sábado, 31 de enero de 2009

OBAMA RESTAURA EL PODER SINDICAL

Obama restaura el poder sindical

"Una clase media fuerte exige unos sindicatos fuertes", afirma el presidente

ANTONIO CAÑO - Washington - 31/01/2009

El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, a quien Barack Obama encargó ayer formalmente la dirección de un grupo de expertos especialmente dedicado a mejorar las condiciones de vida de la clase media, se dirigió a un grupo de dirigentes sindicales presentes en el acto y, enfatizando con su entonación el simbolismo de sus palabras, les dijo: "Bienvenidos de regreso a la Casa Blanca".

El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, a quien Barack Obama encargó ayer formalmente la dirección de un grupo de expertos especialmente dedicado a mejorar las condiciones de vida de la clase media, se dirigió, en sus primeras palabras, a un grupo de dirigentes sindicales presentes en el acto y, enfatizando con su entonación el simbolismo de sus palabras, les dijo: "Bienvenidos de regreso a la Casa Blanca".

Obama había dicho previamente que "una clase media fuerte exige la existencia de un movimiento sindical fuerte" y, tras mencionar las condiciones especialmente difíciles a las que hoy se enfrenta el sector más abundante de la sociedad norteamericana, aseguró que "los sindicatos no son parte del problema, sino parte de la solución".

Con esa declaración y la firma de tres órdenes presidenciales (decretos), Obama restauraba algunos de los derechos perdidos en los últimos años por el movimiento sindical y, sobre todo, les devolvía parte del poder político y la influencia social de la que han gozado tradicionalmente.

Se trata de una decisión arriesgada por parte de Obama, que va a enfrentarse, seguro, a las críticas de un considerable segmento del mundo económico y al escepticismo de una parte de la población entre la que los sindicatos son objeto de gran desconfianza. Pero supone también el cumplimiento de una promesa electoral y la aplicación de una medida que el presidente cree necesaria para el robustecimiento de la clase media.

En Estados Unidos, los trabajadores manuales con buenos empleos y salarios, generalmente en la industria manufacturera, la energía, el transporte o las nuevas tecnologías (lo que en inglés se conoce como blue collar workers), son una parte sustancial de la clase media.

Las condiciones de vida de esos trabajadores, repartidos de forma más abundante por el noreste y el mediooeste del país, se han deteriorado considerablemente al estropearse también la salud de las empresas que los emplean, entre otras, las tres grandes firmas automovilísticas. La pérdida de poder adquisitivo de ese sector de la sociedad ha ido acompañada en los últimos años de la mengua de prestigio de los sindicatos, disminuidos por sus conflictos internos y por las renuncias de derechos que se veían obligados a hacer constantemente.

Para muchos norteamericanos, la intervención de los sindicatos representaba simplemente presión ilegítima, burocracia y pérdida de competitividad. Para los conservadores, los sindicatos son, además, responsables en buena parte de la mala situación de las empresas en las que actúan.

El punto más bajo de la influencia sindical llegó, probablemente, durante la Administración de George W. Bush, que permitió a las empresas poner carteles en las zonas de trabajo en los que se explicaba a los empleados las ventajas de no estar sindicado. Uno de los decretos que ayer firmó Obama no elimina esa posibilidad, pero le añade la de poner carteles sobre las ventajas de pertenecer a una organización obrera.

Otras tres órdenes presidenciales restablecen privilegios sindicales desaparecidos. Todo ello, según el presidente que un día antes había llamado "sinvergüenzas" a los ejecutivos de los bancos de Wall Street por repartirse el año pasado 14.350 millones de euros en primas, con el propósito de fortalecer la clase media.

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viernes, 30 de enero de 2009

