martes, 28 de julio de 2009

Neoliberalismo gentil o keynesianismo estructural

Thomas Palley
“Los ortodoxos juegan a frenar los cambios”

20-07-09 / Dice que Estados Unidos no colapsó porque el mundo demanda dólares y que en el G-20 predomina el neoliberalismo por sobre las expresiones de deseos. Por Pablo Waisberg KEYNESIANO AUTÉNTICO. Se doctoró en Economía en la Universidad de Oxford y es autor del libro Economía poskeynesiana. Fue economista jefe en la Comisión Económica y de Seguridad Estados Unidos-China y colaborador del proyecto Economía para Sociedades Democráticas y Abiertas en Washington.

-¿Cómo define esta crisis internacional? -Hay tres visiones sobre la crisis.
  1. La de los neoliberales, que tienen una idea de que la responsabilidad es de la Reserva Federal que bajó mucho la tasa de interés por demasiado tiempo y generó una burbuja;
  2. la de los nuevos demócratas, como los de la administración del presidente Barack Obama, que dicen que hubo mucha desregulación y eso generó el problema;
  3. y la que tengo yo, que es que la crisis es el resultado de un problema estructural nacido con la instauración del modelo neoliberal de la década del 80 y que rompió el link entre salarios y productividad. De ese modo, se instauró un modelo donde el problema de demanda que generaba el estancamiento de los salarios era llenado por el endeudamiento masivo de las familias y la creación de burbujas e inflación de precios de los activos.
Además, los desequilibrios de la economía internacional aceleraron las contradicciones del modelo neoliberal y contribuyeron con el estancamiento salarial en los Estados Unidos, porque se cerraron las fábricas en ese país para pasar a producir en otros países; las nuevas inversiones se hicieron en otras naciones y el consumo de las familias en lugar de ir para la demanda de productos estadounidenses era para productos extranjeros. -Tiene muchos puntos de contacto con la crisis argentina de 2001 -Exactamente. El colapso de la Argentina fue una muestra micro de lo que fue el colapso de Estados Unidos. La diferencia con Argentina es que Estados Unidos tiene la deuda nominal en dólares y la gente sigue demandando dólares en todo el mundo. Además, Estados Unidos sigue teniendo una capacidad tecnológica muy fuerte. Por eso no hay un colapso en los Estados Unidos. -Varios economistas se entusiasman con los “brotes verdes” de la economía estadounidense, pero otros creen que es una meseta antes de la nueva caída, como ocurrió en 1930 ¿Ud. que cree? -Esta crisis mostró problemas estructurales muy graves, que si tienen una solución la economía no se va a recuperar. Es una crisis que va a hacer que el mundo no vuelva a ser igual. Si lo que provocó la crisis no cambia podremos tener una década de estancamiento. -¿Hasta qué punto esta crisis podrá modificar los postulados económicos del Consenso de Washington? -Los ortodoxos están jugando a parar los cambios. El único lugar donde hay aceptación de los cambios es en el tema regulatorio, pero hay algunas grandes ideas keynesianas que no se toman en cuenta, como el manejo de la demanda agregada, que los neoliberales creen que se maneja automáticamente, mientras que la visión keynesiana es que hay que actuar sobre ella como sobre los salarios. El otro eje son los controles de capitales que piden los keynesianos junto con políticas de control del tipo de cambio. Pero los ortodoxos en el mundo dicen que ellos son keynesianos para evitar que los verdaderos keynesianos puedan volver a las universidades y al Estado. Eso ocurre ahora mismo en Harvard o London Scholl of Economics: los ortodoxos se hacen llamar nuevos keynesianos para ocupar sus lugares. -Parece una disputa de conspiraciones -No se trata de conspiraciones sino de ideas. Lo que necesitamos es un keynesianismo estructural donde el manejo de la demanda agregada esté acompañada por las instituciones que la sostengan. Pero hay un problema político en Alemania, Estados Unidos, Inglaterra, España, Francia y también en Brasil, donde las fuerzas progresistas, las fuerzas demócratas, están divididas en dos, una que cree en un neoliberalismo gentil y tan solo la mitad cree en el keynesianismo estructural. Entonces los neoliberales gentiles terminan aliados con las fuerzas conservadoras en cada uno de sus países. Eso pasó con Tony Blair, con Bill Clinton y puede pasar con Obama. -¿Esta situación explica los limitados avances del G20 para cambiar las condiciones que generaron esta crisis? -La división de fuerzas progresistas contribuye a esto. No hay un consenso global sobre cómo enfrentar la crisis en el G20. Hay muchos intereses distintos entre China, Estados Unidos y Europa e ideas diferentes, pero en el G20 siguen predominando las ideas del modelo neoliberal.
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