sábado, 3 de septiembre de 2011

El modelo argentino nos sólo se evalúa como un modelo posible para salir de la crisis europea, sino también de la crisis estadounidense.

En efecto, un periodista del New York Times, Ian Mount, en una nota de opinión publicada ayer en la edición impresa, cuya síntesis puede leerse aquí o también aquí, aconseja al presidente Obama que como siga el modelo argentino para salir del estancamiento: inyectar dinero en los bolsillos de la gente para reactivar el mercado interno.


Ian Mount cita el ya celebérrimo artículo de Paul Krugman Don't cry for me Argentina en el que el premio nobel de economía y columnista del mismo diario, aconseja seguir los pasos argentinos para resolver la crisis de Grecia y refuta en ese mismo artículo a un economista argentino que dijo que "Argentina no es un país serio" en el marco de una entrevista que le hizo el mismo NYTimes a ese tal argentino. 


Es para celebrar que nuestro crecimiento con un modelo heterodoxo esté dando resultados ejemplares. Y también hay que tener en cuenta otros consejos, como el del otro premio nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien recientemente también alabó  y puso como ejemplo el modelo argentino,  y declaró que los ajustes llevan al estancamiento; también se preocupó por remarcar  que  debido a la crisis mundial, Argentina deje de ser un país agroexportador y consolide la fabricación y exportación de tecnología de punta.

El tema de la industrialización en Argentina, sintéticamente tratado en éste reciente artículo de Alfredo Zait, tiene complejidades muy profundas enclavadas en la distribución del poder de nuestro país. El artículo de Zaiat es un homenaje al economista recientemente fallecido, Daniel Aspiazu, quien aportó en sus publicaciones una mirada lúcida sobre la complejidad de los factores del poder que han impedido que Argentina definitivamente se transforme en un país exportador de industria.

Este gobierno ha hecho muchísimo por la industrialización en general, desde la industrialización por sustitución de importaciones ISI, para  equilibrar la balanza exterior que tendía a ser negativa con la importación de celulares, televisores o notebooks. Aumentó la fabricación de automóviles para la exportación al Brasil de una manera notable. Y también se incrementó el apoyo a la industria del software, la fabricación de satélites y radares y ferrocarriles. Todo ello es lo que ha hecho que el empleo en Argentina se sustente (bien lo explica Zaiat), es la industria la que sustenta el empleo en nuestro país. Pero en cuanto a la exportación, todavía seguimos dependiendo de la agroexportación.

Ojalá que este nueva administración a partir de Octubre de este año, logre sostener lo hecho hasta aquí, y básicamente profundizar su carácter desarrollista industrial. Así se habrá ganado definitivamente la batalla cultural que venimos librando campo e industria desde el Plan Pinedo, en el Gobierno de Justo, en los años 30 del siglo pasado.

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