viernes, 24 de julio de 2009

"Era más lógico crear un Estado judío en Europa"

Entrevista al historiador Shlomo Sand
"Era más lógico crear un Estado judío en Europa"
L'Economiste
Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
· El escritor denuncia la ideología sobre a que se funda el Estado de Israel · Según él, se ha inventado la noción de pueblo judío El escritor israelí Slomo Sand, de 63 años, estuvo en Marruecos la semana pasada para presentar su libro, publicado el 3 de septiembre por la editorial Fayard, Cómo se inventó el pueblo judío. Con ese motivo este profesor de historia de la universidad de Tel-Aviv hizo sendas presentaciones en la Fundación Ibn Abd El Aziz y en [la librería] Carrefour des livres. La obra es un auténtico best-seller en Israel, donde se han vendido varios millones de ejemplares. También ha tenido un enorme éxito en Europa. Los pocos ejemplares encargados por Carrefour des livres se vendieron como rosquillas y la librería ha tenido que encargar más. Sand cuestiona en su obra la legitimidad histórica de la «nación judía israelí», pero invita a los pueblos árabes a reconocer al Estado de Israel como condición para avanzar …
- L’Economiste: ¿Por qué eligió este título provocador?

- Shlomo Sand: En hebreo el título es un poco más largo «¿Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío?». Es cierto que era un título vendible, pero no es especialmente provocado. Sólo he intentado responder a una pregunta.

Todo el mundo cree que el pueblo judío se inventó hace 20.000 años. En realidad, las comunidades religiosas existen desde hace miles de años. Pero el pueblo judío se inventó hace apenas 150 años. Y creo que la expresión «pueblo judío» no es correcta.

- ¿Por qué le parece incorrecta esta expresión «pueblo judío»?

- La palabra pueblo tiene una connotación de propiedad sobre una tierra.

No se puede decir que existe un pueblo judío. Cuando hoy se evoca al pueblo marroquí, se habla de un grupo que tiene una lengua común, unas prácticas y una tradiciones comunes. Ahora bien, no creo que hace 500 ans, los judíos de Londres y los de Marrakech tuvieran unas prácticas, unas normas culturales comunes. Tenían en común una fe y unos rituales religiosos. Pero si las únicas afinidades entre unos grupos humanos son de naturaleza religiosa, yo a esto lo llamo una comunidad o una secta religiosa, pero no un pueblo.

- ¿De dónde vienen los judíos?

- Todo el mundo piensa que el exilio del pueblo judío es el elemento fundador de la historia del judaísmo, de la diáspora. Durante mis investigaciones descubrí que es en el patrimonio espiritual cristiano donde se había mantenido el mito del desarraigo y de la expulsión, antes de infiltrar más tarde la tradición judía. En realidad, no todos los judíos salieron del gran exilio del año 70 sino que, por el contrario, provienen de orígenes más diversos. Sabe usted, la mayoría de los israelíes creen que genéticamente son del mismo origen. Esto es una victoria de Hitler, que infundió la creencia de que todos los judíos son de la misma raza. Pero es falso. No tienen todos el mismo origen, ni la misma procedencia. Son bereberes, árabes, franceses, galos, etc.

- Usted afirma en su libro que la existencia de Israel se justificó por una «memoria judía». Una memoria que fue inventada...

- Sí, creo que quienes han querido dar forma a una nación judía israelí empezaron por reflexionar sobre el pasado, instrumentalizándolo para hacer emerger una dimensión de continuidad.

En el caso del sionismo, había que implicarse mucho para adquirir una tierra que pertenecía a otro pueblo. Se necesitaba una historia fuerte, una legitimidad histórica.

Como ciudadano israelí, encuentro absurdo que alguien que estaba en una tierra hace dos mil años pretenda tener derechos históricos sobre esta misma tierra. Ahora bien, haría falta hacer salir a todos los blancos de Estados Unidos y hacerles volver a Europa, hacer volver a los árabes a España…

Sin embargo, desde un punto de vista político, este libro no es radical. No trato de destruir el Estado de Israel. Afirmo que es falsa la legitimidad ideológica e histórica sobre la que se funda hoy el Estado de Israel.

