martes, 23 de junio de 2009

No puede persisitir una ley de la dictadura

GUADALUPE NOBLE

“No puede persistir la ley de la dictadura”

18-06-09 / La hija del fundador de Clarín es candidata a diputada de la Democracia Cristiana. Por Franco Mizrahi - ¿Por qué se volcó a la política? –Porque creo que es la herramienta más fuerte que tiene el ser humano, la sociedad, para mejorar el bien común. Hice política desde otro lado, desde el Teatro El Picadero, en la ONG De Nosotros Depende, pero es poco el margen de acción. Esta candidatura es una oportunidad para hacer un escalón más, un salto cualitativo como herramienta de transformación. –¿Qué quiere cambiar? –Muchas cosas. La institucionalidad es como la madre del borrego. El Congreso debe recuperar el protagonismo que ha perdido, en los sucesivos gobiernos los superpoderes fueron avanzando y cada vez se ha desdibujado más la función del Congreso. Habría que hacer una reforma política, una reforma del Estado. En la provincia de Buenos Aires hay 500 mil chicos que no trabajan ni estudian. Hay generaciones de chicos que no vieron a su padre trabajar. Todo eso es inmoral. –En su última convención nacional, la Democracia Cristiana hizo público su apoyo al modelo K. ¿Comparte ese respaldo? –No me gusta el estilo: el autoritarismo, la crispación, no me gustan. –Pero es candidata por un partido que manifestó lo contrario... –Voté a Néstor Kirchner y después no me gustó. Tanto su modelo económico como su política de derechos humanos me gustaban. Pero las cosas tomaron otro tinte. El Gobierno dice que persigue un modelo progresista pero sigo viendo a los chicos en la calle. –¿Quién es su referente político? –Si tengo un ideal, ha sido mi padre. Como persona completa, me marcó un camino. Ahora estoy haciendo un libro sobre él, se llama: Noble, un argentino visionario. En la política, en el periodismo, como empresario, como amigo, como padre tuvo coherencia. –Su padre es su referente político y fue funcionario del gobierno de Justo, durante la Década Infame... –Sí, pero es un chiste el mote de Década Infame comparado, como mínimo, con lo que sucedió después por ejemplo con la dictadura. Hay cosas rescatables de aquella época. –¿Es una mochila llevar el apellido Noble? –No, es un orgullo. –Antes de vincularse a la Democracia Cristiana, ¿se sintió atraída por otro partido? –Sí, por el peronismo y su sentido de justicia social. Pero no me gusta su práctica personalista y caudillesca. Tampoco me gusta el radicalismo aunque si tuviera que elegir, me quedo con el peronismo. –Es curioso: su padre y el diario Clarín están asociados al desarrollismo. –Algún día habrá que investigar quién fue más desarrollista, si Noble, que toma las ideas de Frigerio, o fue un encuentro entre Frigerio y Frondizi. La historia de mi padre muestra que aportó su experiencia y sus ideas a lo que después fue el desarrollismo. –¿Cómo era la relación con su padre? –Una relación linda. Con él conocí la ternura y el cariño. Pero también era muy estricto. Y agradezco esos límites: sin límites no se puede vivir. –¿Tiene recuerdos de su trabajo en el diario? –Cuando me quedaba en su departamento de la calle Santa Fe veía que se quedaban hasta que salía el diario. Me levantaba para ir al colegio y veías los vasos y cosas que habían quedado de la noche, porque hacía poquito que se habían ido. O me iba y seguían ahí. Estuvo al frente del diario hasta que se enfermó y se fue a vivir a Córdoba: no podía soportar el estrés. Se jugó siempre. Cuando vendió el campo y el auto para financiar el diario, todo el mundo le decía que estaba loco. Y le salió bien. –¿Cómo es su relación con Ernestina Herrera de Noble? –Es una relación cordial. –¿Se hablan? –A veces sí. –¿Hablan sobre el diario? –Hablamos de cómo estamos. Saludos, cumpleaños, etcétera. –¿Cómo repercutió en su relación el litigio judicial por la herencia de su padre? –Ya es parte del pasado. Hemos podido