LA NUEVA AGENDA LATINOAMERICANA

REUNIDOS POR EL FSM, CUATRO MANDATARIOS HABLARON DE LA NUEVA AGENDA LATINOAMERICANA Evo, Lugo, Chávez y Correa en el foro Los cuatro, cada uno a su manera, coincidieron en que otro mundo no sólo es posible, sino que ya nació, de la mano de los procesos democráticos que están teniendo lugar en la región. Y coincidieron en reconocerse herederos del foro social. Por Sandra Russo Desde Belém do Pará Imagen: EFE Por primera vez desde la existencia del Foro Social Mundial (FSM), cuatro presidentes latinoamericanos en ejercicio se sumaron a los debates. Fernando Lugo, de Paraguay; Rafael Correa, de Ecuador; Evo Morales, de Bolivia, y Hugo Chávez, de Venezuela, vinieron a Belém en un gesto que rebasa la empatía que existe entre los participantes y las políticas que ellos llevan adelante en sus respectivos países. Los cuatro, cada uno a su manera, coincidieron en que otro mundo no sólo es posible, sino que ya nació, de la mano de los procesos democráticos que están teniendo lugar en la región. Y también coincidieron en reconocerse herederos, portavoces, receptores del ideario que el FSM proclama desde 2001. Hablaron frente a integrantes de los movimientos sociales de la región, a quienes agradecieron que con sus luchas les hayan allanado el camino hacia el gobierno. El encuentro no estaba anunciado y tuvo lugar en la Universidad Estadual, que hasta ayer no formaba parte de los escenarios previstos para el FSM. La seguridad de los presidentes obligó a que los organizadores dieran algunas pistas el miércoles, que la prensa haya ido al gimnasio de esa universidad a acreditarse sin saber del todo a qué, que el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierras, que sesionaron un rato antes, extendiera las acreditaciones, y que el encuentro empezara con el estadio lleno de blancos, que se fueron cubriendo con el pasar de las horas: los llenaron indígenas de diferentes etnias, sobre todo de Ecuador, Bolivia y Brasil. El rumor indicaba que Hugo Chávez llegaría al encuentro con los movimientos sociales, pero el que primero llegó, para sorpresa de todos, fue Rafael Correa. Un rato más tarde, llegó Lugo. Y por último, dieron el presente Evo y Chávez. Mientras Correa y Lugo esperaban a los otros dos presidentes hubo música, pero a la manera del FSM: Correa y Lugo agarraron los micrófonos, y cantaron a voz en cuello desde temas de Silvio Rodríguez hasta boleros y marchas militantes. El cartel que se desplegaba en el escenario rezaba: “Diálogo sobre la integración popular de nuestra América”. El que empezó fue el carismático Correa, en cuyo mensaje se dedicó sobre todo a definir cómo es y cómo se imagina que debe seguir germinando el “socialismo del siglo XXI”. “Estamos en una época de cambios en América latina. No es casual que ésta sea la primera vez que hay presidentes en este foro. Pero debemos preguntarnos qué cambió. Y lo que cambió es que ya no respondemos a ese extraño Consenso de Washington al que adherían antes los gobiernos latinoamericanos. ¿Qué consenso era ése? ¿Por qué íbamos a adherir a un consenso hecho en Washington? ¿Quién consensuaba con América latina? Quién iba a pensar que después de una época en la que gobernaban Collor de Mello, Menem, Fujimori, íbamos a comenzar este proceso que inició Hugo Chávez en Venezuela, aunque quiero recordar aquí a Fidel Castro”, dijo, y los aplausos taparon su voz. Sobre el cambio que ya comenzó, Correa dijo que espera “que al menos los responsables de esta crisis mundial hagan un mea culpa, un examen de conciencia por el desastre que han hecho. Este cambio es muy profundo. Somos parte de un proceso de esperanza, contra el modelo de injusticia y de muerte que fue el neoliberalismo. Lo que está pendiente, compañeros y compañeras, es nuestra definitiva independencia”. Sobre la crisis, Correa alegó que lo que cae es un sistema. Y que el cambio debe incluir la ética que rige nuestras sociedades. “Venimos del culto al individualismo extremo. El socialismo del siglo XXI se expresa a través de la reivindicación del Estado, interviniendo en las cuestiones públicas. No un Estado ineficiente, porque hay que aprender las lecciones. Pero rescatamos el rol del Estado en nuestros países. También, la acción colectiva, porque el neoliberalismo nos demostró qué sucede cuando cada uno piensa solamente en sí mismo. Y por último, la planificación. Los países ricos durante décadas planificaron sus políticas, pero a los países emergentes no nos permitían planificar las nuestras.” Sobre la integración latinoamericana, dijo: “Habrá que tener en poco tiempo una moneda común, regional. Debe ser una integración con una nueva lógica, y con políticas comunes en comunicación, energía, recursos, logística. ¿Qué sentido tiene que vayamos a resolver nuestros problemas a una OEA que tiene su sede en Washington?”