lunes, 30 de mayo de 2011

"Ningún pelotazo acertado al gorila sustituye el ejercicio, profundamente político, de interpretar la época y procurar descifrar sus nombres". MARÍA PÍA LÓPEZ

DE ESTE LADO HABEMUS INTELECTUAL

María Pía López, socióloga y  catedrática en la Facultad de Sociología de la Universidad de Buenos Aires 


Reflexiones sobre un texto de María Pía López y  sobre la urgente necesidad de sustentar el modelo no sólo en la inclusión de pobres y ciudadanías con diversidad de género y razas, que es la tarea primera. Sino también con la inclusión del Otro cultural, para ampliar la lucidez y evitar la banalización.  Por Mario Luis CARDOSO CERUSICO



En ésta brillante nota: Batallas y Hegemonías, la socióloga y catedrática de Sociología de la UBA,  María Pía López, reflexiona sobre las categoría de "hegemonía", que ha devenido en "batalla cultural", más afín con otras metáforas de guerra de Gramsci, y que implica claramente, un lugar en la trinchera, antes de ganar la guerra.

El tema es acuciante, porque la construcción de la Hegemonía, significa lograr una especie de "sentido común" que involucre a quienes desde la trinchera fueron oponentes. La noción de "hegemonía" gramsciana significa nada más que esto: la culminación de una guerra por el sentido  en la confluencia de unos valores que sirvan de una suerte de amalgama para unir las clases y los sectores que integran una sociedad.  Como los sintetiza María Pía, "articula el conflicto y la conciliación". 


El tema es acuciante, porque venimos tratando de sintetizarnos en Nación desde la masacre del 16 de junio de 1955 en Plaza de Mayo, y todavía no lo logramos, ni de cerca, como sí lo logró hace siglos, el Brasil. 

Es acuciante también,  porque si bien no nos vamos a escandalizar por esta falta como  lo harían los libertarians que pululan por los medios; a quienes estamos de este lado del modelo reformador que comenzó en 2003, "nos cabe la alarma por la fragilidad de las ideas con las que se sostiene, por momentos, el entusiasmo compartido", explica Marìa Pìa.

En estos últimos años, la idea de "hegemonía" ha sido "malversada en el vocerío de presuntos republicanos y trastocada en sinónimo de una voluntad de primacía absoluta sobre el espacio público". Desandando esta "manipulación desdeñosa de la idea", continúa María Pía, "hegemonía" no nombra la imposición de la lógica de un sector sobre otro, como
nombra "la capacidad de ese sector de traducir, deglutir y retomar temas y valores que no han surgido de él y que sin embargo por su mediación pueden generalizarse".  Y aquí María Pía López se detiene en el concepto de "traducción" desde la concepción del brasileño Viveiros de Castro a propósito del análisis de la antropología de Lévis Strauss, donde demuestra que "toda traducción es traición, pero no al objeto sino a la lengua que intenta recibirlo", lo cual significa que nadie queda indemne, pues la lengua a la que se traduce se transforma y se enriquece con ese nuevo objeto, se vuelve más lúcida porque se amplía su capacidad conceptual.

En síntesis, el concepto de "traducción"  bajo la mirada de Viveiros de Castro, ayuda a poder pensar que el combate por  la traducción de las ideas  en principio, como dijimos, no es neutral con ninguno de los actores, pero  más aún, "sus efectos políticos más potentes se inscriben en quien (...) se deja afectar más profundamente" por la  amplitud de la nueva escena surgida del pase de la traducción.

Hace unas semanas terminó en el Palais de Glasse una muestra destinada al pensamiento nacional. Las ausencias en esa muestra de intelectuales como Borges, Léonidas Lamborghini, Rozitchner o Astrada (por mencionar algunos) no sólo nos impulsa a reclamar la falta de valoración intelectual  y el reconocimiento a estos intelectuales que forma parte del patrimonio de las ideas más genuinas de esta patria que entre ellos, otros, y nosotros estamos construyendo, con alegría, a veces angustia y dolor, pero con buena fe, puntualiza Marìa Pìa.

Al respecto, la catedrática  afirma, contundente, que la ausencia de esos actores de la vida intelectual no indica sólo el problema de la falta de valoración de sus obras, sino algo aun peor, indica "el problema de que un pensamiento nacional se banaliza al no considerarlos".  "La propia idea de 'batalla cultural' nos obliga a banalizarnos, (...) a ponerle 'grilletes' a nuestra propia palabra (...)". Para  Marìa Pìa "la noción de hegemonía alude a otro movimiento", al de la busca de una verdad posible, o de un valor a afirmar, o de un elemento que conviene (aún en el sentido de la astucia) retomar para incluir en un colectivo profundo y ancho,  que amplíe lucidez, y no se quede en la banalización del otro oponente, a  la que nos recluye la trinchera de la noción de "batalla cultural". 

