domingo, 3 de enero de 2010

“El crecimiento económico de 2010 va a sorprender”

Domingo, 3 de enero de 2010
La ministra de Industria anticipa las claves del sector productivo para el año

En este reportaje con Página/12, Débora Giorgi sostiene que la actividad económica dejó atrás la crisis en la última parte de 2009 y que empieza un año de fuerte recuperación. Destaca el record en proyectos de inversión.

Por Roberto Navarro
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“La última presentación de proyectos para obtener los beneficios de la ley de inversiones fue record”, valoró Débora Giorgi.
La semana pasada, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció junto con la ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi, el resultado del llamado a licitación de la Ley de Promoción de Inversiones (LPI). La idea fue demostrar que las empresas ya comenzaron a invertir para 2010, una forma de desmentir la opinión de muchos analistas, que aseguran que en el país “no hay clima de inversión”. En entrevista exclusiva con Página/12, Giorgi desestimó esas opiniones y aseguró que “el crecimiento económico y de empleo del año próximo va a sorprender”. Adelantó que para integrar más a las pymes al régimen de inversiones se trabajará en su difusión y se realizarán llamados bimestrales. También indicó que se modificará la Ley de Incentivos para las autopartistas, que están registrando un fuerte déficit comercial con Brasil, y se creará un régimen de impulso a la industria farmacéutica.
–Pasó lo peor del vendaval de la crisis internacional. ¿Cuál es la evaluación de daños en la industria?
–Lo peor de la crisis quedo atrás y la hemos transitado en forma privilegiada. Históricamente, las recurrentes crisis financieras internacionales, aunque de menor envergadura, generaron efectos devastadores en la producción y el empleo. Esto no es casualidad, obedece, por un lado, a los efectos positivos de las políticas que se vienen tomando desde 2003, que consolidaron la estabilidad macroeconómica, impulsaron el desendeudamiento, privilegiaron la producción nacional y el empleo, en detrimento de la especulación. La crisis nos encontró por primera vez en varias décadas con un aparato productivo que reflejaba los efectos positivos de seis años de crecimiento a tasas comparables a China, un sistema financiero sólido, una abultada posición de reservas y cuentas fiscales superavitarias. El Gobierno enfrentó la crisis privilegiando la preservación del empleo como eje de todas las políticas. Fue fundamental para que hoy ya estemos viviendo una importante recuperación de la actividad en todos los sectores de la economía. Los indicadores presagian un fuerte crecimiento para este año: nos vamos a sorprender positivamente del vigor de la tasa anual de crecimiento económico y del empleo.
–Hay sectores que se quejan de haber sentido muy fuerte la crisis.
–En nuestro país no se produjo un deterioro del aparato productivo ni del acervo del capital humano, pero sí se registraron fuertes caídas en el nivel de producción de varios sectores productivos respecto de un año como el 2008, que había sido record en casi todos los indicadores económicos. Esto se produjo mayormente durante los primeros meses de 2009. Los sectores más afectados fueron el automotor y el siderúrgico, con caídas de más del 40 por ciento en el primer trimestre del año. También el sector de electrodomésticos, como lavarropas o secarropas, cocinas, la maquinaria agrícola y el sector textil, que registraron caídas de más del 20 por ciento hacia finales de 2008 y principios de 2009. Sin embargo, desde octubre, el sector automotor supera en más del 10 por ciento los niveles promedio de producción de 2008, y los electrodomésticos, lavarropas, heladeras y cocinas, muestran crecimientos interanuales desde el segundo semestre del año y terminarán 2009 con producción record.
–¿Eso se traslada al resto de la economía?
–Industrias como la siderurgia, el sector textil o la metalmecánica han registrado fuertes recuperaciones desde finales de 2009. En el caso de la siderurgia, ya se superó en un 60 por ciento el nivel de producción del primer bimestre de 2009 y muestra crecimientos interanuales de más del 5 por ciento. La industria textil desde septiembre es uno de los sectores más dinámicos –luego del automotor–, con crecimientos interanuales de entre 5 y 10 por ciento, y junto a la metalmecánica ya superan en más del 40 por ciento los niveles de los primeros meses de 2009.
–La Ley de Promoción de Inversiones es uno de los planes más importantes del ministerio en cuanto a inversión privada. ¿Son claros los beneficios como para invertir tanto dinero?
–En este llamado logramos resultados record que superaron todas las expectativas. La ley establece la capacidad de otorgar beneficios fiscales a quienes inviertan en nuevos proyectos o ampliaciones por 3600 millones de pesos hasta fines del 2010. Los beneficios son la amortización acelerada o la devolución anticipada del IVA de las inversiones a realizar. En este llamado, con un cupo de 800 millones de pesos de beneficios fiscales, se presentaron 94 proyectos que implicarían, si fueran todos aprobados, 50 mil millones de pesos en ventas, 30 mil millones en exportaciones, 10.100 millones de pesos en inversiones comprometidas y 12 mil puestos de trabajo. Estos valores superan ampliamente los resultados más exitosos de las 6 licitaciones hechas entre 2004 y 2008. Algo más de la mitad de la inversión presentada, es decir 6200 millones de pesos, son proyectos nuevos a iniciarse en 2010, y fueron decididos en el último trimestre del año pasado, es decir, apenas salidos de la crisis.
