martes, 8 de septiembre de 2009

“Kirchner despertó al antiperonismo”

EDUARDO JOZAMI

Eduardo Jozami
03-09-2009 / En su último libro, el ex fundador del Frepaso traza una continuidad entre el kirchnerismo y Perón. El fracaso de la transversalidad, la pelea por el PJ y el rol de la izquierda.
Por Franco Mizrahi La heterogeneidad y la relación con la izquierda. Dos dilemas del peronismo que, según el ojo de Eduardo Jozami, el proyecto K intentó –y todavía intenta– sortear. Con una audaz teoría, expuesta en su último libro Dilemas del peronismo. Ideología, historia política y kirchnerismo, el escritor, ex fundador del Frepaso y miembro de Carta Abierta traza continuidades entre ambas experiencias históricas –la que lideró Juan Domingo Perón y la encabezada por Néstor Kirchner– y detalla con minuciosidad los avatares que uno y otro tuvieron que enfrentar. “El kirchnerismo todavía no pudo superar todos los escollos –advierte Jozami–. Ellos nacen, principalmente, de la heterogeneidad del peronismo: una identidad política que perdura, que mantiene una presencia electoral fortísima. Es difícil encontrar argumentos para negarle a alguien la condición peronista. El kirchnerismo intentó resolver la cuestión con una propuesta superadora. Pero la transversalidad no tuvo éxito.” –¿Por qué? –Por diversos motivos. Aunque hay responsabilidades compartidas. Algunos dirigentes mostraron poca disposición para saltar el cerco e incorporarse al nuevo proyecto. Y el Gobierno, que en muchos temas mostró una voluntad política fuerte, aquí se desengañó muy rápido: percibió dificultades y volvió al PJ. Entiendo que no quiso renunciar a pelear un espacio grande en el justicialismo porque eso haría poco viable el proyecto de gobierno pero el 28 de junio marcó los límites de esa estrategia. Es decir, yo digo que no se puede sin el justicialismo pero tampoco con el PJ como instrumento excluyente. –¿Qué elementos peronistas absorbió el proyecto K y cuáles resignó? –El proyecto tomó mucho del primer peronismo. En primer lugar, Kirchner se parece a Perón en su personalidad política y hasta en algunas cuestiones de construcción que no me convencen. La verdad que el estilo de gestión de Perón siempre fue muy personal y muy poco dispuesto a espacios que funcionaran con sus propias dinámicas. Además, la preocupación por la economía en función del mercado interno, del salario y del empleo es una máxima del peronismo. Al igual que la búsqueda de independencia en materia de política externa. Sin embargo, el kirchnerismo también se hizo cargo de elementos de la cultura institucional democrática que no están vinculados con el peronismo histórico y sí con el país de los años de restitución democrática. Es decir, intentó ser una síntesis de esas dos cuestiones a través de la transversalidad primero, la Concertación después y la renovación que está queriendo encarar ahora. –En su libro resalta el renacimiento de un antiperonismo que se creía superado. ¿Cómo explica esta cuestión? –Diría primero que la renovación que se dio durante el menemismo parecía haber disipado cuestionamientos tradicionales al peronismo, que había perdido su carácter movimientista. Sin embargo, volvió a aparecer un gobierno peronista que retomó los aspectos más transformadores de su propia tradición –la preocupación por la justicia social y el mercado interno, el enfrentamiento con los factores de poder– y entonces resurgió el viejo discurso antiperonista. Eso demuestra que el peronismo genera preocupación cuando se asocia con lo que tiene de transformador o, en última instancia, con la presencia popular. Hoy se están discutiendo las retenciones, la ley de medios, la política de repudio o acercamiento a Hugo Chávez. Evidentemente, Kirchner despertó al antiperonismo que parecía dormido. –¿Vislumbra alguna fuerza con proyección nacional a la izquierda del kirchnerismo? –No y tampoco creo que haya posibilidades de que exista una fuerza con apoyo popular que se ubique a la izquierda del kirchnerismo. Los límites que la izquierda tuvo desde el 2003 en adelante surgieron, justamente, por no haber reconocido que el kirchnerismo empezaba a ocupar ese espacio de transformación en la Argentina. Muchos dirigentes de esos espacios sintieron que Kirchner les quitaba un lugar. Esos sectores de centroizquierda deberían apoyar, por caso, la nueva ley de radiodifusión. –Sin embargo, en la última elección parlamentaria hubo fisuras en ese espacio: algunos apoyaron al proyecto K, otros no. ¿Esta división entre izquierda y peronismo también es una continuidad histórica? –La decisión que adoptó la izquierda en 1945 fue un error que condicionó su desarrollo en la Argentina, con consecuencias muy negativas. Según mi criterio, existen dos elementos que lo explican. El primero es la tendencia a mirar la política argentina con los ojos de la Segunda Guerra Mundial e ignorar el proceso social que se estaba gestando. El segundo es la incapacidad de la izquierda para reconocerles a otros la posibilidad de llevar adelante un proyecto popular. Este segundo elemento, junto con un fuerte componente antiperonista, todavía está vigente.