Dicho en otros términos, tal vez menos ricos que los que expone María Pía López;  en los términos más simplistas de la discusión anglosajona entre Republicanismo vs. Liberalismo: necesitamos encontrar  el valor que nos amalgame  como comunidad nacional (como afirman los republicanistas en esta discusión, en contraposición a los liberales, quienes con su individualismo atomizan, des-hermanan y terminan agudizando los conflictos). La noción de hegemonía necesita de aquél adjetivo colectivo que nos permita sentirnos hermanos en una misma patria (que para el poeta Kavafis, significa "la tierra de nuestros padres") o en una misma "matria" (como dice el poeta Caetano Veloso), la tierra de nuestras madres. Sin perder individualidad, pero tampoco sin perder la lucidez de poder comprender las aristas valiosas de un otro, que en una república es mi hermana/o de matria o patria.

En toda batalla (como la "cultural") estoy yo y un otro que es mi "enemigo".  Y las metáforas de guerra, como ésta,  en política,  nos privan de la potencia de construir un colectivo grande, porque esa pequeñita trinchera  nos reduce a facción; y si el antagonismo en política es necesario para construir identidades "cuando logra capturar y expresar, con los símbolos y las dinámicas propias de esa práctica, las particiones del antagonismo social",  explica la socióloga,  "esa división de campos, no tiene por qué derivar en bandos o facciones; al contrario, afirma su vitalidad y lucidez en la capacidad de evitar esa deriva", concluye.

La idea de hegemonía "tiene un doble latido: el del conflicto y el de la conciliación" ejemplifica María Pía, y agrega: pero no sólo la conciliación a la que puede llamar el victorioso", sino la conciliación en la que "construir hegemonía requiere traducir también la voz del otro, retomar sus valores o marchar hacia la construcción de lo común". En este sentido, continúa, la hegemonía "exige más la disposición a una hermenéutica de la conversación que a la contundencia de la repetición de un eslogan". 

Jorge Luis Borges (parafraseando a María Pía López)  una vez comentó, que aunque no había leído el  ensayo de Mallea Historia de una pasión argentina, su titulo le había  sonado tan bello que lo dejó pensando en cuál sería la pasión argentina por excelencia.  Llegó a la conclusión de que no había otra pasión más excelsa en los argentinos que la amistad que se materializa en  una amable y tranquila conversación, cuyo símbolo  es la charla  del quiero o el envido del “truco” (el juego de naipes más popular de Argentina).



2 comentarios:

  1. María Pía López me aburre. Entendeme, la cosa es tan grosera, que meternos en conceptos como Hegemonía, Guerra de movimiento, guerra de posición, Gramsci en general, para rebatir las huevadas y contradicciones brutales de la Sarlo es caer en su juego y apartarnos del eje central. Saludos. T.

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  2. Entiendo que te aburra, porque vos como sociólogo muy bien formado tenés una capacidad de síntesis que todavía le falta a María Pía.

    Pero no vamos a negar que los fundamentos teóricos de María Pía y los cruzamientos que realiza entre teorías son originales y muy ricos.

    Pero sobre todo María Pía está expresando una inquietud generalizada que vos mismo esbozaste con sarcarsmo: ¿y si Cristina no se presenta?

    La institucionalidad de este proceso que comenzó en 2003 está débilmente centrada en la figura de Cristina. Desaparecido Néstor, no queda nadie que la reemplace de la misma envergadura, con la capacidad conceptual y al mismo tiempo "carisma", si, por qué no.

    El sustento del kirchnerismo es frágil y la verdad que no se han ocupado sus tantos militantes de insitucionarlo y ampliarlo. Tuvo que morir Néstor para que La Cámpora se pusiera en campaña.

    Pretender sostener un nuevo moviemiento con una ristra de eslogan peronistas vetustos, como lo hace Mariotto, vomitados como ristras de chorizos, la deja en la mejor posición posible a Sarlo con su ristras de notas y libros elementales, cuya única articulación teórica es un rudimental liberalismo procedimental.

    Hay incluso Blogs de política kirchnerista que se preocupan por ese vacía; pero tontamente se van por el lado de criticar ellos también a 678 por su vetusto ropaje mediático y la falta de palabras opositoras. Cuando en realidad es un programa militante, así surgió para romper el discurso hegemónico de los medios oligopólicos a favor de la "guerra gaucha", y se disolverá cuando ya no sea necesario.

    Pero todavía lo es. La construcción alrededor de Cristina tiene mucho apoyo popular, pero el poder real está en las corporaciones concentradas que están al acecho de imponernos un Scioli o un De Narvaez, por caso, para desbaratar en un minuto toda una construcción que lleva 10 años, y después de Perón, fue la construcción más exitosa del campo popular.

    Que estos estimadísimos politólogos blogeros kirchneristas, se ocupen de hacer la otra tarea: construir eses espacio común y a la vez plura, popular y a la vez lúcido por el recorrido de lecturas como las de Borges, Lamborghini, o Astarita, por caso; en lugar de perder el tiempo criticando a 678, cuando esa tarea la realiza muy bien Sarlo y toda la derecha-derechosa argentina.

    Un abrazo. M.

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