domingo, 22 de mayo de 2011

En España, desde la conquista de América, el criterio del imperio español con respecto a la economía fue, como lo explica Eric Hobsbawm el de “la acumulación”. En realidad un criterio bien medieval. Para ellos el trabajo y la producción no eran la forma de obtener riquezas, sino la acumulación de tierras y con ellas, la acumulación de oro, de plata, etcétera, etcétera. En síntesis una mentalidad guerrera y rentista. Hoy parece que ese karma se repite. Y aunque muchos de nosotros nos ilusionemos con una revuelta más profunda, más antisistema; tal vez no han caído tan al fondo los españoles como para que se den las condiciones de posibilidad de un cambio más profundo –y eso es muy doloroso para una minoría de españoles que lo vienen observando desde hace tiempo, para esa minoría “de izquierdas” molida por Franco, tan ilusionada con la movida, como desilusionada hoy. El argentino es muy parecido al español: nos hemos esmerado por ser “europeos” y por producir sin trabajar mucho. Porque para el español como para el argentino, “lo importante es tener o ganar más que el otro, obtener beneficio rápido”. Sin embargo, la desgracia argentina de caer tan abajo fue providencial y nos cambió, espero, definitivamente. En España, las cosas son radicalmente diferentes. Estos “indignados” de la Puerta del Sol, junto a las protestas contra el FMI, en las calles piden porque se despidan empleados del Estado… Triste falta de consciencia de clases, de tragedia, o de crecimiento personal frente a la desgracia. Aquí debajo transcribo el mail de una amiga española, licenciada en historia de las artes y traductora en una Editorial especializada en Fine Arts. Ella ha sido contundentemente “de izquierdas” toda su vida, y su semblanza de lo que para ella es lo que ocurre responde a nuestra pregunta de qué diferencia veía ella entre Argentina 2001 y España 2011, y también a nuestra afirmación de que veíamos al PP en la misma de siempre, al PSOE haciéndole la venia al FMI y sus salvatajes a bancos desmesuradamente más que a personas. Un socialismo tan ficticio que hasta para el liberalismo clásico sería obsceno. La falta de un comercio exterior fuerte, de una producción industrial, y la especulación que crea globos desinflables, bueno, eso sí amerita indignados, aunque sea a destiempo… pero… ¿Hay en España gente famélica literalmente muriéndose de hambre, durmiendo en las calles y comiendo de la basura, como tuvimos nosotros en Argentina 2001? ¿Qué opinan “los indignados” del diario “El País”? Que sería como preguntar, ¿qué formación política y qué consciencia de clases pueden tener estos deambulantes de la Puerta del Sol, que habitan una ciudad que abriga el deleznable oxímoron de que el diario más “progre” sea a la vez “conservador” y el resto de los diarios “ultraconservador”?

El problema se reduce a que en España no hay una mínima conciencia de nada, o son muy pocos los que la tienen


(...) “aquí no hay alianza del proletariado con el burgués, ¿sabes por qué?, porque en España en la pasada década ha dejado de existir el proletariado a menos que pensemos en los cuatro senegaleses que aún puedan permanecer semiexplotados en los viveros de Almería o de Huelva por el sinvergüenza de turno, porque hasta la legislación en estos últimos años, al menos en España lo ha ido haciendo lo mejor posible en materia de inmigración, intentando integrar , otorgando derechos que , esta es la vergüenza, la mayoría del españolito de a pie (muchos de los que aplauden este movimiento), negaba al propio inmigrante...¿me explico?

O sea, que ni casi los inmigrantes que podrían ser los peor situados en esta España, están desprotegidos por la ley, cuentan con acceso a la seguridad social (el servicio médico), eso sí, derecho discutido por una mayoría de españoles entre los que por supuesto no me incluyo, y creo que en las municipales hasta con derecho a voto.

El problema es que en estos años de bonanza económica el que era proletariado lo ha ganado "tan  bien" que ha pasado a ser burgués, desde luego, los bancos lo permitían vendiendo hipotecas por un tubo, pero a lo que voy ¿por qué ese españolito no adquiría conciencia de que con ese sueldo que ganaba, esa educación que no tenía, esa falta de tiempo para atender a la formación de por ejemplo sus hijos lo importante no era tener casita en la playa además de la vivienda en la ciudad? Porque en España no hay conciencia apenas de nada, nada más que del pelotazo, del tener, del figurar, ¿cuál es el verdadero obrero hoy en día?, una persona como tú, o como yo, o como mi hijo (estudiante), o como la que se presenta alcaldesa por. Lo que quiero decir es que esto ha saltado porque de tener mucho sin disponer de una base sólida han pasado a deber mucho. Y sí, claro que la culpa en un infinito por ciento la tienen los bancos y las políticas del FMI (no se nos olvide durante estos años en mano de Rodrigo Rato, una cabeza viva del PP), pero es que ese es su "papel", ¿quién va pedir que un banco tenga conciencia?. Sin embargo, en España existen los medios suficientes para que ese antiguo obrero hubiera adquirido conciencia, conocimiento de que lo que el banco le ofrecía, le vendía, no era trigo limpio, y sin embargo no lo hizo, ¿por qué? por falta de voluntad, por tedio, por desidia, porque lo importante para él es tener o ganar más que el otro, obtener beneficio rápido (miles de antiguos obreros han pasado a ser "empresarios" creando sus propias empresas simplemente con la idea de hacer negocio, de poder comprarse el BMW sin tener una ligera conciencia de lo que significa tener una empresa, un negocio, sin una mínima disposición para intentar darse cuenta de una empresa es un bien social, y por tanto le asisten responsabilidades, no sólo derecho a hacer con el dinero que le dé lo que le dé la gana (inversión en hipotecas e hipotecas y coches de alta gama)

