martes, 1 de septiembre de 2009

El futuro de Unasur

POR ALFREdO ERIC CALCAGNO

30-08-2009 / Esta semana, la Unión de Naciones del Sur atravesó una dura prueba de fuego.
  Alfredo Eric Calcagno

La consolidación de Unasur es una tarea de gran trascendencia. Sus primeras acciones muestran sus enormes posibilidades. En América Latina existen varios organismos multilaterales dedicados a la discusión de problemas; pero carecíamos hasta ahora de una institución exclusivamente regional, que adopte y ejecute decisiones, sobre todo en el ámbito político. Por eso, ahora que varios países están recuperando y ejerciendo su soberanía, el fortalecimiento de Sudamérica es una tarea básica. Dadas las circunstancias, es la forma más eficaz de generar poder: mejor que profundizar en la problemática es instrumentar la solucionática... Para ello deberán cumplirse varias acciones políticas y económicas. Algunas de ellas son las siguientes. En primer lugar, es necesario que Unasur termine de institucionalizarse y funcione con continuidad. Así tendrá la posibilidad de actuar como bloque geopolítico frente a otras regiones, de emprender obras de importancia regional y de actuar para resolver problemas políticos relacionados con el funcionamiento  democrático. Deberán construirse mecanismos vinculantes, que comprometan la acción de los países. Estas acciones no dañarán las soberanías nacionales porque se trata de relaciones entre iguales, no entre una potencia hegemónica con países subordinados. En segundo término, es imprescindible lograr una mayor inclusión social. La Sudamérica dual, de pobres y ricos, es insostenible desde el punto de vista ético, político y económico. Un tercer requisito es la expansión de la industria. Con el mercado subregional extendido, existe la posibilidad de lanzarse a varios tipos de industrialización: de alta tecnología, pesada, sustitutiva de importaciones y empleadora de mano de obra. Sólo la industria puede llevar a los países a altos grados de desarrollo. La cuarta ampliación es la de las políticas comunes. Existe un extenso campo de acción, en todos los ámbitos. No sólo incluye el plano comercial, sino también los posibles acuerdos sobre infraestructura, industria, comunicaciones, tecnología, cultura, educación.  La quinta acción común debe ser la coordinación de la defensa sudamericana. Con anterioridad, el Plan Colombia, la guerra contra el terrorismo y la cuestión de la Amazonia, ponían de manifiesto la necesidad de preservar la independencia nacional de los países. Más recientemente, Unasur solucionó el conflicto planteado por un posible golpe de Estado y la eventual secesión en Bolivia. Advirtió entonces que “sus respectivos gobiernos rechazan enérgicamente y no reconocerán cualquier situación que implique un intento de golpe civil, la ruptura del orden institucional o que comprometan la integridad territorial de la República de Bolivia (Declaración de La Moneda, del 15 de septiembre de 2008)”. Ahora, en la reunión de Bariloche, encaró el problema de las bases militares en Colombia con participación de Estados Unidos. Resolvió que “la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede, con sus medios y recursos vinculados a objetivos propios, amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación suramericana”. Asimismo resolvió que los Ministros de Relaciones Exteriores se reúnan en la primer semana de septiembre para determinar “mecanismos concretos de implementación y garantías aplicables a los acuerdos existentes”.  Para instrumentar la política de defensa, los respectivos Ministros de los 12 países de Unasur formalizaron el 10 de marzo de 2009 en Santiago de Chile la creación del Consejo de Defensa Suramericano (CDS), que coordinará las políticas de defensa. No es una alianza militar clásica, sino una instancia de integración, diálogo y cooperación.  Institucionalización y soberanía. La experiencia de la Unión Europea muestra que la provisión de recursos es fundamental, porque de otro modo el proceso de integración sólo sería una máquina de efectuar recomendaciones sin vigencia.  En el caso de Unasur, los presupuestos nacionales deberían establecer aportes suficientes como para que se cumplan los objetivos fijados en el Plan de Acción. Por su parte, las instituciones financieras multinacionales deberían otorgar o gestionar los préstamos necesarios para costear las obras de infraestructura.   En lo que respecta a la coordinación de las relaciones exteriores, las posiciones regionales tendrán mucha mayor fuerza si se actúa en conjunto. Otra hubiera sido la historia de la deuda externa si se hubieran elaborado políticas alternativas comunes o negociado en bloque; de allí la importancia del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores (art. 8 del Tratado Constitutivo).

Perspectivas. En el inicio de todo proceso histórico se vislumbra una realidad futura. Imaginemos la hipótesis independentista, de aquí a diez años. En lo político, en ese futuro –o antes– Unasur sería uno de los bloques que participarían en la elaboración de las decisiones mundiales y tendría su asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sus Estados nacionales ejercerían una soberanía compartida sobre ciertos emprendimientos regionales (tecnología, infraestructura, transporte, comunicaciones, energía). En lo económico, existiría un mercado común con elevado grado de industrialización obtenido sobre la base del abastecimiento a los mercados internos de los países sudamericanos (lo cual a su vez permitiría un aumento extraordinario de las exportaciones).  En lo social, se eliminaría en su totalidad la indigencia y sólo quedarían bolsones de pobreza (controlables en el corto plazo mediante asistencialismo). En lo tecnológico y cultural, la vinculación y el trabajo en común entre los países haría posible acceder a otro nivel de excelencia. En síntesis, la irrupción en el plano internacional de Sudamérica, a través de Unasur, le otorgaría elevados niveles de bienestar y un poder de negociación ahora inexistente. Sobre todo, restituiría a cada país su independencia en un haz común. Ojalá nuestros países tengan la lucidez política que los lleve a continuar recorriendo este arduo camino.