- ¿Esto quiere decir que usted niega la existencia del Estado de Israel?

- Intento ser un historiador. Pero también soy un ciudadano que piensa políticamente. Desde un punto de vista histórico digo no, no existe un derecho histórico de los judíos sobre la tierra de Palestina, ya sean de Jerusalén o de otro lado.

Pero también digo, desde un punto de vista más político, que no se puede reparar una tragedia creando otra tragedia. Negar la existencia de Israel quiere decir preparar una nueva tragedia para los judíos israelíes. Hay procesos históricos que no se pueden cambiar.

Me opongo a toda ocupación de los territorios palestino. Estoy de acuerdo con crear un Estado palestino verdaderamente independiente al lado de Israel. Pero paralelamente querría convertir a Israel en una verdadera democracia para todos sus ciudadanos, sin distinción ni de religión ni de origen ni de sexo.

Considerar al Estado de Israel un Estado judío sería catastrófico. Sería como reducir Francia a un Estado católico. Pero hay que saber que el reconocimiento del Estado de Israel es una condición sine qua non para avanzar en la región.

- ¿Qué opina usted de la decisión de la ONU de crear el Estado de Israel en 1947?

- Era más lógico crear un Estado judío en Europa. Los palestinos no eran culpables de lo que habían hecho los europeos. Si alguien tenía que pagar el precio de la tragedia, deberían haber sido los europeos y, evidentemente, los alemanes. Pero no los palestinos.

Además, el reparto no era equitativo. Los árabes eran 1.300.000 y los judíos 630.000, sin embargo la tierra se dividió por la mitad. Hoy los palestinos tienen menos del 22% del territorio.

- ¿Tampoco aprueba usted la idea de un Estado binacional?

- En absoluto: en mi opinión la idea de un Estado binacional es estúpida porque se puede obligar por la fuerza a Israel a retirarse de los territorios ocupados, pero para crear un Estado binacional hace falta el consenso de dos sociedades. Esto hoy no es posible. Ni una ni otra estaría de acuerdo. En el futuro espero que árabes e israelíes puedan vivir juntos, en simbiosis. Pero por el momento me gustaría que el árabe israelí se convirtiera en un ciudadano pleno. Y espero que haya un presidente mitad judío mitad árabe en Israel.

- ¿Cómo imagina usted la resolución del conflicto israelo-palestino?

- Es necesario que Israel acepte el principio del Estado palestino, que elimine todas las colonias, que dé tierras buenas a los palestinos en las fronteras de 1967. Jerusalén se debe convertir en la capital de ambos pueblos.

Hay que reconocer el daño hecho a los palestinos e indemnizar a los refugiados y a sus hijos. Sin embargo, pongo en duda el derecho de los refugiados palestinos al retorno porque la mayoría de sus casas han sido destruidas y es imposible económicamente que un pequeño territorio pueda acoge a seis millones de personas a la vez. Sin embargo, habría que aceptar a una parte de los refugiados, sobre todo a los que viven en Líbano

Trayectoria

Shlomo Sand pasó los dos primeros años de su vida en un campo de refugiados polaco en Alemania. Nació en 1946 en Linz, Austria, pero creció en Israel adonde emigraron sus padres. Tras la experiencia traumática de la Guerra de los Seis Días (1967) en la que participó como simple soldado, militó en la extrema izquierda israelí favorable a un Estado binacional judeo-palestino.

En los años setenta completó sus estudios universitarios en París donde hizo una tesina sobre Jean-Jaurès y una tesis cobre Georges Sorel que se publicó en Francia. De vuelta a Israel se interesó por la historia del cine, por la historia de los intelectuales y, más recientemente, por la historia del pueblo judío. Desde 1985 es profesor de la universidad de Tel-Aviv.

Enlace con el original:http://www.leconomiste.com/article.html?a=94532

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