Más, de esos cinco millones de parados, que no te digo que no exista el problema, la realidad puede ser que menos de la mitad esté realmente en el paro. Esto es práctica generalizada en España aunque nadie, nadie, ataque a este GRAN fraude, el español que negocia con el empresario de turno para aun siguiendo en la empresa figurar en la lista del paro para así poder cobrar el subsidio aparte del sueldo, o sea fraude, o sea robo a mano armada a esos pocos españoles que no pasan por hacer algo así: por ejemplo yo o mi marido y alguno habrá más, claro. Esto son cosas que conozco bien, desde antes y ahora mismo por la misma empresa de donde mi marido es el encargado, o la misma editorial donde yo estoy (a otros niveles). En la empresa de mi marido, de llegar de seis empleados pasó a tener cuarenta (gracias al trabajo de mi marido por darle caché por integrar el equipo de trabajo, por intentar enseñar al empresario (una persona casi analfabeta porque sí, porque no le dio la gana de seguir estudiando) que con el dinero que se gana lo primero que hay que hacer es pagar a los empleados y no comprarse un Porshe, por intentar enseñar que para ser encargado hay que empezar por abajo, como él empezó, aprendiendo apretar tornillos en los cajeros de los bancos, pues bien de los 40 se quedó en 20 con la crisis, de esos 20, 19 pasaron al paro aun siguiendo trabajando, hace dos años, todos menos mi marido ( a nosotros nos hubiera venido estupendamente tener un doble sueldo en la casa, imagínate)…¡ Qué ha pasado?, que el alegre gastar del dueño, más los líos de contratos ha hecho que hoy tenga seis empleados más, que el dueño se encuentre debiendo tal cantidad de dinero en hipotecas (de su casas, de su coches, que hoy no tenga ni para pagar los poquitos empleados, cuando sin embargo, sigue entrando trabajo… pero ya el beneficio no da para pagarlo todo. 

Conclusión: lo poco que entra sirve para pagar la celebración de la comunión de la hija del dueño (un antiguo "obrero"), y los empleados casi sin sueldo.

Y éstos, estos que han estado cobrando del paro sin tener derecho a él, este empresario que ni empresario ni ná, es el que protesta ahora contra los bancos… ¿me explico, querido amigo?

Este es el puñetero lío de la sociedad española. Aquí todo el mundo tiene derecho a la escuela a una formación hasta cierto punto elevada, todo el mundo acceso a internet, todo el mundo acceso a una asistencia sanitaria gratuita (esto es otra), nadie vive bajo el puente (salvo los equis vagabundos o los cuatro rumanos que quieran vivir así), nadie muere de hambre, se tira comida, los supermercados están llenos todo el día, al gente compra, no sé de donde escarban pero la gente tiene dinero hasta para ir a las rebajas y volver con las manos llenas de bolsas con trapos y chucherías que probablemente no necesitan, los chavales estudian en las universidades....
en fin es contar y no acabar.
El problema se reduce a que en España no hay una mínima conciencia de nada, o son muy pocos los que la tienen, y te garantizo questos pocos observan este movimiento en la distancia, con prudencial distancia, como yo, siendo como sin embargo soy una persona de esencia revolucionaria, progresista y ácrata, y por supuesto enemiga del liberalismo y del capitalismo.

2 comentarios:

  1. Mira, leí la carta y es el típico discurso de una votante del PSOE desencantada. Mas alla de qe se denomina revolucionaria varias veces, se queja del fraude en los subsidios de desempleo (debatible, por lo menos) y arremete con la misma cantinela de casi todos: que los españoles vivieron por encima de sus posibilidades y ahora estan pagando ese hecho…
    Lo que sí esta bueno, y tambien lo repite, es que la gente no se esta muriendo ne hambre como en el 2001 argentino. Todavia hay un tejido social muy poderoso que ataja a los que se caen, y un Estado que no fue desmantelado pese a una politica economica liberalizadora al interior de la union monetaria. Esa si que no la conocemoes nosotros… ellos liberalizaron la economia pero nunca tocaron su estado de bienestar…

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  2. Finalmente ganó el PP en toda España. La Spaniard Revolution segurá en Twitter. En cuanto a nosotros, ¡Gracias, Néstor! Seguiremos contruyendo inclusión y ciudadanía, a pesar del FMI, y sin agitar ningún fantasma comunista, tal vez levantemos el Primer Estado de Bienestar en Latinoamérica, con Cristina.

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