lunes, 13 de julio de 2009

Hay países como Bruney que están parados sobre petróleo, pueden no producir nada y tener un PBI per cápita alto. En el largo plazo no es sustentable.

HA-JOON CHANG

“Hay que hacer algo más que exportar sólo materias primas”

13-07-09 / Es el economista coreano que más escuchan los heterodoxos. El eje de su trabajo fue desentrañar las estrategias de desarrollo de los países más poderosos del mundo. Todos tuvieron un Estado que intervino profundamente en el proceso industrializador. Por Pablo Waisberg Es el economista coreano que más escuchan los heterodoxos. Uno de sus seguidores es el presidente ecuatoriano, Rafael Correa. El eje de su trabajo fue desentrañar las estrategias de desarrollo de los países más poderosos del mundo. Todos tuvieron un Estado que intervino profundamente en el proceso industrializador. Ha-Joon Chang sostiene la necesidad tener un Estado “capaz de intervenir” en su economía para garantizar un proceso de industrialización. Sus definiciones se apoyan en la historia económica de los países que hoy controlan el comercio mundial y que establecieron, después de crecer, cómo debía regirse el intercambio internacional. “Si lo que se busca es tener un nivel de vida razonable, no es posible lograrlo con la exportación de commodities. En el largo plazo no es una estrategia de desarrollo sostenible”, subraya el economista que llegó al país invitado por la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA). –¿Cómo se concilia la inversión extrajera directa con la estrategia de desarrollo de un país emergente? –En la práctica hubo muchos casos que usaron la IED (inversión externa directa) estratégicamente como parte de sus políticas de desarrollo, como ocurrió en Corea de Sur o Taiwán. Lo que hicieron fue alentar la inversión en ciertos sectores y desalentarla en otros. Todo esto con ciertos controles y requisitos específicos. En general, esto se hizo para los sectores con mano de obra intensiva para facilitar la exportación. Hay casos, como el de Irlanda o Singapur, que son distintos a los de Corea del Sur, China y Taiwán, que lo que hicieron fue atraer inversiones en forma selectiva y no decir, de manera más neoliberal, “vengan todos”. A los sectores que atraían les ofrecían operarios calificados e infraestructura sólo para determinados sectores. –¿Eso requiere de un Estado fuerte como precondición? –No necesariamente. Un Estado fuerte se construye también dentro de ese modelo de desarrollo nacional. Un ejemplo que me gusta dar es el Corea de los años ’60, que enviaba a sus funcionarios a formarse en Filipinas y Paquistán, porque no tenían un Estado formado. Lo que se necesita es un Estado capaz de intervenir y de aplicar políticas determinadas. A esto se le debe sumar la existencia de una coalición política que sostenga al Estado. –Lo que se necesita, por lo menos, es poder determinar dónde y cómo pueden invertir las multinacionales. –Siempre hubo direccionamiento de las inversiones extranjeras por parte de los Estados. Si bien es cierto que ahora, por los lineamientos de la OMC, es más difícil establecer las condiciones para la IED pero sigue habiendo espacio para redirigir esa inversión: se puede obligarlos a capacitar mano de obra. –¿Cómo se puede controlar la propensión de las multinacionales a utilizar insumos importados en perjuicio del desarrollo de los proveedores locales? –Eso es ilegal para la OMC. En general, lo que se aplica para ello son negociaciones informales con las multinacionales. En Gran Bretaña, en los ’80, no había un régimen particular que obligara a las empresas a cumplir con ciertos requerimientos pero utilizaban una política de negociaban que decía “no estás obligado a cumplir con esto pero sería muy bueno si lo hacés”. –Entonces todo queda sujeto a quién lleva adelante la negociación. –Sí. –¿Es posible pensar una estrategia de desarrollo nacional para un país emergente basando la economía en la exportación de commodities?No. Hay países como Bruney (en el sudeste de Asia, al noroeste de la isla de Borneo) que están parados sobre petróleo y que pueden no producir nada y tener un PBI per cápita alto. En la Argentina pasó lo mismo a principio del siglo XX, que con sus recursos naturales logró ser un país muy rico pero en el largo plazo no es una estrategia de desarrollo sostenible. No alcanzan para alimentar al crecimiento de la población, sobre todo si lo que se busca es tener un nivel de vida razonable. Hay países que darían cualquier cosa por tener el PBI per cápita de la Argentina, pero para ser Alemania hay que hacer algo más que exportar materias primas. –¿Considera correcto aplicar impuestos sobre las ganancias extraordinarias producidas por la exportación de commodities para estimular el desarrollo de sectores industriales? –Si. Ahora lo puedo decir porque el año pasado iba a venir en mayo pero el viaje fue cancelado por el conflicto con el campo. –¿Cual debería ser el ratio de I+D de un país emergente para pensar en una estrategia de desarrollo? -Los países desarrollados invierten entre 4 y 5 puntos del PBI en I+D, que es más bajo en los países en desarrollo. Lo importante es que no está por debajo del 1,2%, pero se tiene que apuntar al 2 por ciento. LAS IDEAS DE LOS TALIBANES DEL LAISSEZ FAIRE “Cuando los países desarrollados estaban en la fase de crecimiento acelerado usaron políticas comerciales e industriales intervencionistas para promover sus industrias nacientes y alcanzar las economías de primera línea. Las formas concretas que adoptaron estas políticas y el énfasis que cada una ponía en unos u otros aspectos fueron diferentes de unos países a otros, pero no se puede negar que los países desarrollados utilizaron activamente ese tipo de políticas. Y, en términos relativos (es decir, considerando la brecha de productividad con los países más avanzados), muchos de ellos realmente protegieron sus industrias mucho más que los países en desarrollo actualmente. Si es así, la ortodoxia actual que aboga por el libre comercio y las políticas industriales de laissez faire estaría en desacuerdo con la experiencia histórica, y los países desarrollados que propagan tal visión parecen estar de hecho dando ‘la patada a la escalera’ que ellos utilizaron para llegar a la posición privilegiada que ahora ocupan” ESTADO MOTOR PARA EL DESARROLLO Es un defensor de la intervención estatal como motor de un proceso de desarrollo. Patada a la escalera: la estrategia de desarrollo en perspectiva histórica, es el título del libro que desentraña la política económica intervencionista que posibilitó el crecimiento de los países desarrollados. Después difundieron el sofisma del libre comercio. Entre las perlitas de su trabajo de recopilación y análisis hay una definición del primer ministro de Gran Bretaña, Robert Walpole, quien en 1721 subrayó: "Es evidente que nada contribuye tanto a promover el bienestar como la exportación de bienes manufacturados y la importación de materias primas".

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