–¿Por qué en la convocatoria faltó plata para las grandes empresas y las pymes pidieron menos de lo que había disponible?
–Analizando los resultados de esta primera presentación de proyectos surge que el cupo para grandes empresas ha quedado sobredemandado: se presentaron iniciativas por 800 millones de pesos y hay cupo de beneficio fiscal por 500 millones. Es decir, deberemos elegir a aquellos de mayor puntuación en la grilla donde la generación de empleo, la exportación, la integración local y el cuidado ambiental, entre otros, tienen una ponderación relevante. El próximo llamado para empresas grandes será en mayo para poder dar oportunidad a todos los proyectos. Por otro lado, el cupo fiscal asignado para pymes fue 300 millones de pesos y se recepcionaron proyectos por 100 millones. Esto nos impone hacer un esfuerzo mayor juntamente con los gobernadores, los intendentes, las agencias de desarrollo regional, las cámaras empresarias, para poder difundir y demostrar las bondades de estos beneficios impositivos para las pymes. Y hemos decidido hacer cada dos meses convocatorias especiales para esas empresas.
–¿El ministerio tiene los recursos humanos y técnicos para comprobar que las empresas beneficiadas cumplan con los compromisos asumidos?
–Como consecuencia de la LPI, el ministerio ha formado la Unidad de Evaluación (UDE), con profesionales de primer nivel que se abocarán exclusivamente a la evaluación de las propuestas, con especializaciones por sector y tipo de empresa. Es decir, hay en equipo técnico para el análisis de proyectos.
–Una política industrial supone, entre otras cosas, apoyar con especial énfasis a los sectores que más pueden entregar a la sociedad en términos de valor agregado, exportaciones, empleo y otras y mantenerlo en el tiempo. ¿No está faltando una política de ese tipo con planes a largo plazo?
–El mundo de la post crisis nos ofrece enormes posibilidades. Los términos de intercambio nos favorecen, el excelente trabajo realizado en los últimos años en materia de política industrial y recomposición del tejido productivo están a la vista. El objetivo es una industria de bienes y servicios de alta integración local con fuerte sesgo a la incorporación de tecnología y conocimiento con factor de diferenciación y excelencia que asegure el acceso a los mercados externos, que demanda cada vez más trabajadores y con mejores salarios por el mismo valor que genere. En este contexto todos los sectores serán alentados a la innovación productiva, a la agregación de valor e incorporación del conocimiento. Es más, el desarrollo de cadenas de valor verticales y transversales es el eje del diseño de políticas de nuestro ministerio. Me refiero a que una industria alimentaria de productos de góndola a nivel internacional requiere una industria de bienes de capital que satisfaga las demandas de toda la cadena productiva del sector, y al mismo tiempo es necesario un desarrollo adecuado y permanente de la biotecnología orientada a los productos de la alimentación. En el caso de la industria automotriz, requiere una cadena autopartista local que produzca motores, cajas y ejes, y al mismo tiempo integre autopartes electrónicas que deberían tener software local que ya es reconocido mundialmente. O la cadena del cuero y calzado y marroquinería, que no podrá abastecer el mercado local y seguir ganando participación internacional sin el desarrollo de diseño de modelos e industrial, y el desarrollo nacional de maquinaria de última generación. Los ejemplos son infinitos.
–Hay polémica sobre el avance que puede tener la industria automotriz en 2010. ¿Cuáles son sus expectativas?
–Las expectativas son muy buenas. La producción para 2010 se estima en alrededor de 700.000 unidades, superando en un 17 por ciento los máximos de 2008, y el 2009 finalizamos con una producción de 530.000, cuando en enero del año pasado se estimaba que no iba a superar los 300.000 vehículos. Sin embargo, nuestro objetivo es lograr un mayor desarrollo del autopartismo local, buscando la integración local competitiva. En ese sentido, ya estamos trabajando hace tres meses para que con fondos de la Anses se articulen préstamos para que la compra de herramientas y el capital de trabajo permitan a la cadena aumentar su integración en forma competitiva. Por otro lado, ya hicimos la primera ronda de análisis de propuestas de terminales y autopartistas para la modificación de la ley de incentivos a la integración de autopartes. Esperamos tener un proyecto modificatorio de la ley para fines de marzo. Por último, estamos también con la totalidad de la cadena y los trabajadores analizando la situación del sector de forja y fundición a fin de contener una propuesta que permita asignar los créditos y requerir las inversiones necesarias.
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