. Fernando Lugo, por su parte, recuperó del discurso de Correa la idea de que el cambio ya empezó, y que ese otro mundo que reclama desde hace ocho años el FSM ya tiene forma. “Con mucha alegría recuerdo que fui desde Asunción a Porto Alegre en 2001, al primer foro. Aquí sigo viendo los rostros esperanzados de esta América latina que hoy vive un proceso intenso de cambio. Quién se iba a imaginar, no hace ocho años, hace uno, que la lucha de los movimientos sociales, de jóvenes, de indígenas, de mujeres, de trabajadores iban a dar estos frutos. La lucha de los movimientos sociales es el gran sostén de un cambio duradero en la región. Hace unos años nuestros países tenían gobiernos conservadores, a los que derrotamos. Pero no es suficiente. Hace falta un cambio de ética. Y hace falta volver a creer en la profecía del pueblo guaraní, en la Tierra Sin Mal. Hemos tenido aciertos y errores. Por eso hay que decir algunas cosas con todas las palabras. Por ejemplo, lo que sentimos cuando vemos niños palestinos masacrados.” Lugo admitió que a la democratización de nuestras sociedades le falta mucho camino. “No sólo hace falta acercamiento entre gobiernos. Hace falta acercamiento entre partidos, entre movimientos sociales. La integración no la podemos hacer sólo los presidentes, porque sería una falsa integración. La verdadera debe venir de abajo. Mientras tanto, seguiremos caminando y cantando, como siempre.” Evo Morales fue ovacionado por el estadio. Fue un aplauso de pie, quizá para reparar en parte el maltrato que Evo sufre en su país, pese a demostrar una y otra vez en las urnas que la mayoría de su pueblo lo apoya. Entre las cosas más directas y claras que dijo Evo, se cuenta la mención a la Iglesia Católica. “El pueblo boliviano ya habló. Pero quiero decirles hoy que no sólo la prensa boliviana es de derecha. También lo es la Iglesia Católica. Y les digo que así como otro mundo es posible, otra Iglesia también es posible”, dijo, y de nuevo el estadio se paró a aplaudir. Sobre las grandes líneas políticas con las que los otros tres presidentes acuerdan, Evo dijo que el agua, la energía, los recursos básicos no pueden ser privados. Recordó que en su país había una base militar norteamericana: “No aceptamos ninguna base extranjera en nuestro territorio. Podrán decir que el presidente Morales se equivocó, pero nunca que cedió a alguna presión para claudicar en la lucha contra el imperialismo norteamericano”. Y llegó el turno de Chávez; esta vez con un preocupado Pablo De Michelis, de la CTA, presente en el panel, admitió, “para la tarea antipática pero militante de medir el tiempo que habla cada presidente”. Cuando Chávez comenzó a hablar, les había tomado él mismo el tiempo a Lugo, Correa y Morales. “Hablamos veinte minutos. Yo también voy a hablar veinte minutos. ¡Socialismo, igualdad!”, se rió. Y empezó a hablar como suele hacerlo, con bromas a Evo (“que juega al fútbol todos los días a 5000 metros de altura”) y a Correa (“ya le están saliendo canas. Rafael: antes no las tenías”). Chávez se preocupó por traer una y otra vez al estadio la figura de Fidel Castro. Fue un homenaje, una dedicatoria de este foro al comandante cubano. Y cada vez que mencionaba su nombre, los miembros de los movimientos sociales reconocían el gesto y vivaban la revolución que cumplió medio siglo. “Estamos ahora ante la opción del socialismo, porque no hay una tercera vía. Es capitalismo o socialismo. Tenemos que elegir”, señaló Chávez. Dijo que alguna vez Fidel le dijo que el FSM era la expresión genuina de las corrientes emergentes. También trajo una frase del subcomandante Marcos, que dijo que el FSM era “un nido de sueños”. Repasó la historia regional de las últimas décadas. Recordó los ’90, la “gran oscurona”, cuando se apagaron todas las luces del continente. Recordó cómo su gobierno peligró una y otra vez en 2001, 2002, 2003, bajo la sombra de la reacción. “Todos nosotros somos una consecuencia de las luchas de otros. De las luchas de ustedes. La lucha de los bolivianos trajo a Evo, la de los ecuatorianos trajo a Rafael, la de los paraguayos a Lugo, y yo cumplo con la lucha de los venezolanos. Estos últimos diez años marcan el comienzo de esta nueva época. Ahora vamos a ver qué hace el nuevo presidente norteamericano, Barack Obama, después de que su antecesor se haya ido por la puerta de atrás de la historia. Está muy bien que haya cerrado la cárcel de Guantánamo, pero lo correcto sería que les devolviera Guantánamo a sus dueños, los cubanos.” Finalmente, eligió dedicar un homenaje a las mujeres. “Yo afirmo aquí que soy feminista. Y es más, creo que no puede existir un buen socialista que no sea feminista. Si no lo es, algo le falla”, dijo, y las feministas presentes se pararon a vitorearlo. Eran muchísimas. Para cerrar el encuentro, después de recordar la importancia que en este proceso tuvo la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, cuando nació el Alba y cayó el ALCA, Chávez reafirmó lo que dijeron los otros tres: “Otro mundo no sólo es posible. Es necesario. Y digo más: otro mundo ya nació. Pero tenemos que cuidarlo mucho, como a un bebé. Ese otro mundo está aquí”. © 2000-2009 www.pagina12.com.arRepública ArgentinaTodos los Derechos Reservados

