lunes, 24 de agosto de 2009

LA RENTRÉE, por Ana C

DOMINGO 23 DE AGOSTO DE 2009

La Rentrée

Irse de vacaciones es muy lindo, sobre todo si se va al lugar al que fui yo, pero la vuelta cuando uno escribe en un blog se hace durísima. Como durante las vacaciones no tuve acceso a Internet – desde el año pasado hasta ahora las cosas no parecen haber cambiado demasiado en el mundo de las hipercomunicaciones –, en mi casilla de Gmail había más de 200 comentarios y en mi Google Reader como 950 posts sin leer. Además, en la casilla de correo de verdad, había tres ejemplares de mi revista preferida y otros tres de mi periódico preferido, llenos de notas interesantes, como para contradecir la teoría que dice que en el verano los periodistas no tienen nada que contar porque el mundo se dedica a veranear y entonces ellos se dedican a escribir sobre temas intrascendentales. De todas formas, no parece que en Argentina las cosas hayan cambiado muchísimo. Cristina sigue haciendo y diciendo pavadas, cada vez, y por increíble que parezca, con mayor intensidad. Mientras tanto, los peronistas siguen viendo quién la sucede y una alternativa a ellos sin terminar de conformarse y tampoco con demasiadas posibilidades, a no ser que pase un milagro de aquí al 2011. Otro que parece que abrió la boca, aunque con mejor fortuna, fue Blanchard. De eso me entero vía La Ciencia Maldita y Homoeconomicus. Blanchard es uno de mis economistas preferidos. Su único defecto es haber escrito junto con Fischer el libro de macroeconomía más difícil que me tocó leer nunca, defecto que se le perdona por haber escrito otro de macro para principiantes de lo más lindo y por un montón de cosas más, entre ellas muchos artículos sobre el mercado laboral europeo. Rollo lo critica por francés arrogante con complejo de superioridad hacia los países pobres, y aunque algo de eso debe haber, a mí me da más la impresión que la intención de Blanchard es la de que lo escuchen más en los países desarrollados, donde la opinión del Fondo entra por un oído y sale por otro. Coek, en cambio, lo acusa de "neoliberal" propulsor de recorte en las políticas sociales. Ahí me parece que él saca un poco de contexto a esa frase. En los países avanzados donde la dinámica del envejecimiento poblacional es un poco distinta hace falta tener cuidado con la calidad del gasto social, que es la mayor parte del gasto público. En realidad, el mismo cuidado que hay que tener en los países menos avanzados, con muchos menos recursos y otro tipo de exigencias. El gran terror de los fundamentalistas fiscales por esta época es que los aumentos del gasto público se hagan permanentes y en gasto ineficiente. No es lo mismo gastar en cuidados primarios de la salud para reducir la mortalidad infantil que en alta tecnología para alargar la vida hasta los 150 años, pero el lobby para lo segundo es mucho más poderoso. No sirve para nada jubilar anticipadamente a los desempleados de más de 55 años para solucionar el alto desempleo que va a quedar cuando se recupere el crecimiento si al mismo tiempo no hay un solo país que haya resuelto del todo su problema de sostenibilidad a largo plazo en las Finanzas Públicas. Lo mejor de todo es que Blanchard nos da la razón cuando, hablando del endeudamiento de los países, dice: As large deficits continue debt sustainability comes increasingly into question. And with this comes the risk of higher long-term interest rates, both because of anticipated crowding out of private borrowers by government borrowers and because of a higher risk of default. Bueno ver que leerme su libraco sirvió para algo, aunque recuerde los meses en que lo hice como bastante más duros que este regreso de las vacaciones.