domingo, 26 de julio de 2009

"Qué bien le haría al Papa un poco de marxismo"

El teólogo brasileño Leonardo Boff, precursor de la Teología de la Liberación, sostuvo que el papa Benedicto XVI debería leer a Karl Marx y opinó que su última encíclica, en la que aborda la crisis mundial, concuerda con los fundamentos del orden económico vigente.

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Según Boff, la visión del Papa es que "el sistema mundial es fundamentalmente correcto, que existen disfunciones, no contradicciones".

"Uno acaba por pensar: qué bien le haría al actual Papa un poco de marxismo", dijo Boff en declaraciones publicadas por la agencia noticiosa italiana ANSA, en relación con la encíclica "Caritas in Veritate".

De acuerdo con la perspectiva de Boff, el marxismo interpreta la realidad "a partir de los oprimidos, pues desenmascara las oposiciones que existen en el sistema actual y denuncia la voracidad de la sociedad de mercado competitiva, consumista, nada cooperativa e injusta".

"La encíclica de Benedicto XVI es una toma de posición de la Iglesia frente a la crisis actual", resumió.

El teólogo brasileño dejó los hábitos religiosos en la década de los 90, luego de haber recibido apercibimientos canónicos de parte del entonces cardenal Joseph Ratzinger, quien en 2005 se convirtió en el papa Benedicto XVI.

Según Boff, "la visión (de la encíclica) es que el sistema mundial es fundamentalmente correcto, que existen disfunciones, no contradicciones; es un diagnóstico semejante al del G-20: rectificaciones, no cambios; reformas, no liberaciones". Para Boff el Papa debería haber adoptado en esta encíclica un discurso más profético y menos magisterial.

"Las crisis que afectan a la humanidad y comportan amenazas severas a todo el sistema de la vida demandaban un texto profético, cargado de urgencia, pero no fue eso lo que recibimos", dijo.

"No está en la naturaleza de este Papa ser profeta; él es un doctor, elabora el discurso oficial del magisterio cuya perspectiva no es desde abajo, sino de encima, de la doctrina ortodoxa, esfuma las contradicciones", añadió.

Boff opinó que Benedicto XVI no hace un "análisis de la realidad actual" sino que "permanece principista" y "se define por su indefinición" pues "la tónica dominante no es la del análisis, sino de la ética, del deber ser".

No obstante, reconoció que "en la parte final de la encíclica introduce cosas sensatas como la reforma de la ONU, la nueva arquitectura económico-financiera internacional, el concepto del bien común del Globo y la inclusión relacional de la familia humana".

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