viernes, 26 de junio de 2009

AUTOPSIA DE LA PROPUESTA OPOSITORA

pOR ERIC CALCAGNO

Autopsia de la propuesta opositora

21-06-09 / La reprivatización de las jubilaciones, Aerolíneas Argentinas y AYSA son claves en los programas.

Recién al final de la campaña aparecen los verdaderos programas de los partidos políticos de la oposición. Hasta ahora, la discusión estuvo plagada de generalidades y cuestiones formales; sin embargo, se sabe cómo ubicarse, porque desde 1990 las tres mayores fuerzas políticas en pugna ya gobernaron y lo que hicieron está en la memoria colectiva. Ahora se añade un rasgo de sinceridad y claridad: dos de las tres fuerzas proponen un retorno a ejes fundamentales del modelo neoliberal, bajo un disfraz de “cambio”. En los hechos, las definiciones opositoras se refieren a la función del Estado: primero, a la privatización de servicios públicos esenciales; y segundo, al regreso al Fondo Monetario Internacional y la vuelta al endeudamiento estatal.

Significado de las privatizaciones. No se equivocan con respecto a la trascendencia de estos temas. Dentro de la acción estatal, la propiedad de determinadas empresas estratégicas es esencial. Sirven para mucho más que gestionar servicios públicos, manejar empresas y captar ganancias: constituyen un modo de tomar, ejercer y mantener el poder. Un claro ejemplo es la Argentina de los noventa, donde las privatizaciones jugaron un rol central: sirvieron para establecer una relación de dominación sobre la sociedad y el Estado. Varios grupos empresarios nacionales y sobre todo extranjeros compraron poder al apropiarse de los centros estratégicos que rigen a la sociedad, lo que les permitió ejercer el poder político de modo directo o indirecto. Lo vemos en la fijación de la agenda social a través de los medios de comunicación que poseen o donde publicitan; financian instituciones académicas que legitiman sus acciones y forman cuadros políticos afines; manejan las empresas que captan la renta nacional y son fijadoras de precios. Otra función estatal de la mayor importancia –denigrada por el neoliberalismo– es la que cumple como propietario y productor de bienes y servicios. Sirve, ante todo, para que la sociedad disponga de áreas físicas o de la prestación de servicios que se rijan por criterios diferentes del beneficio empresario. El logro de los grandes objetivos nacionales no puede quedar librado al “mercado”, que nada tiene que ver con ellos; está para hacer negocios, no para realizar un proyecto de país solidario e inclusivo, y esto no porque el mercado sea perverso, sino porque ésa es su naturaleza.

Las privatizaciones propuestas por la oposición. La oposición propone la reprivatización de Aerolíneas Argentinas, el retorno al sistema previsional de capitalización mediante las Afjp y la vuelta a las concesiones privadas del servicio de agua potable; pero no se detienen allí: también la Argentina volvería a someterse al Fondo Monetario Internacional y reaparecerían los déficit presupuestarios. Es decir, estaríamos en plena década neoliberal de los años ’90. Veamos qué implicancias tienen estas políticas. Las tres reprivatizaciones que anuncian serían desastrosas. La de Aerolíneas Argentinas nos dejaría sin línea aérea de bandera; incomunicaría a 16 de las 26 ciudades servidas por Aerolíneas, porque sólo 10 destinos son rentables; y daría un duro golpe al turismo. Las pérdidas, incluso las monetarias, serían mucho mayores que las actuales. La vuelta al régimen de jubilaciones privadas por capitalización significaría el regreso a un sistema de previsión social fracasado; pero resurgiría un extraordinario negocio financiero. De los 9,5 millones de afiliados a las Afjp, sólo aportaba el 39%; no se jubiló más que el 2,8% y sin embargo en 2008 el gobierno debió contribuir con 4.000 millones de pesos para que pudieran pagarse jubilaciones mínimas; las Afjp cobraban como comisión el 36% de los aportes (como si un banco en el que depositamos 100 pesos nos acreditara sólo 64 pesos); el Estado sigue pagando las jubilaciones, mientras las Afjp cobran los aportes, con lo cual se generó un gigantesco déficit fiscal. En definitiva, fue un brillante negocio financiero para unos pocos, pero absolutamente inviable para pagar jubilaciones. La tercera privatización propuesta es la del agua potable. En marzo de 2006 se rescindió el contrato de concesión al grupo empresario Suez por incumplimiento de las obras pautadas, por la falta de acceso al servicio de agua potable y cloacas de dos millones de personas, y por los elevados niveles de nitratos en los pozos de agua. Además, otro líder de la oposición quiere el regreso al FMI, con la pérdida de la soberanía nacional que producen sus ineludibles condicionalidades. Tal vez ignore que la sujeción al FMI fue fundamental en la catástrofe económica que explotó en 2001; y que si hubiéramos seguido sus consejos, hoy estaríamos dolarizados, sin política económica propia, desindustrializados y con altísima desocupación. Por último, proponen volver al déficit presupuestario, receta hasta hace poco vituperada por los neoliberales. Deberíamos retornar a pedir créditos al FMI y someternos a sus condiciones: ajuste permanente, flexibilidad laboral, privatizaciones, apertura irrestricta, retracción del Estado, con sus consecuencias conocidas sobre la concentración del ingreso y de la propiedad.

¿A todo esto quieren volver? Cómo vemos, el tan mentado postkirchnerismo, presentado como el cambio, se asemeja más al prekirchnerismo: volver a la Argentina anterior al 2003. En síntesis, lo que ahora está en juego es más profundo: se trata del poder político, el económico y el social. Ese es el real sentido de las elecciones del 28 de junio; lo demás parece accesorio. * Senador nacional (FpV)

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