GUERRE CONTRE LE QUATRIÈME PUVOIR

Guerre contre le quatrième pouvoir "En définitive, Clarín, c´est un journal de gauche ou de droite ?" Voici une question à laquelle le Français ou l´étranger venu s´aventurer en terre argentine trouve difficilement une réponse. Et pourtant, inutile d´entrer dans un débat idéologique sur le positionnement du journal d´information générale le plus tiré du pays (une moyenne de 400.000 exemplaires quotidiens). La réponse est toute simple : Clarín est, comme l´on dit ici, "officialiste" (pro-gouvernemental). Ou tout au moins était-ce le cas jusqu´à une période récente...Historiquement, un candidat à la présidence du pays devait être en bons termes avec le journal pour pouvoir accéder à la Casa Rosada. Dit autrement, il devait jouer en faveur des intérêts économiques du Groupe Clarín, et apporter la garantie que ces derniers ne seraient pas touchés par un éventuel changement des règles du jeu dans le panorama médiatique du pays.Parce que le Groupe Clarín n´est effectivement pas seulement un journal. Parmi les entreprises du groupe multimédia figurent, entre autres, Artear, qui possède la chaîne de télévision Canal 13, la participation aux maisons de productions Pol-Ka, Ideas del Sur et Patagonik Film Group, 50% de TyC Sports, la chaîne d´informations en continue par câble TN, la radio Mitre. Le Groupe est aussi actionnaire majoritaire de CIMECO, qui contrôle les journaux La Voz del Interior de Córdoba et Los Andes de Mendoza, propriétaire des quotidiens Página 12 et La Razón, du journal sportif Olé, des revues Elle, Genios et Pymes. Par-dessus tout, le Groupe Clarín détient la quasi totalité des fournisseurs de télévision par câble Cablevisión et Multicanal, il contrôle 70% du marché. Autrement dit, si vous utilisez Internet, regardez la télévision par câble et écoutez les radios argentines, il y a une forte probabilité que quelques-uns de ces supports appartiennent au Groupe Clarín.Jusqu´à une période récente, le Groupe Clarín et le gouvernement maintenaient une romance de convenance. Il n´en est plus depuis que les protestations du "campo" se sont faites entendre sur la Place de Mai. C´est là en effet que les caméras de la chaîne d´information TN ont capté les échanges musclés entre les troupes du leader piquetero Luis D´Elía et ceux qui appuyaient la revendication du monde rural. A cela s´ajoute une caricature de Sábat, dessinateur du journal, représentant la Présidente avec une croix lui fermant la bouche ce que l´intéressée a interprété comme un message "quasi mafieux". Depuis lors, rien ne va plus entre le gouvernement et le Groupe...Après un tel épisode, il n´est pas inhabituel de voir apparaître dans la ville des affiches jurant que "Clarín ment". La guerre est déclarée, du moins jusqu´à ce que le gouvernement et le Groupe fassent à nouveau la paix, de convenance.Qu´est-ce qui est en jeu ? On peut citer les 10 millions de dollars que le groupe devrait investir selon le plan de remise aux normes de l´usine de papier pour l´implantation de Papel Prensa (contrôlée par Clarín, La Nación et l´Etat), les 300 millions pour mettre sous terre les câbles de la télévision par câble dans la capitale, et aussi l´entrée sur le marché argentin de nouveaux fournisseurs de télévision et d´Internet comme l´espagnole Telefónica, la mexicaine Telmex du magnat Carlos Slim qui sont fortement intéressés dans le "triple pay", c´est à dire fournir à un même client, le câble, l´Internet et la téléphonie. Olivia de Maleville, pour LE TRAIT D’UNION, Buenos Aires, 29 de enero de 2009

