lunes, 4 de enero de 2010

LA CIENCIA ES UN BIEN PÚBLICO, LE PERTENECE A CUALQUIERA




INTERNET es un ejemplo de cómo el financiamiento  del estado norteamericano al ejército en interacción con numerosas universidades, sin obligaciones de tiempo ni de resultados, -en síntesis de un modo totalmente antiliberal-,  logró crear esta formidable forma
de comunicación que cambió la civilización mundial.

El contraejemplo es el SIDA, que hegemonizado por laboratorios privados se ha quedado más de 25 años investigando sobre antirretrovirales, cada vez más caros, que no curan, mientras se ha dejado definitivamente de lado la investigación sobre vacunas u otras líneas de investigación en pos de la cura. Es patético que las únicas investigaciones para vacunas, hoy abandonadas, han sido financiadas exclusivamente por gobiernos. Claramente, porque si hubiera vacunas, se acabaría el negocio de los antirretrovirales. 

“La ciencia es un bien público, como la luz del sol, le pertenece a cualquiera”, nos dice Feenberg. “La idea de que puede ser propiedad privada es algo que funciona en un sistema neoliberal. Pero creo que éste es un mal camino, porque el financiamiento para la investigación científica debe provenir del gobierno y los científicos no deben estar involucrados en actividades comerciales acerca de sus propios descubrimientos. Los empresarios tienen que hacer sus negocios, ellos no tienen que ser responsables por la verdad como lo deben ser las universidades. Creo que las universidades deben ser financiadas con impuestos que deben pagar las empresas y no forzadas a depender de la ayuda de los negocios”.

“No es bueno que los investigadores vean a la investigación científica como una actividad comercial, porque el hecho de que el conocimiento sea abierto y de que las verdades se comparten son virtudes que no se pueden asociar con hacer dinero”.

Nos parecería un disparate  y un escándalo pensar que el conocimiento matemático o el de la física fuera patentado y no fuera un “bien común”. Sin embargo no escandaliza que los programas de Internet sean propiedad privada y las patentes de los medicamentos también.

En el sistema “privatista” de la ciencia actual,  las intervenciones públicas son consecuencia del hecho de que las tecnologías se volvieron tan poderosas y tan invasivas, que pueden llegar a tener muy malos efectos y recién allí la opinión pública reclama la intervención del estado, el ejemplo emblemático es la polución y los efectos secundarios de los medicamentos, agroquímicos, pesticidas, etc., efectos estos que los laboratorios niegan hasta que las protestas públicas comienzan a hacer efecto sobre las intervenciones gubernamentales. “Por ello la DEMOCRACIA es un componente esencial de la sociedad tecnológica, porque permite que la gente llame la atención a las autoridades sobre los problemas que les preocupan: contaminación, cáncer, sida…y todos los que puedan venir”