jueves, 24 de noviembre de 2011

Dos grandes economistas argentinos , Aldo Ferrer y Roberto Lavagna, coincidieron en evitar el endeudamiento externo

Los espejitos de colores del mercado

Los dos economistas también acordaron en la necesidad del trabajo conjunto de la industria y el campo para su complementación con agregación de valor. Y ambos advirtieron sobre la extranjerización. Lavagna propuso un mayor superávit fiscal.

Por Javier Lewkowicz
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Aldo Ferrer y Roberto Lavagna compartieron el panel sobre Industria y Campo en la UIA.
“La fase del capitalismo basada en la financierización está en una crisis terminal. Es decir que este gigantesco casino entró en una fase final. Las crisis anteriores fueron focalizadas, como la que sufrieron distintos países de América latina o la verificada en varios mercados puntuales. En cambio, ahora queda en evidencia el problema sistémico que existe.” Esta cruda evaluación de la situación económica internacional fue realizada ayer por el economista Aldo Ferrer, referente del pensamiento nacional, quien participó del panel “La potencialidad industrial argentina: campo e industria para el desarrollo”, en la conferencia de la UIA, junto a Roberto Lavagna. El ex ministro de Economía bajo el interinato presidencial de Eduardo Duhalde y parte del mandato de Néstor Kirchner subrayó la “necesidad de tener un fuerte superávit fiscal” para que el Estado no desaliente la iniciativa privada.
Ferrer centró su exposición en la mirada sobre la crisis y las “señales” que el descalabro global emite hacia la Argentina. En primer lugar remarcó que “no hay que entrar en esa vorágine de la financierización”. La recomendación va dirigida a muchos economistas que plantean que las bajas tasas internacionales constituirían una buena oportunidad para salir a colocar deuda en los mercados y con ello evitar una mayor tensión en el frente externo. En relación con ese tema, Lavagna puso como pilar macroeconómico a la política de desendeudamiento, “para ganar autonomía en la fijación de la política económica”. “Cuidado con creer que el acceso a los mercados es de por sí algo conveniente. No todo acceso a los mercados es bueno”, agregó.
El riesgo de la reprimarización también fue un tópico abordado por Ferrer. Advirtió que ante la mejora en los términos de intercambio se “reinstale la fantasía de que un país se base en un solo sector”. En cambio, aseguró que “la ciencia, la tecnología, la industria y la agregación de valor son fundamentales”.
Lavagna presentó los puntos principales de lo que llamó como “su programa económico”. Según describió, “el consumo es el motor del proceso de crecimiento. Es el aliado fundamental de la inversión, porque nadie invierte allí donde no hay consumo, y también es un complemento muy bueno para las exportaciones, porque ofrece una plataforma de despegue. Durante tres o cuatro décadas el consumo fue concebido como el residuo. Desde la salida de la crisis de 2001, cambiamos esto”, señaló.
El segundo gran pilar es el superávit fiscal, que “deriva en una menor tasa de interés, porque el Estado deja de absorber recursos prestables y libera fondos para el sector privado”, dijo Lavagna. En la jerga económica, el efecto por el cual el gasto público retrae la actividad privada se llama crowding out y se sustenta en supuestos como que la inversión depende de la tasa de interés y no, por ejemplo, de las ventas. En relación con el tipo de cambio, Lavagna indicó que “el superávit fiscal es el que debe aportar recursos para la intervención en el mercado cambiario”. Pidió que se aplique “una política antiinflacionaria con transparencia y orden en las cuentas públicas”.
En relación con el legado recibido en materia económica por el kirchnerismo, Ferrer destacó que “el período de 1976 a 2001 fue el peor de la historia económica argentina, incluso en la comparación internacional, porque no hubo un país con esos indicadores”. Una de las principales herencias es la extranjerización de la economía, que potencia la fuga de divisas. El prestigioso economista indicó que “los países que más inversión reciben son los que tienen más restricciones a la inversión extranjera”. En tanto, Lavagna dijo que “los tratados bilatarales de inversiones –firmados en los ’90– hoy nos complican la vida de una manera notable”.
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