cité, porque, si bien nunca fui peronista y vengo de familia antiperonista: Pero cuando leí el libro de Lucas Lanusse sobre la mayor masacre de la Historia Argentina: El Bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955; comencé a rever la historia y toda la debacle de Perón, fue después de este episodio atroz: el "cinco por uno", la quema del Jockey Club, y de muchas iglesias. En fin. Nunca seré peronista; pero tampoco antiperonista. Mis saludos cordiales, Mario CARDOSO

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