domingo, 29 de mayo de 2011

EL LIBRO DE BEATRIZ SARLO SOBRE KIRCHNER Y CRISTINA La audacia sin cálculo Antes que en 6,7,8, Beatriz Sarlo había expuesto su impugnación al kirchnerismo en un libro. Con escaso sustento fáctico alaba al ex senador Duhalde, ignora el compromiso de Kirchner con los derechos humanos previo a su presidencia, minimiza el reto del poder agromediático, desconoce la cronología del conflicto con Clarín, atribuye a Kirchner la ley de comunicación audiovisual con menosprecio machista por CFK y subestima la calidad del debate que la precedió y la coalición que la sustenta.

Néstor y Cristina en 1983, durante un acto de campaña en el que se reclamó juicio y castigo por los crímenes de la dictadura militar. Beatriz Sarlo desconoce esos hechos y sostiene que ese fue un discurso adoptado en 2003 para legitimar a un gobierno débil.

LOS CHISTES DE BEATRIZ SARLO
Con estas fotos y las palabras del epígrafe, comienza Horacio Verbitsky su nota sobre el libro de Beatriz SarloKirchner 2003-2001. La audacia y el cálculo. Donde el prestigioso periodista, como nos tiene acostumbrados, refuta con documentación en mano, las inexactitudes y dislates empíricos de las afirmaciones de Beatriz Sarlo, en su libro, y en el programa 678 que la convocó. 

Pero en cuanto al "machismo" de Sarlo, todavía no se ha escrito lo suficiente. Es bueno que Verbistky lo señale. En un artículo de la Nación, que no he podido encontrar todavía en la net, Sarlo se mofa de la falta de sentido del humor de Cristina Kirchner, para comentar inmediatamente que esa falta de sentido del humor es típicamente femenino. Por lo cual, si una mujer no lo cultivó desde sus más tierna infancia, es imposible que a los 58 años como Cristina pueda aprenderlo (al momento del artículo Cristina no tenía 55 años).

En el libro que nos convoca, casi no habla de Cristina. Inesperadamente califica la figura de Néstor Kirchner como la de uno de los mejores políticos que dio Argentina. Y si uno tacha las disgresiones gorilas, que son un mero guiño a sus lectores de La Nación, el breve capítulo sobre Kirchner es un homenaje a un "animal político", como también lo califica, que supo que en política nos se puede "gestionar" o "administrar" sin ser un político, como lo fue cabal el finado presidente, según la propia autora. Tanto valor le da a esta afirmación, que por contraste describe el desastre de gestión de Macri, (a quien critica junto a De Narváez, Michetti, y los politicos que vienen de Celebrity Land, como Reutemann, Palito Ortega y Scioli). Macri de política lo ignora todo, como una doña Rosa, y se presentó como el "administrador" que le faltaba a la política argentina. Los desatinos y la destrucción a que llevó a la ciudad de Buenos Aires están a la vista. 

Volviendo a Cristina, Sarlo critica el vestuario de colores chillones que la actual presidenta usó, hasta la muerte de su marido, y lo contrasta con la dignidad del vestuario de la británica  Tatcher, la alemana Merkel y la chilena Bachelet. De toda la administración de Cristina, no dice nada de nada, sólo afirma que "dicen que fue una buena legisladora"...una afirmación del tono de esta otra que dijo cuando le preguntaron si Cristina era para ella una persona formada intelectualmente, "y... habrá leído algún manual".

Sarlo tal vez proyecte en Cristina sus falencias: la chistes malos de Beatriz Sarlo son proverbiales. Como cuando comentó que con Ema Zunnz, Borges, puso toda la carne a la parrilla, psicoanálisis (¡sic!), lucha de clases, el mundo de la fábrica y del obrero; y agregó: ¿lo habrá escrito fumando un porrito? Jajaja. (esta es otra de las características de los chistes de Sarlo, inmediatamente se los festeja ella misma). Otra vez hablando de una novela de Héctor Tizón, llegó a la clase y dijo, "esta semana estuve culta; me leí toda la Odisea" para entender a Tizón. Jajaja. En aquella época nos recomendaba leer la crítica literaria de Clarín, y no de La Nación, el diario con olor a bosta. 

