domingo, 9 de agosto de 2009

Convicciones volátiles

El Gobierno prevé aprovechar la inesperada ola de confianza en los títulos públicos para colocar deuda, primero en la plaza local y luego en la internacional. Están volviendo a entrar fondos de inversores argentinos y extranjeros.

Por Cristian Carrillo
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La escalada en la cotización de los bonos locales comenzó en julio.

Con poco se conforman para elucubrar el peor de los escenarios futuros y menos todavía para vaticinar situaciones de bonanza. La cristalización del pago de intereses y amortización de los Boden 2012, que ya había sido confirmada en varias oportunidades previamente por el Gobierno, generó en el mercado un vuelco en sus expectativas. Las especulaciones sobre un supuesto default en el que entraría el país luego de las elecciones se corrieron para dar lugar a una “certeza”: los fundamentos económicos son lo suficientemente sólidos como para cumplir con los compromisos financieros en los próximos años. El Gobierno prevé aprovechar esa volatilidad en el humor de los inversores e intentar colocar deuda nueva, primero en la plaza local y luego en la internacional. Para este último objetivo, sin embargo, deben cerrarse algunos asuntos pendientes.

Si alguien hubiese asegurado hace poco menos de dos meses que los dólares del pago del quinto cupón del Boden 2012 iban a quedarse en el país, habría sido blanco de infinitas burlas. De hecho, existió una ola de compras especulativas por parte de grandes empresas que se posicionaron en este tipo de papeles para fugar capitales con el dinero pagado a su vencimiento, lo que motivó una investigación de la Comisión Nacional de Valores sobre una decena de casos. Sin embargo, la perspectiva de los inversores, por demás incierta, cambió de tal modo que destinaron esta semana parte de la liquidez, unos 2251 millones de dólares que abonó el Estado nacional, para recomprar títulos públicos locales.

La escalada de los bonos locales comenzó antes. Los precios y volúmenes negociados iniciaron un raid alcista en julio. El monto operado de títulos alcanzó un total mensual de 6842 millones de pesos, unos 325,8 millones de promedio diario que representó un crecimiento de 15,7 por ciento respecto del mes previo. El título más negociado fue el Boden 2015, nominado en dólares, con 40,7 millones de pesos diarios. También se convirtieron en la mejor inversión con subas de hasta un 46 por ciento, según el último informe de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

La composición de los bonos lleva consigo que un cambio en el precio tenga como contrapartida una variación inversa en su rendimiento. Es por eso que la escalada de los títulos públicos permitió reducir el abanico de tasas al que los inversores están dispuestos a endeudarse. Es el primer paso para que el Gobierno pueda mantener esperanzas de salir al mercado voluntario de deuda a conseguir financiamiento para el año próximo. Actualmente los bonos en dólares con legislación local rinden a partir de 14 por ciento y llegan hasta 22,5. Mientras que los papeles bajo Ley Americana (Nueva York) rondan el 14 por ciento. La jugada del Gobierno es aprovechar la baja de esas tasas de retorno, aunque debería aguardar aún más ya que hoy tendría que endeudarse por encima de estos niveles si pretende un grado razonable de adhesión.

Por el momento, sólo se especula con una colocación de una letra a seis meses o un año en bancos locales, a quienes se les pediría su adhesión. En tanto, el ministro de Economía, Amado Boudou, avanza en un programa de reformas para recuperar la confianza de los inversores. El menú contiene cambios en el Indec y el canje de los bonos postdefault en pesos que ajustan por CER. Con eso, la Secretaría de Finanzas, que conduce Hernán Lorenzino, se aseguraría una mejor llegada a los mercados. Para acceder a las plazas internacionales la carta es más amplia y contempla además un acuerdo con los acreedores del Club de París y con los holdouts, algo sobre lo que Boudou aseguró dirigir su atención en el transcurso del año.

De todos modos, la concreción de esas iniciativas tampoco asegura el visto bueno de los inversores. Tal vez les sobre o les falte algo. Por ahora bastó con que se cumpliera con el pago de los Boden 2012, que no deja de ser el compromiso más importante de este año. Los analistas consultados reconocen la llegada de inversores extranjeros, o de argentinos que tenían sus ahorros en dólares, y advierten que también comienzan a animarse a reinvertir en bonos los fondos comunes de inversión.

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