viernes, 18 de septiembre de 2009

Etica y economía

cash

Domingo, 13 de septiembre de 2009

PROGRAMA DE FORMACION DE JOVENES ECONOMISTAS

“Cien jóvenes por la ética para el desarrollo” es un programa impulsado en la Facultad de Ciencias Económicas con apoyo del PNUD para América latina. Se abrió la segunda edición en la UBA y una primera en la Universidad Nacional de Rosario.

Por Natalia Aruguete

“Cien jóvenes por la ética para el desarrollo” es un programa para enseñar en las universidades públicas del país “las ideas más avanzadas del planeta”, señaló Bernardo Kliksberg, padre de la criatura, en diálogo con Cash. Se seleccionó a 100 graduados de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA que tuvieran los mejores promedios, contaran con una trayectoria de servicio a la comunidad y mostraran disposición a trabajar como docentes. Ellos participaron de un curso intensivo de ocho meses, creado formalmente en el marco de la Facultad de Ciencias Económicas, con el apoyo del decano Alberto Barbieri. Hace pocos días se abrió la segunda edición en la UBA y una primera en la Universidad Nacional de Rosario. El objetivo es formar nuevas generaciones de economistas que sean multiplicadores de un pensamiento que articule la ética y la economía.

¿Cuál es el objetivo de impulsar un programa de estas características?

–La idea del programa es enseñar en las universidades públicas de Argentina, y probablemente de América latina, las ideas más avanzadas surgidas en el marco del derrumbe del sistema económico mundial. Muchas de estas ideas, nuevas y refrescantes, fueron impulsadas por premios Nobel de Economía. En América latina hace tiempo que venimos peleando por insertarlas. Intentamos introducirlas frontalmente en la formación de las nuevas generaciones de economistas, administradores, contadores, agentes profesionales del desarrollo. Nuestro esfuerzo es crear –desde abajo– capacidad docente en la universidad para introducir estas ideas. Seleccionamos a 100 jóvenes de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA que participaron de un curso de ocho meses.

¿A qué ideas se refiere?

–”Etica para el desarrollo” supone articular ética y economía, para entender desde los vacíos éticos que produjeron la caída de Wall Street hasta cómo se han construido, desde una buena articulación, las mejores experiencias de desarrollo que tiene el género humano. El “capital social” alude a los factores invisibles de la economía pero que tienen gran peso real. La “responsabilidad de las organizaciones” (privadas y públicas). La “gerencia social” enseña técnicas e instrumentos de lucha contra la pobreza con el esfuerzo de todos los sectores sociales. La “gestión de valores” al interior de las organizaciones. Uno de los más destacados expertos argentinos en esta materia, el asesor de Petrobras de Brasil Bernardo Blejman, es profesor del programa.

¿De qué consta el programa?

–Cuenta con un equipo de 28 profesores, argentinos muy importantes en el pensamiento y la sociedad civil, con posibilidades de ser transmisores de estas ideas. Los 100 jóvenes recibieron elementos nuevos, de modo socrático, durante seis meses. A partir de lo que habían recibido, durante los últimos dos meses, formaron equipos y produjeron ideas para la Argentina. Tomaron una agenda de 16 problemas relevantes para el país e hicieron aportes a partir de esta formación en ética para el desarrollo.

¿Por qué el programa comenzó por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA?

–Es la facultad con más alumnos del país y, en el campo de las ciencias económicas, de América latina, con 60 mil alumnos. Tiene 95 años de existencia y la mayor planta de profesores. Si se logra impactar en esa facultad, el liderazgo natural en otras áreas permitirá una multiplicación importante. Además, gran parte de los economistas más significativos del país han salido de allí.

¿Cómo se financió el programa?

–El programa es de la UBA con apoyo del PNUD para América latina y el Caribe, del que soy el asesor principal, y del gobierno de España, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. La directora del PNUD para América latina, Rebeca Grynspan, habló en la apertura y cierre del programa y subrayó su importancia. Por otra parte, hemos insertado a una cantidad de organizaciones públicas y empresariales y las principales organizaciones de la sociedad civil del país para acercar apoyos. Estas instituciones generaron becas de investigación para que los jóvenes, una vez graduados, pudieran desarrollar tareas docentes en el marco de una beca de investigación.

¿Qué cree usted que se ha derivado de esta primera edición del programa?

–En términos académicos, los resultados fueron muy satisfactorios: 95 de los 100 jóvenes cumplieron con los requisitos, que eran muy exigentes. Un porcentaje altísimo está dictando clases en las aulas y el resto se está integrando. Los jóvenes generaron una cantidad de cosas no previstas, como que haya un grupo de acompañamiento de nuevas ediciones del programa y de extensión a la comunidad de todo lo recibido. Todos han sido nombrados jefes de trabajos prácticos de una materia nueva de enseñanza que se llama “Etica para el desarrollo”. Con esto, Argentina y América latina se ponen en primera fila mundial de la gran necesidad que tienen hoy universidades de punta del mundo: integrar ética a los estudios gerenciales y económicos. Eso llevó a la apertura del segundo programa, porque necesitamos más de 100.

¿Qué proyecciones tienen con la apertura de la segunda edición del programa en la UBA y la primera edición en la Universidad de Rosario?

–En este momento tenemos 360 jóvenes de los más capaces de la Argentina y una de las mejores formaciones que puede dar el país en dos de sus mayores universidades. Están colocados en una oportunidad institucional de enseñar a miles de jóvenes más después de haber compartido sus conocimientos con varios miles de estudiantes en el marco de las ciencias formales. Además, el programa despertó interés internacional, como las Naciones Unidas, España y el Perú, que lo ha solicitado formalmente. Es una apuesta combinada. No se trata de voluntarismo, sino de una carrera docente impulsando las ideas más avanzadas del planeta en la mayor universidad pública, con designación formal y una remuneración pequeña (500 pesos), pero que demuestra el valor que se le ha dado. Queremos mostrar que en la Argentina la concertación se puede lograr si los proyectos son realmente de interés colectivo.

Kliksberg: “La concertación se logra si los proyectos son de interés colectivo”.
Imagen: Pablo Piovano

Claves

PROYECTO DOCENCIA “La idea del programa es enseñar en las universidades públicas de Argentina, y probablemente de América latina, las ideas más avanzadas surgidas en el marco del derrumbe del sistema económico mundial.” “El ‘capital social’ alude a los factores invisibles de la economía pero que tienen gran peso real.” “La ‘gerencia social’ enseña técnicas e instrumentos de lucha contra la pobreza con el esfuerzo de todos los sectores sociales.” “Argentina y América latina se ponen en primera fila mundial de la gran necesidad que tienen hoy universidades de punta del mundo: integrar ética a los estudios gerenciales y económicos.”