GAZA OPACA LAS POSIBILIDADES DE OBAMA

GAZA CLOUDS OBAMA’S PROSPECTS

GAZA EMPAÑA LAS POSIBILIDADES DE OBAMA

Gaza Clouds Obama's Prospects

by ROBERT SCHEER

December 31, 2008

Robert Scheer is the editor of Truthdig, where this article originally appeared. His latest book is The Pornography of Power: How Defense Hawks Hijacked 9/11 and Weakened America(Twelve).

So, why didn't they give peace a chance? Why did the leaders of Hamas and Israel not wait for the incoming US president's inauguration before mutually escalating hostilities? Here was a president-elect chosen, in part, on the expectation that he could enhance prospects for Mideast peace, even if it meant negotiating with people thought to be enemies.

Why not give that approach an opportunity to succeed regarding the future of Palestine? Why not see if Hillary Rodham Clinton, whose husband had been more successful than any other president in advancing the prospects for peace in the Mideast, could have accomplished more than the lame-duck secretary of state she will soon replace?

The question answers itself.

Unfortunately, neither Hamas's nor Israel's leaders believe that a meaningful peace of the sort all US presidents have endorsed is in their interest. That peace stipulates two independent and viable national entities, one Israeli and the other Palestinian. Clearly, Hamas and its hard-line supporters in the region reject the goal of an Israel at peace with its neighbors and secure within its boundaries, even if those borderlines return to those existing in 1967 at the time of the Six-Day War.

Further, Islamic nations in the region obviously don't want a secure Palestine, as some support only the most radical of Palestinian movements, and the oil-wealthy regimes, while eagerly throwing money at Wall Street, refuse to invest in any serious way in the Palestinian economy.

What is less obvious, particularly to Israel's many knee-jerk supporters in the United States, is that the dominant Israeli politicians of all parties just as consistently reject the goal of a meaningful two-nation solution, if by that is meant a vibrant and truly independent Palestinian state. This last sentence represents heresy to those many who insist, as an article of faith and despite a mountain of evidence to the contrary, that Israel has never wanted anything but to live in peace with its neighbors.

Their view is colonialist propaganda, pure and simple. I first heard it while reporting from Gaza and the West Bank in the immediate aftermath of the Six-Day War, brought on by Egypt and Jordan, which were then the occupiers of what remained of Palestine. Maybe Israel's leaders, most prominently the conquering war hero Moshe Dayan, meant it when they claimed that they had no desire to permanently occupy this land. After all, they were mostly secular Labor Party Zionists, who shunned any notion of a divine mandate to remain in control of the Promised Land.

Whatever their original intentions, the occupation created its own logic of suppression, first breeding discontent and then rebellion. It doesn't matter whether that rebellion takes the form of stone-throwing or rocket launching; the Israeli response will always be wildly disproportionate, further damning the prospect for rational solutions. And uncritically underwriting that disproportionate Israeli response to any and all dissent will be the United States, the supplier of those F-16s doing so much damage in Gaza today.

But most US presidents, with the possible exception of George W. Bush, came to view the blank check for Israel as a loser's game. The madness at the center of the Israeli-Palestinian dispute has been widely acknowledged as the prime source of a much greater madness now codified as terrorism. And even Bush, as represented by Secretary of State Condoleezza Rice, recently has been forced by that reality to put pursuing a meaningful peace back on the agenda.

The fact that settling the Israeli-Palestinian dispute is central to international stability ends up informing US policy, much to the chagrin of the region's hard-liners on both sides. Throw in the prospect of a new US president, who has put the waging of peace into the conversation, and it is understandable why that would threaten many in the Mideast who are wedded to the old ways of doing business. It is why Jimmy Carter, as an ex-president, has worked so courageously to confront that deadly dynamic.