En un reportaje que le hicieron en TV, hace mucho, Cristina Mucci la apuró diciéndole, si te lo pasás hablando de política, por qué no estudiaste ciencias políticas en lugar de letras. La respuesta fue que ella en realidad comenzó Filosofía, pero evidentemente le resultaba tan difícil que la bochaban en todas las materias y allí decidió pasarse a Letras, porque Ciencias Políticas no existía en su época. Pero nunca fui una alumna con presencia en la facultad, comentó Sarlo, yo iba de vez en cuando. Inmediatamente Cristina Mucci le preguntó cómo era la composición de su familia. "Mi padre era culto, era judicial, pero mi madre en cambio era una simple ama de casa plebeya". Qué querés decir con judicial, la inquirió Mucci, ¿era juez tu papá, era abogado? No, era "empleado del poder Judicial" y gran lector (chiste mayúsculo que Sarlo ni se dio cuenta que producía una sonrisa en la entrevistadora). Entonces Mucci le preguntó y cómo te bancaste la carrera de Letras, ¿trabajabas? Si, como sabía inglés, y en la facultad estudiaba Latín, que para la época era materia obligatoria en todos los colegios, me dediqué a dictar latín en inglés en colegios bilingües. "Allí encontré un nicho" (dijo haciendo el gesto de penetrar con la mano) Jajaja, se festejó ante una impávida Cristina Mucci, abogada, que dirige el programa sobre libros Los Siete Locos, hace aproximadamente treinta años. 

No es pavada deconstruir a Sarlo, de verdad se ha transformado en la intelectual del establishment y da letra a todo el gorilismo argentino, lo cual no es poco. Una "intelectual" entre comillas, porque nunca fue deslumbrante ni en la cátedra ni en sus libros, que escribe como ristra de chorizos, pero con la consistencia de una incesante paráfrasis de otros textos críticos (literarios o de sociología a lo Merton) que no cita, a veces ni siquiera al final, como bibliografía consultada. 

Y no es pavada deconstruir a Sarlo, no por ella, pobre mujer, sino porque la construcción de este proceso político que ha realizado las transformaciones que el progresismo enunció y nunca llevó a cabo, convengamos que es muy endeble. 

Ponerse en intelectuales para aplaudirla porque 678 ya es un formato vetusto (como lo afirman muchos blogeros incluso kirchneristas) es jugar con fuego. 678 apareció como un programa para deconstruir la mentiras de los grupos hegemónicos en la "guerra gaucha" y tuvo un logro muy grande en ese propósito. La convocatoria en Facebook, que llenó la Plaza de Mayo de admiradores del programa, es un hecho que debe ser destacado. Por lo demás, cualquiera de los integrantes del staff de 678, podrían estar viviendo perfectamente bien de su profesión sin arriesgarse en lo más mínimo exponiéndose en un programa oficialista. Pero lo hacen de buena fe, con un sentido de militancia epocal. Con el enorme esfuerzo de sostener un proceso que sabemos frágil. Cuando ese proceso se consolide, 678 habrá cumplido su cometido y desaparecerá. Por ahora es una tarea militante imprescindible, frente a un movimiento transformador, que tiene mucha fuerza popular, pero poca fuerza en las corporaciones que son la economía real. Los triunfos han sido por "prepotencia de trabajo" para usar la famosa frase de Arlt, o por "la voluntad" de no dejar en la puerta de la casa de gobierno sus convicciones (para usar el título de la saga de Eduardo Anguita sobre los '70 titulada así, La voluntad  y la frase de Néstor Kirchner en discurso que dió al asumir como Presidente de la Nación Argentina).

Mientras tanto, la derecha vernácula, que quiere decir rentistas de la tierra o de las industrias no competitivas, que odian todo olor a pueblo, está al acecho. Todo el movimiento reformador se sostiene débilmente alrededor de la figura de Cristina, viuda y si no sola, rodeada de un grupo de técnicos senior, como Debora Giorgi, Tomada, Alicia Kirchner, Nilda Garré, Amado Boudu, Mercedes Marcó del Pont, y otro grupo más íntimo de gran perfil, pero no exactamente capaces de reemplazar a Cristina, fallecido Néstor, como aglutinantes de este proyecto que salvo los negadores de La Nación, todos visualizamos como transformador de una Argentina que estuvo anquilosada durante demasiado tiempo. 

Mientras tanto la derecha-derechosa argentina (ojalá hubiera una derecha-liberal) tiene más poder que el gobierno: son los capitanes de la soja,  son los oligopolios de la comercialización exterior, los oligopolios de la alimentación, los monopolios del acero y del petróleo y de las comunicaciones. Ellos están agazapados para ver el momento justo para  poner a un Moyano, a un Scioli o a un De Narváez  en reemplazo de Cristina; para desbaratar todo lo construido y volver a fojas cero: desindustrialización, nulo sentido social, colonialismo obsceno.  


1 comentario:

  1. "ignora el compromiso de Kirchner con los derechos humanos previo a su presidencia" dice el autor de este blog; el que parece obviar y olvidar decir que Kirchner nunca firmó un habeas corpus mientras ejerció como abogado en Río Gallegos o en toda la provincia de Santa Cruz, durante la dictadura. Sólo se dedicó a otros menesteres, como quedarse con las propiedades de otros (algo que también hizo en su futuro. La historia, inicio y fin de todo -la verdad y la mentira- se encargará en el futuro de desmenuzar estas cuestiones.

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