jueves, 24 de septiembre de 2009

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BUENOS AIRES ECONÓMICO
Geithner le reclamó ayer al Congreso que apruebe la reforma del sistema financieroEL SECRETARIO DEL TESORO INSISTIÓ SOBRE LA NECESIDAD DE CAMBIO
24-09-2009 / El secretario del Tesoro de los EE.UU., Timothy Geithner, urgió ayer al Congreso a que apruebe la reforma del sistema financiero propuesta por la administración Obama, que un año después del colapso de Lehman Brothers no logró cambios en el marco regulador.
El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ayer en el Capitolio
Geithner dijo ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara baja que el gobierno estadounidense no permitirá que sus mayores bancos operen sin una supervisión más efectiva. La comparecencia se produce en vísperas de la cumbre presidencial del G-20, que tendrá lugar hoy y mañana en Pittsburgh. A ella los Estados Unidos llegarán con un compromiso de reforma, pero sin resultados concretos, lo que preocupa a sus socios europeos, según comentó una fuente gubernamental del Viejo Continente que pidió no ser identificada. “Las fallas en nuestro sistema financiero y nuestro marco regulador que permitieron que ocurriera esta crisis, y en gran medida contribuyeron a causarla, continúan igual”, reconoció Geithner en su comparecencia. Con un sistema financiero aún muy maltrecho y que opera con la lubricación de billones de dólares públicos, existe el temor de que un nuevo revés, sin una estructura normativa actualizada, haga volver el caos. No obstante, hasta ahora el debate sobre la reforma sanitaria dominaba la agenda del Congreso y del presidente Barack Obama, que habían dejado a un lado el tema bancario. El presidente del Comité de Servicios Financieros, el demócrata Barney Frank, quiso subsanarlo, al prometer ayer convocar audiencias sobre la propuesta legislativa para la próxima semana. Ante los legisladores, Geithner enfatizó dos metas principales: crear una agencia de protección al consumidor y obligar a mantener más reservas a las entidades financieras “demasiado grandes para quebrar”, como se les bautizó, es decir, cuyo hundimiento arrastraría al abismo al sistema financiero. La administración optó por una reforma financiera más modesta que lo anticipado, al mantener el sistema fragmentado de agencias reguladoras, aunque la FED tendría más poderes. La gran novedad sería el establecimiento de la agencia de protección al consumidor, para poner coto a la tentación de la banca de dar hipotecas a quien no se las puede permitir y luego venderlas a un tercero.