viernes, 7 de agosto de 2009

El Estado-nación-liberal-constitucional que se cristalizó como modelo hacia 1880

"El ideal de la sociedad burguesa-liberal está claramente expresado en estas irónicas palabras de Anatole France: 'La ley, en su igualdad majestuosa, da a cada hombre el derecho de cenar en el Ritz y dormir debajo de un puente'. Sin embargo, en el mundo 'desarrollado' era el dinero o la falta de él, más que la cuna, o las diferencias de estatus o de libertad legal, lo que determinaba la distribución de todos los privilegios, salvo el de la exclusividad social. Por otra parte, la igualdad ante la ley no eliminaba la desigualdad política, pues no contaba sólo la riqueza, sino también el poder de facto. Los ricos y poderosos no eran únicamente más influyentes desde el punto de vista político, sino que podían ejercer una notable presión más allá de lo legal, como muy bien sabían los habitantes de regiones tales como los traspaíses del sur de Italia y de América, por no mencionar a los negros norteamericanos. De cualquier forma, existía una notable diferencia entre aquellas zonas del munod en las que tales desigualdades formaban parte del sistema social y político y aquelllas en las que, al menos, formalmente, eran incompatibles con la teoría oficial. En cierta forma, era algo similar a la diferencia existente entre aquellos países en los que la tortura era todavía una forma legal del proceso judicial (por ejemplo en el imperio chino) y aquellos en los que no existía oficialmente, aunque la policía reconocía tácitamente la distinción entre las clases 'torturables' y las 'no torturables' (en palabras del novelista Graham Green). Hosbawm, Eric, LA ERA DEL IMPERIO, 1875, 1914. Grupo Editorial Planeta/Crítica. Buenos Aires. Mayo de 2006. Pág. 32