zanjar nuestras diferencias y estamos todos en paz. –¿Cómo la definiría como empresaria? –Ha sido una mujer muy fuerte, porque imagino que no ha sido fácil para ella tener que enfrentar un mundo de hombres. –Durante la dictadura le pusieron una bomba en su teatro. ¿Cómo recuerda la foto de Ernestina brindando con el dictador Videla, publicada en las páginas de Clarín? –Yo tenía una postura antigobierno militar. Y todo lo que fuera un acercamiento a un gobierno militar no era de mi simpatía. –¿Alguna vez se lo cuestionó? –No, porque... yo no tengo nada que ver con Clarín, además. –En estos meses se está por definir la situación de sus hermanos... –No, no son hermanos míos. –¿No los siente hermanos? –No, no son hermanos porque no son hijos de mis padres. –Uno puede definir sus vínculos en función de sus afectos... –Ernestina no es mi madre. Y a ellos no los conozco. Los he visto pero no los he tratado. –¿Se planteó la posibilidad de que fueran hijos de desaparecidos, como investiga la Justicia? –Yo fui a declarar y será la Justicia la que tenga que definir qué pasó. –El hecho de que no sean hijos de su padre pero lleven el apellido Noble, ¿le molesta? –Ya lo he aceptado. En su momento fue difícil, pero bueno, es una realidad. Yo sé que llevo el orgullo de ser la hija de mi padre. Ya está. –¿Considera que deben hacerse el estudio de ADN, como solicitaron las Abuelas de Plaza de Mayo? –Mirá, no sé cómo es la causa. Pero imagino que sí, que uno por principios diría que todo el mundo debería hacerse los estudios. –¿Es muy distinto el Clarín que fundó su padre al actual? –Sí, hoy es un grupo enorme, despersonalizado. Lo otro era una empresa familiar. Tenía la impronta del fundador. –¿Lee Clarín? –Leo Clarín, leo Crítica, leo La Nación. Y ahora alguno más por Internet. –¿Qué periodista le gusta? –En este momento no me viene nadie. Y escritor argentino, tampoco. Sí pensadores de afuera, como Edgard Morin. –¿Si resulta electa acompañará una nueva ley de radiodifusión? –Sí, hay que cambiarla, no puede persistir la ley de la dictadura. Siempre planteé una nueva ley de radiodifusión. –¿Está de acuerdo con el proyecto oficial? –No me gusta lo que leí, me parece que el Poder Ejecutivo tiene demasiada injerencia y eso me parece peligroso. Hay que alejar de la política la posibilidad de manipular. Además creo que no está bien tratarla en medio de una campaña tan virulenta como esta. –El proyecto afecta a los monopolios mediáticos. –Sí, pero no vaya a ser que se cambie una cosa por otra. Creo que el Estado debe garantizar salud, educación y no tener el monopolio de nada. Es peligrosísimo. –¿Qué opina del poder de los medios? –Los medios tienen poder porque la política está devaluada. Cuando la política vuelva a ocupar el rol que tiene que tener, va a estar más equilibrado. Todos decimos que queremos una nueva política, pero a veces los periodistas no le dan el lugar para expresarse. Es un círculo vicioso. Siempre se entrevista a los mismos. No se debaten ideas, sino prontuarios. Eso degrada la democracia. –¿Cómo evalúa la pelea de Kirchner con Clarín? –Son luchas de poder. –¿Considera que, como se dice, Clarín es capaz de “voltear” a un gobierno? –No creo. –¿Los medios tienen ese poder? –No creo que tanto. La gente es bastante independiente de lo que piensan los medios. No veo un poder omnímodo. Sí tiene influencia, pero no el poder de voltear a un gobierno. –¿Le hubiese gustado conducir el diario? –Pienso que por algo pasan las cosas, y no sé si mi alma está preparada para estar al frente de un medio tan fuerte... yo soy de otro espíritu. No sé si hubiera podido. –Clarín puede determinar una agenda. ¿Es bueno, malo, lo hubiera hecho distinto? –Creo que los medios tienen un rol que la sociedad les ha otorgado, mayor al que tendrían que tener. Es una consecuencia del estado de las instituciones, y ese es el problema.

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