Obama's challenge will be to turn his mantra of change into a practical road map for Mideast peace, a prospect made much more elusive by the Israeli blitzkrieg. But if he fails to do that and simply panders to those who have grown comfortable with this disastrous status quo, he will seriously undermine the prospects for his administration. With our severe economic problems, the last thing we need is increased Mideast instability, driving up US military expenditures and the price of oil.

About Robert Scheer

Robert Scheer, a contributing editor to The Nation, is editor of Truthdig.com and author of The Pornography of Power: How Defense Hawks Hijacked 9/11 and Weakened America (Twelve) and Playing President (Akashic Books). He is author, with Christopher Scheer and Lakshmi Chaudhry, of The Five Biggest Lies Bush Told Us About Iraq (Akashic Books and Seven Stories Press.) His weekly column, distributed by Creators Syndicate, appears in the San Francisco Chronicle. more...

· Copyright © 2008 The Nation

Por ROBERT SHEER

31 de diciembre de 2008

Robert Sheer es el editor de TRUTHDIG, done este artículo apareció originalmente. Su último libro es THE PORNOGRAPY OF POWER: HOW DEFENSE SAWKS HIJACKER 9/11 AND WEAKENED AMERICA (Doce)

Entonces ¿Por qué no darle una oportunidad a la paz? ¿Por qué los líderes de Hamas e Israel no esperaron la toma de posesión del entrante presidente de los EE UU antes de la escalada mutua de hostilidades? Había aquí un presidente electo, elegido en parte sobre la expectativa de que pudiera ampliar las posibilidades de paz en Oriente Medio, incluso si esto significaba negociar con pueblos que se consideran enemigos.

¿Por qué no darle a este enfoque una oportunidad de éxito en consideración al futuro de Palestina? ¿Por qué no esperar a ver si Hillary Rodham Clinton (cuyo marido ha sido más exitoso que cualquier otro presidente ampliar las posibilidades de Medio Oriente) podría llevar a cabo más de lo que la fracasada secretaria de estado a la que pronto reemplazará? La pregunta se contesta a sí misma

Desafortunadamente, ni Hamas ni los líderes israelíes creen que una significativa paz (de la forma en que la plantearon todos los presidentes de los EE UU) esté a favor de sus intereses. Esa paz estipula dos entidades nacionales independiente y viables, una Israelí y la otra Palestina. Claramente, Hamas y su línea dura en la región rechazan el objetivo de una Israel en paz con sus vecino y segura dentro de sus fronteras, aun si esas fronteras retornaran a las existentes en 1967 antes de la Guerra de los Seis Días.

Además, las Naciones islámicas en la región obviamente no quieren una Palestina segura (como la que solamente la mayoría de los movimientos palestinos radicales respaldan), y los regímenes ricos en petróleo, mientras ávidamente arrojan su dinero a Wall Street, se rehúsan a invertir seriamente en la economía palestina.

Lo que resulta menos obvio, particularmente para muchos de los viscerales partidarios de Israel en los EE UU, es que los políticos dominantes de todos los partidos en Israel simplemente han rechazado de forma consistente el significativo objetivo de la solución de dos-naciones, si por ello se significa un vibrante y verdadero Estado palestino independiente. Esta afirmación parece una herejía para los muchos que insisten, como un artículo de fe y a pesar de la enorme evidencia en contra, que Israel nunca ha deseado nada más que vivir en paz con sus vecinos.

Su punto de vista es propaganda colonialista pura y simple. La primera vez que oí esto fue mientras estaba como reportero en Gaza y en Cisjordania tras la Guerra de los Seis Días, fomentado por Egipto y Jordania, quienes eran entonces los ocupantes de lo que quedaba de Palestina. Quizás líderes de Israel, prominentemente el héroe de la guerra de conquista, Moshé Dayan, pensara esto cuando proclamaba que no deseaba ocupar permanentemente esas tierras. Después de todo, mayoritariamente ellos pertenecían al secular Partido Laborista Sionista, que rechazaba cualquier noción de mandato divino para controlar la Tierra Prometida.

Cualquiera fueran sus intenciones originales, la ocupación creó su propia lógica de supresión, primero cultivando el descontento y luego la rebelión. No importa si tal rebelión tomara la forma de arrojar piedras o misiles; la respuesta Israelí sería siempre de una desproporción enorme fomentando así la condena de cualquier posibilidad de solución racional.